Mario Vaquerizo en el pregón del Carnaval de Ciudad Real
Ciudad Real
Mario Vaquerizo inaugura el Carnaval de Ciudad Real
El humorista y 'Pandorgo' de este año, Dani Rodríguez, abrió la noche con un monólogo desenfadado que dio paso al invitado estrella
Ni buñuelos ni barquillos: el dulce olvidado de Castilla-La Mancha que vuelve cada Carnaval
El Carnaval de Ciudad Real arrancó en el Teatro Quijano con un pregón que rompió el molde. Sin formalidades, sin discursos enlatados y con más instinto que libreto, Mario Vaquerizo tomó el escenario y convirtió la gala en una celebración pura de espontaneidad.
El humorista y Pandorgo de este año, Dani Rodríguez, abrió la noche con un monólogo desenfadado que dio paso al invitado estrella. Vaquerizo llegó con siete folios bajo el brazo, pero apenas los necesitó. Bastaron unas frases rápidas, su verbo eléctrico y una actitud sin freno para que el teatro entero se pusiera de su parte.
Mario Vaquerizo inaugura el pregón del Carnaval 2026
Desde el primer saludo, la complicidad se notó. El patio de butacas y el gallinero, repletos, acompañaron su discurso entre risas y aplausos. La conexión con Rodríguez fue inmediata: bromas cruzadas, miradas cómplices y el gesto simbólico del Pandorgo al anudarle el pañuelo de hierbas al pregonero, como si fueran viejos amigos compartiendo escenario.
El Carnaval como territorio de libertad
En los días previos, Vaquerizo ya había anunciado su mensaje central: el Carnaval como un espacio de libertad total. «El Carnaval es mi hábitat natural», había dicho. Y esa idea guió toda su intervención.
Mario Vaquerizo entre los asistentes al pregón de Carnaval, en el teatro Quijano
Invitó a vivir sin miedo al juicio ajeno, sin complejos ni etiquetas. «Hay que perder el miedo a ser uno mismo», insistió ante un público entregado. Reivindicó la risa como resistencia en tiempos tensos, y la diversión como una forma de rebeldía colectiva.
La actuación de Vaquerizo en el Teatro Quijano para dar comienzo al Carnaval 2026
No faltaron guiños a la ciudad: recordó sus conciertos con Nancys Rubias, mencionó la Pandorga del 31 de julio, la devoción por la Virgen del Prado, y hasta la Semana Santa de Ciudad Real, bromeando con que solo le faltaba empadronarse allí. En medio de su discurso, dejó una frase que resonó: «Lo tradicional siempre fue moderno».
Vaquerizo habló, improvisó, rió y se mostró sin filtros: extravagante, cercano, brillante y honesto. «No tengo problema en disfrazarme, en maquillarme, en reírme de mí mismo», dijo. Y, fiel a su palabra, lo hizo. Como broche de oro, la chirigota gaditana de Diego Letrán, Quique Parodi y Luis Rossi, Seguimos cayendo mal tomó el relevo al artista.