Vista desde el torreón del castillo

Vista desde el torreón del castilloJorge González vía Wikipedia

La desconocida basílica de Salamanca que quedó inconclusa por culpa del río Tormes

La construcción de este templo empezó en 1898 y se extendió 35 años, pero han pasado 127 años y sigue inconclusa

Esta construcción conocida como la Basílica de Santa Teresa, situada en la localidad salmantina de Alba de Tormes, se empezó a construir a finales del siglo XIX, en un momento en que se empiezan a construir muchos edificios sufragados por contribuciones populares. En este factor se encuentra la respuesta a que no se llegara a culminar por completo este gran monumento.

Edificios españoles incompletos

Ejemplos de este tipo de casos los encontramos a lo largo y ancho de España. Por ejemplo, la Catedral de la Almudena en Madrid, planeada por el arquitecto Francisco de Cubas, o la Basílica de la Sagrada Familia en Barcelona, que comenzó siendo un proyecto neogótico después desbordado hacia el modernismo cuando Gaudí tomó el mando de las obras.

Llegando hasta el caso de la Basílica de Alba de Tormes, en un principio, el encargado de iniciar una recaudación popular fue el padre Cámara, obispo de Salamanca. Pero debido a los problemas de cimentación del edificio por su proximidad al río no se pudo cubrir los costes de la obra y el edificio quedó inconcluso.

El alma mater de este proyecto fue el arquitecto Enrique María Repullés, quien realizó obras en España como el caso del Ayuntamiento de Valladolid. Repullés es conocido por dominar cualquier tipo de estilo pasado, como demuestran sus obras, tanto en neogótico como neorrenacimiento, pasando por el mudéjar. El proyecto fue informado favorablemente por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y mereció el premio en dos exposiciones, uno de ellos en la de París de 1900.

Oficialmente, el 1 mayo de 1898 empezaron las obras con la colocación de la primera piedra. En representación de la Reina María Cristina, estuvo el Duque de Tamames, le acompañaban el obispo de Salamanca, padre Cámara, los canónigos, el vizconde de Garcigrande y el arquitecto Repullés.

La Primera Guerra Mundial

Tras un inicio marcado por numerosas dificultades, las obras de la basílica avanzaron hasta alcanzar un punto crítico entre 1904 y 1912. Sin embargo, el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 conmocionó al mundo y, aunque España no participó directamente en el conflicto, el clima internacional inestable y la creciente escasez de recursos afectaron gravemente al proyecto. Así, en un contexto de tensiones políticas y restricciones económicas, las obras se detuvieron y la basílica quedó inacabada, como si el eco de la guerra hubiera alcanzado también los cimientos de este ambicioso templo teresiano.

Fachada de la Basílica

Fachada de la BasílicaAlonso de Mendoza vía Wikipedia

Segundo parón: época de crisis

El periodo entre 1927 y 1932 coincide con un momento de alta inestabilidad en España. Durante los últimos años de la dictadura de Primo de Rivera, el país atravesó una crisis institucional y económica que afectó a muchas iniciativas vinculadas a la Iglesia. Las tensiones con las órdenes religiosas, junto al impacto de la Gran Depresión de 1929, redujeron aún más las posibilidades de retomar las obras. La basílica quedó así, de nuevo, al margen de las prioridades políticas y sociales del momento.

Tercer parón: la Segunda República

Durante la Segunda República, en el año 1933, las obras se interrumpen de forma definitiva. El esqueleto de piedra que había empezado a levantarse décadas atrás quedó expuesto al paso del tiempo. En 1933 se dieron por concluidos los trabajos constructivos de las actuales naves, que alcanzan una altura de 11 metros y que, según el proyecto original, debían estar flanqueadas por múltiples capillas laterales, aunque muchas de ellas nunca llegaron a levantarse. A pesar de ello, llegaron a construirse cinco capillas.

A lo largo de la segunda mitad del siglo XX, el conjunto de capillas laterales de la basílica continuó ampliándose de manera puntual. En 1947 se añadió una capilla en honor a San José, financiada por doña Josefa de la Peña Velasco. Un año después, en 1948, las Hijas de María de la provincia de Salamanca asumieron los gastos de la capilla dedicada a la Purísima Concepción, espacio que alberga una pintura realizada por el artista González-Ubierna en 1947. Ya en 1982, coincidiendo con la celebración del cuarto centenario del fallecimiento de Santa Teresa de Jesús, se edificó la última capilla lateral hasta la fecha: la dedicada al beato Marcelino Champagnat, fundador del Instituto de los Hermanos Maristas.

La basílica durante el siglo XXI

Ya en los primeros años del siglo XXI, concretamente en 2007, se acometieron trabajos destinados a cubrir de forma provisional tanto el ábside como las dos naves laterales del templo, en un intento por frenar el deterioro estructural. Posteriormente, en 2015, se llevaron a cabo nuevas intervenciones, aunque de carácter meramente funcional y limitado, con el único objetivo de adecuar el espacio para albergar una pequeña parte de la vigésima edición de la exposición Las Edades del Hombre. Desde entonces, la basílica ha vuelto a quedar sumida en la inactividad, detenida una vez más en su inacabado devenir constructivo.

Así ha sido, en líneas generales, el largo y accidentado recorrido de este templo a lo largo de tres siglos distintos. Conocido popularmente como la Basílica de Santa Teresa de Jesús, lo cierto es que ni alberga todavía los restos de la santa ni ha recibido formalmente el título de basílica. De hecho, ni siquiera puede considerarse un templo plenamente terminado. Lo que permanece en pie es un edificio a medio hacer, un sueño monumental que ha quedado suspendido en el tiempo.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas