(Foto de ARCHIVO) Varias personas observan las pinturas murales del Monasterio de Sijena expuestas en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), a 29 de mayo de 2025, en Barcelona, Catalunya (España). El Tribunal Supremo (TS) confirmó ayer la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Huesca, que condena al MNAC a restituir las pinturas murales en la sala capitular del Monasterio de Vilanova de Sijena (Huesca). Kike Rincón / Europa Press 29 MAYO 2025;PINTURAS;MURALES;MONASTERIO;ARTE;CULTURA;TRADICIÓN 29/5/2025
Cataluña
Una experta en patrimonio saca los colores al museo que quiere retener las obras de Sijena: «Bajen los humos»
Asegura que el museo no tenía localizadas hasta 300 obras, que un sepulcro de piedra se deterioró estando en su custodia, y desde el MNAC se ha reconocido que el traslado era «temporal»
Una historiadora del arte, que tiene como usuario en la red social X Mari Menjón, explica algunas de las vicisitudes por las que han pasado las pinturas murales de Sijena que están en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, el MNAC, y que el Tribunal Supremo ha ordenado que vuelvan a Aragón.
Desde Cataluña se ha destacado la labor de este museo. Sin ir más lejos, la consejera de Territorio y portavoz del Govern, Silvia Paneque, llegó a asegurar que, si ahora se puede «disfrutar» de los murales, es «gracias» al trabajo de conservación de este museo.
Pues, bien, esta historiadora del arte explica en un pequeño hilo algunos «malos usos» del MNAC, no para desacreditarlo, precisa, porque lo considera un «estupendo museo», sino para «ver si a algunos se les bajan un poco los humos». Y prosigue: «que en todas partes cuecen habas, y al que cuece y amasa, de todo le pasa».
Explica Mari Menjón que, en 2010, la Sindicatura de Cuentas hizo público un informe sobre la situación del MNAC y en él se recogía que había hasta 300 obras de su fondo sin localizar. También se precisa que 22 de ellas son «incorporaciones posteriores a 1991».
¿Cuál fue la respuesta del museo? Que «hará el esfuerzo y las actuaciones necesarias para aclarar la situación de estas obras», así como en la actualización de los inventarios y en la localización de esas obras que figuran como «Pendientes de localizar». Eso sí, se precisa que una de esas 300 pudo ser localizada.
Y esta pieza localizada, prosigue la historiadora, era de Sijena. En concreto, «una piedra de un sepulcro, con escudos». Y también deja claro que «cuando entró, estaba decente; dentro del museo se les estropeó, así que la sacaron afuera porque al aire libre estaba mejor».
De hecho, en su informe, el MNAC reconoce que, por causas desconocidas, «sufrió un rápido proceso de deterioro que llevó al Museo a plantearse la posibilidad de darle la baja del inventario, debido a su mal estado». Decidieron llevarla al exterior porque podía poner en riesgo otras obras, pero curiosamente lo que se consiguió es que ese proceso de degradación se parara.
Además, esta historiadora recuerda que, en alguna ocasión, se ha «falseado» el origen de algunas obras, «como se hizo con las pinturas profanas». Explica que, en 1961, se presentaron como procedentes «de Cataluña» y luego «de un castillo arruinado cercano a Lérida». Por este motivo, prosigue, «los especialistas no las supieron interpretar».
Aseguraron en su momento que representaban la toma de Balaguer, cuando, en realidad, «representaban un viaje de monjas sanjuanistas a Tierra Santa, con las aventuras que pasaron de camino». Y apostillaba con ironía: «es lo que tiene mentir, que despistas a los estudiosos».
También explica que el MNAC «arrancó» esas pinturas en el verano de 1960 y se les concedió el permiso para ello, aunque para llevarlas a Huesca, «hasta que el monasterio de Sijena estuviera restaurado». Y también apunta a que el entonces director del museo, Joan Ainaud de Lasarte, decía que estaban esas obras allí de forma temporal.
Así se recoge en una carta dirigida a la Comisaría General de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional, en la que asegura, entre otras cuestiones, que «las pinturas no fueron jamás exhibidas en público y se tuvo buen cuidado en subrayar en todo momento su situación de custodia temporal hasta el deseado momento de la restauración del Monasterio».
En este texto se insiste en que, al entonces Museo de Arte de Cataluña, se llevaron las pinturas «mientras se estudiaban las posibilidades de restauración del monumento», por considerarse que el museo tenía locales y personal técnico «idóneo» para «conservar temporalmente las pinturas de Sigena (sic) con las debidas garantáis de seguridad y cuidado técnico».
Pero esta historiadora del arte también recuerda que «tuvieron descontrolados cuatro paneles de los arcos de la sala capitular durante años». Por todo ello, concluye con esta «moraleja»: «no nos pongamos estupendos, que todo el mundo hace cosas bien y cosas mal. Y el MNAC, también».