Beratón, Soria
La familia que abrió un bar con casa incluida en Soria se marcha por el frío: «El invierno es muy duro»
El Ayuntamiento de Beratón estudia retomar la iniciativa a partir de la primavera, cuando mejore el tiempo y se incremente la actividad social
Poco más de dos meses ha permanecido abierto el bar de Beratón, el pequeño municipio soriano que se dio a conocer tras ofrecer una casa recién rehabilitada a quien abriera la taberna del pueblo. La familia de Cuenca que se hizo cargo del establecimiento abandonó Beratón a finales de diciembre, coincidiendo con la llegada del invierno y el descenso de la actividad.
La iniciativa buscaba atraer población a la España rural y recuperar un servicio básico en una de las localidades más pequeñas de la provincia, con apenas cinco residentes fijos durante la época invernal y algo más de 300 en verano.
Beratón es el municipio más alto y más oriental de la provincia de Soria, en la comarca del Moncayo, donde los inviernos son especialmente duros. De hecho, en los últimos días los termómetros han llegado a marcar hasta ocho grados bajo cero.
El proyecto había generado expectación al devolver al municipio un bar que llevaba tiempo cerrado y que, durante unas semanas, volvió a convertirse en un punto de referencia para los vecinos que residen todo el año. El establecimiento estaba totalmente equipado y disponía de un comedor con capacidad para 40 personas.
Sin embargo, y según explicó la alcaldesa de la localidad, Carmen Lapeña, en la Cadena SER, con la bajada de las temperaturas, la reducción de población y la ausencia de visitantes, la actividad fue disminuyendo de forma progresiva hasta hacer inviable la continuidad del negocio.
La alcaldesa de Beratón (Soria), Carmen Lapeña, conversando en el bar del pueblo
La primera edil dejó claro que la salida de la joven pareja no estuvo motivada por ningún conflicto con el Ayuntamiento ni con el vecindario, sino por las propias condiciones climáticas. «Los meses de invierno son muy duros en Beratón», remarcó.
Pese a este desenlace, el Ayuntamiento no da la experiencia por cerrada. De hecho, estudia retomar la iniciativa a partir de la primavera, cuando mejore el tiempo y se incremente la actividad social, gracias a la llegada habitual de senderistas, ciclistas, cazadores y amantes de la naturaleza a la zona.
El cierre del bar ha devuelto al pueblo a la situación habitual durante el invierno, sin bar y con una actividad social muy limitada. Esta realidad es compartida por muchos pequeños municipios del medio rural de Castilla y León, donde el clima condiciona cualquier iniciativa económica.
La vivienda, herramienta para fijar población
La vivienda en el medio rural sigue siendo una cuestión prioritaria y decisiva para consolidar población, tanto en municipios de mayor tamaño como en aquellos que apenas alcanzan el centenar de habitantes. Las administraciones públicas, los grupos de acción local y, de manera especial, los ayuntamientos trabajan intensamente para dar respuesta a esta problemática, con el objetivo de ofrecer viviendas en régimen de compra o alquiler.
El foco se sitúa principalmente en atraer a jóvenes y familias con hijos, aunque el paso del tiempo complica la disponibilidad de inmuebles que se encuentren en condiciones adecuadas. «Sin vivienda resulta imposible plantearse la fijación o la atracción de población», admitía hace unos meses la alcaldesa de Beratón.