El líder de Junts, Carles Puigdemont, durante su mitin en Barcelona el pasado 8 de agosto
Política
Un mosso estuvo un minuto parado frente a Puigdemont después de su fuga pero no le detuvo
Así lo revela el periodista Josep Nualart, y también señala que ERC y la CUP estaban enterados del plan
La performance que protagonizó el expresidente de la Generalitat y líder de Junts, Carles Puigdemont, el pasado agosto sigue dando que hablar. Además de la cola que el caso trae en los tribunales –hay una causa abierta en el juzgado de instrucción número 24 contra tres agentes de los Mossos d’Esquadra– ya son dos los libros publicados por periodistas catalanes para intentar explicar las bambalinas de la operación.
El primero fue La fugida, escrito por la periodista de La Vanguardia Mayka Navarro y el detective Paco Marco, en el que se desvelaba que el Gobierno prohibió a la Guardia Civil detener a Puigdemont a su vuelta. El segundo, que sale a la venta este martes, es Tres dies d'agost, obra de Josep Nualart, jefe de redacción de VilaWeb, un diario digital afín a Junts.
En el relato –que el propio Nualart reconoce que está capado, ya que «hay muchas cosas que por prudencia no he de explicar», aseguraba en una entrevista en su propio medio– se desvelan varios detalles del dispositivo de huida que dejan en peor lugar a los Mossos, ya desprestigiados por la prestidigitación de Puigdemont bajo el Arco del Triunfo. Entre ellos, destaca la revelación de que un agente de los Mossos d'Esquadra persiguió a pie, durante 30 metros, el coche en el que viajaba Puigdemont tras abandonar el escenario.
El agente corrió tras el coche por la avenida Vilanova hasta el cruce con Roger de Flor, y estuvo durante más de un minuto frente al vehículo, parado ante un semáforo en rojo. «Sí, tuvo tiempo de sobras de gritar el alto. El coche se paró en aquel semáforo justo en el momento en que pasó de ámbar a rojo. He podido calcular que el rojo de ese semáforo dura 62 segundos, es mucho rato», detalla en la citada entrevista en VilaWeb.
Agentes de los Mossos d’ Esquadra en Barcelona, el 8 de agosto
Según el autor, fue ahí cuando la policía autonómica pierde de vista a Puigdemont, y no dos kilómetros después, como se dijo en un primer momento. Este mosso, que estaba en contacto telefónico con sus superiores, «se equivoca en detalles importantes» y «no informa bien del modelo del coche ni de la matrícula: dice que es un Peugeot y no un Honda, y solo acierta las letras de la matrícula, no la numeración», recoge el libro.
El Coll de Costoja
Tres dies d’agost también explica que el expresidente de la Generalitat escapó de España la misma noche del 8 de agosto de 2024, cruzando a Francia por el Coll de Costoja, una carretera secundaria del municipio de Maçanet de Cabrenys (Gerona), tras esconderse en dos pisos de Barcelona hasta las 20h de ese día.
Uno de estos pisos estaba en el barrio del Poblenou, cerca del Parlament, y otro en la salida de la ciudad, cerca de la Sagrera. En el momento en que cruzó la frontera, pasadas las once de la noche, Puigdemont iba acompañado por el secretario general de Junts, Jordi Turull, y el coche lo conducía un «tercer hombre», cuya identidad Nualart se reserva, pero de quien dice que jugó un papel fundamental en la logística de la operación.
La salida de Waterloo
El libro también relata cómo fueron las maniobras de distracción que empleó Puigdemont al salir de Waterloo el 6 de agosto. Abandonó la localidad belga a las 8h junto a dos personas más –una de ellas agachada, el citado «tercer hombre»– y se introdujo en el aparcamiento subterráneo de un supermercado de la localidad, según recoge EFE.
Ahí les esperaba otro vehículo, al que se subió el expresidente rumbo a Barcelona, mientras que el otro regresó a su casa de Waterloo con el «tercer hombre» a bordo, como maniobra de distracción. Puigdemont entregó sus dispositivos electrónicos a este segundo vehículo, por si rastreaban su localización.
Independentistas concentrados el 8 de agosto para recibir a Puigdemont
Su círculo íntimo fue convocado a una cena en Ceret (Francia), dando a entender que asistiría él, pero en su lugar apareció su sustituto conduciendo el vehículo de Puigdemont y con su móvil y su ordenador en una bolsa, mientras Puigdemont ya había cruzado la frontera en otro vehículo, acompañado de Turull.
ERC y la CUP lo sabían
Un mes antes, Puigdemont mantuvo una reunión en Waterloo con partidos y entidades independentistas para explorar su retorno: «Todos le aconsejaron que no lo hiciera, que no volviera», destaca el autor. Al encuentro asistieron Lluís Llach (ANC), Xavier Antich (Òmnium Cultural) y Jordi Gaseni (AMI), así como Jordi Turull y Toni Comín (Junts); Marta Vilaret y Juli Fernàndez (ERC); Carles Riera y Jordi Barbero (CUP) y Antoni Castellà, en nombre del Consejo de la República.
En paralelo, tanto Turull como el vicepresidente de Junts, Josep Rius, se dieron de alta en el Colegio de Abogados para poder visitarle en prisión, y contemplaban trasladarse a Madrid para estar más cerca de él en caso de que acabase en los centros de Estremera o Soto del Real.
Puigdemont, además, preparó un vídeo para difundir en caso de que fuese detenido, así como su habeas corpus, escrito por su abogado, Gonzalo Boye, y que tenía 44 páginas.