El presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, en las calles de Toledo el día previo al Corpus Christi
La visita de Feijóo al Corpus de Toledo desata un nuevo enfrentamiento político con retirada de PSOE y Vox
Los Grupos Municipales del PSOE y Vox en Toledo abandonaron la inauguración de la carrera procesional, que se recorre en la víspera del Corpus Christi junto al pertiguero que revisa la altura de los toldos para el paso de la Custodia
España lleva décadas anclada a un juego político de señalamientos mutuos que, por desgracia, llegan también a lo espiritual. Ni el propio Corpus Christi se libra este 2026 de la polémica y todo por la visita del líder nacional del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo.
Como marca la tradición toledana, la noche previa a la procesión de la Custodia, las autoridades políticas acompañan al pertiguero que va revisando la altura de los toldos para el correcto discurrir del Corpus. Este año, Feijóo acompañó al alcalde, Carlos Velázquez, y al líder 'popular' de Castilla-La Mancha, Paco Núñez.
La presencia del principal opositor al Gobierno de Pedro Sánchez provocó la crispación de los grupos locales de PSOE y Vox. Los socialistas cargaban contra Velázquez por utilizar la inauguración del Corpus para «hacer propaganda partidista, convirtiendo un acto institucional en un escaparate del Partido Popular».
Del mismo modo, sorprendía que Vox decidiera en la misma línea. Daniel Morcillo, edil del Grupo Municipal, condenaba en la red social 'X' «el lamentable espectáculo de algunos responsables del PP, que ha convertido un acto tradicional, reflejo de la esencia de la ciudad, en un acto político». Así, la visita de Feijóo propició el abandono de la comitiva en la inauguración de la carrera procesional del Corpus, aunque hubo segundo asalto con las declaraciones de Milagros Tolón.
Tolón habla de propaganda partidista
La ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón, junto al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page
Los diferentes medios desplazados asaltaban a la exalcaldesa de Toledo, que tras su paso como delegada del Gobierno de Castilla-La Mancha volvió a su ciudad como ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes. Milagros Tolón argumentaba al hilo de la presencia de Feijóo que era «el día de la ciudad», que «está representada por la Corporación municipal, por los concejales de todos los grupos políticos».
La ministra defiende que el resto de colores políticos quedaron relegados «al tercer o cuarto plano» por «utilizar partidistamente algo tan hermoso como es la apertura de la carrera procesional».
Por su parte, el PSOE de Toledo también afirmaba en un comunicado que el alcalde, el 'popular' Carlos Velázquez, había «utilizado una de las tradiciones más importantes y representativas» de la ciudad para «hacer propaganda partidista, convirtiendo un acto institucional en un escaparate del PP con la presencia de destacados cargos nacionales de su formación», lo que motivó que sus ediles también abandonaran la carrera procesional.
Velázquez ante la marcha de PSOE y Vox
Alberto Núñez Feijóo junto a Carlos Velázquez en el Corpus
La réplica de Carlos Velázquez llegó para defender la visita del líder nacional del partido, aludiendo a que se respetó el reglamento «estrictamente». Del mismo modo que PSOE y Vox le acusan de convertir la jornada en un «acto político», el alcalde de Toledo asevera que «se respetó estrictamente el protocolo, especialmente ayer, quizá seguramente mejor que ninguno de los últimos años».
Vox le acusa de «lamentable espectáculo de algunos responsables del PP», motivo que les llevó a abandonar la comitiva, al igual que los socialistas. Más allá de lo acontecido, Carlos Velázquez prefería ahondar en la imagen de Toledo durante el Corpus, «el mejor del mundo» en la «ciudad más bonita del mundo».
Si había alguna intención detrás de la visita de Alberto Núñez Feijóo, desde luego que cabe la crítica hacia el Partido Popular, pero el «acto político» no da comienzo hasta que PSOE y Vox resuelven en 'pataleta' un acontecimiento sin mayor recorrido, al que nadie echó cuenta.