Fundado en 1910
Incendio La Mierla, Guadalajara

Incendio La Mierla, Guadalajara@deleggobclm

Incendio Guadalajara

Anatomía del monstruo de La Mierla: 32.000 hectáreas, 34 pueblos evacuados y una factura incalculable

Una maquinaria agrícola en el foco de la investigación, llamas a 60 metros por minuto y 1.200 desalojados: así se desató el mayor incendio de Castilla-La Mancha y el segundo de España

A las 13:55 horas del jueves 16 de julio, el Plan Infocam detectó un incendio en el término municipal de La Mierla, un pequeño pueblo de la Sierra Norte de Guadalajara. Lo que inicialmente era un foco junto a una zona agrícola tardó muy poco en convertirse en un incendio forestal de dimensiones históricas.

A las 14:48 horas ya se había declarado el nivel 1. Solo 42 minutos después, la amenaza para la población obligó a elevar la emergencia a nivel 2. A las 17.25 horas se solicitó la intervención de la Unidad Militar de Emergencias.

El fuego había alcanzado las copas de los árboles y avanzaba empujado por el viento. Un mensaje Es-Alert pidió a las personas situadas en el entorno de Beleña que abandonaran la zona con calma y llevaran únicamente su documentación y la medicación indispensable.

La Mierla, Muriel y Umbralejo fueron las primeras localidades evacuadas. También tuvieron que abandonar la zona 47 menores que participaban en un campamento. Antes de terminar aquella primera jornada, las llamas ya habían recorrido alrededor de 900 hectáreas.

Una cosechadora en el centro de la investigación

Las primeras investigaciones sitúan el origen en una parcela agrícola próxima a terreno forestal mientras se realizaban labores de cosecha. La Guardia Civil y los agentes medioambientales tratan de determinar si una cosechadora provocó la ignición y si se cumplieron las medidas preventivas obligatorias.

La actividad agrícola no estaba automáticamente prohibida en aquel momento. El Índice de Propagación Potencial se encontraba en nivel «muy alto», una situación en la que se permite cosechar bajo determinadas condiciones de seguridad y con restricciones durante las horas centrales del día. El fuego fue detectado a las 13:55 horas.

La investigación provocó, además, una fuerte controversia política. Algunas informaciones relacionaron inicialmente las diligencias con el alcalde de Vox en Robledillo de Mohernando, Rubén Marchamalo, perteneciente a una familia de agricultores. El regidor y su partido negaron posteriormente que se encontrara en el lugar, que manejara la máquina o que hubiera sido citado por la Guardia Civil.

Una semana después, la maquinaria agrícola continúa siendo la principal hipótesis, pero todavía no existe una conclusión oficial sobre la causa exacta ni sobre su posible responsable.

De 900 a 32.000 hectáreas

Las cifras fueron creciendo con una velocidad difícil de asimilar. El viernes 17, el incendio superó primero las 2.000 hectáreas y terminó acercándose a las 3.500, con 529 personas desalojadas de once localidades.

El sábado ya eran unas 9.000 hectáreas y 700 evacuados. El domingo se alcanzaron las 16.000. El golpe definitivo llegó durante la madrugada siguiente: el lunes, la Sierra Norte amaneció con unas 26.000 hectáreas afectadas, más de 1.200 personas fuera de sus casas y un perímetro superior a los 120 kilómetros.

El martes la estimación subió hasta las 29.000 hectáreas y el miércoles alcanzó las 32.000. En el momento más complicado llegaron a estar evacuados 34 núcleos de población y otros 14 permanecieron confinados.

La mayoría de los vecinos buscó refugio en viviendas de familiares. Solo 77 de las 1.200 personas desplazadas permanecían en los albergues habilitados, principalmente en el polideportivo de Humanes, donde Cruz Roja prestó asistencia sanitaria, psicológica y social.

Un fuego imposible de atacar

La extensión fue solo una parte del problema. El incendio llegó a avanzar a 60 metros por minuto, presentó un comportamiento extremo y atravesó cortafuegos de hasta 40 metros de anchura.

Las rachas de viento superiores a los 40 kilómetros por hora, la continuidad de la vegetación, la complicada orografía y el humo redujeron durante horas la capacidad de actuación del dispositivo. Por las noches, la inversión térmica acumulaba el humo en las zonas bajas e impedía que los medios aéreos trabajaran desde primera hora. Cuando el sol comenzaba a calentar, se multiplicaban las reactivaciones.

Durante los primeros días, los efectivos tuvieron que concentrar buena parte de sus recursos en proteger los pueblos. Esa prioridad permitió salvar los cascos urbanos, pero impidió mantener una línea continua alrededor de un perímetro gigantesco. Entre una localidad y otra aparecían nuevas lenguas de fuego que rompían las zonas de control.

El director de la emergencia, Juanjo Fernández, reconoció que el incendio se encontraba «fuera de capacidad de extinción»: crecía con una intensidad y una velocidad superiores a las que los medios podían combatir directamente.

Agricultores de la comarca se incorporaron entonces con sus tractores para labrar campos y abrir nuevas barreras. El dispositivo llegó a reunir hasta 29 medios aéreos y más de un millar de profesionales en diferentes turnos, con presencia del Infocam, la UME, el Ministerio, el Ejército, bomberos de otras administraciones y recursos enviados por varias comunidades autónomas.

Los pueblos resistieron

El principal logro del operativo es que no se han producido víctimas mortales y que los cascos urbanos pudieron ser defendidos. En La Mierla, el fuego llegó a quedarse a escasos centímetros de las primeras viviendas.

Las casas siguen en pie, pero el paisaje que las rodeaba ha desaparecido. El incendio ha destruido el repetidor de internet de La Mierla y deja daños en infraestructuras, caminos, explotaciones y redes de abastecimiento que todavía deben evaluarse.

El sector ganadero afronta uno de los mayores golpes. Miles de hectáreas de pastos han desaparecido y cientos de animales tuvieron que ser trasladados en busca de agua, alimento y lugares seguros. La Diputación de Guadalajara envió 31 toneladas de pienso para atender a unas 5.000 cabezas de ganado pertenecientes a quince explotaciones.

A estos daños se suman las cancelaciones en alojamientos rurales, la pérdida de actividad turística y la incertidumbre para numerosas familias que dependen del monte, la agricultura o la ganadería.

Una cuarta parte del parque natural

El perímetro ha afectado aproximadamente a una cuarta parte del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara, un espacio protegido de unas 117.000 hectáreas repartidas entre 35 términos municipales.

Dentro de este enorme paraíso natural se encuentran el Hayedo de Tejera Negra, el macizo del Pico del Lobo-Cebollera y la reserva fluvial del río Pelagallinas. Las primeras evaluaciones apuntan a que el Hayedo de Tejera Negra, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, no ha resultado afectado.

Sin embargo, las llamas sí han golpeado pinares, robledales, sabinares, matorrales y pastizales que sirven de refugio a especies como el lobo ibérico, la musaraña ibérica o la mariposa apolo. El balance ecológico definitivo tardará meses en conocerse.

A la destrucción inmediata se añaden ahora otros riesgos: la erosión del suelo, el arrastre de cenizas hacia ríos y embalses, la pérdida de nutrientes y la posible aparición de plagas en la madera quemada.

El segundo de la serie histórica

Con sus 32.000 hectáreas provisionales, La Mierla se ha convertido en el mayor incendio registrado en Castilla-La Mancha. También ocupa el segundo lugar por superficie dentro de la serie estatal que comienza en 1968.

Según el avance del Ministerio para la Transición Ecológica, únicamente aparece por encima el incendio de Larouco, Quiroga y Oencia, que en 2025 recorrió 37.765 hectáreas entre Ourense, Lugo y León.

Lo indiscutible es que La Mierla ha superado ampliamente el incendio de Riba de Saelices de 2005, que quemó alrededor de 13.000 hectáreas y causó la muerte de once integrantes del retén de Cogolludo.

La segunda emergencia comienza ahora

Una semana después, el incendio mantiene unas 32.000 hectáreas afectadas y continúa en situación operativa de nivel 2. La actividad se concentra principalmente en Mojón Cimero, el único frente donde todavía se mantienen llamas.

La evolución favorable ha permitido el regreso de los vecinos de nueve localidades, entre ellas la propia La Mierla, Muriel, Palancares y Almiruete. Sin embargo, la dirección de la emergencia advierte de que todavía no puede hablarse técnicamente de un incendio estabilizado.

Cuando las llamas desaparezcan comenzará una segunda emergencia que durará mucho más: retirar la madera quemada, proteger el suelo, recuperar los pastos, reparar las infraestructuras y evitar que la pérdida del paisaje acelere la despoblación.

La reconstrucción necesitará una dirección técnica clara y una memoria económica que detalle cuánto costará cada actuación. Castilla-La Mancha también podrá aprovechar la experiencia acumulada por Castilla y León tras sufrir algunos de los mayores incendios de España, en territorios forestales, rurales y despoblados con problemas muy similares.

Porque el fuego ha necesitado solo siete días para cambiar la Sierra Norte. Recuperarla exigirá años, millones de euros y un plan que vaya mucho más allá de las primeras ayudas.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas