Participantes en la manifestación de la Diada de hace un año, en Barcelona

Participantes en la manifestación de la Diada de hace un año, en BarcelonaEuropa Press

El laberinto catalán

Sánchez regala al independentismo una Diada con mínimo apoyo popular pero máximo poder político

El partido socialista da respiración asistida a un movimiento político sumido en profundas crisis

Gracias a la entrevista de Pedro Sánchez en RTVE, los catalanes descubrieron que la Diada se celebra en Bruselas el día 2 de septiembre y no el 11, como marca el calendario. La realidad es que el próximo jueves es la Diada, que llega con el independentismo en su momento más bajo de apoyo popular, pero en máximos de poder político.

El partido socialista, en Madrid y en Barcelona, da respiración asistida a un movimiento político sumido en profundas crisis, en plural. Lo hace por necesidades de aritmética parlamentaria, por su renuncio a la defensa de la igualdad entre españoles y por su interés supremo por mantenerse en el poder a cualquier coste.

El independentismo vive una crisis política debido a las luchas internas en Junts y la CUP, con las dimisiones de Laia Estrada, portavoz parlamentaria del partido de ultra extrema izquierda anticapitalista, o del exconsejero de economía, Jaume Giró, en Junts.

Los partidos separatistas también sufren por la aparición de nuevas fuerzas en su espectro ideológico, como Aliança Catalana, que divide el voto e irrumpe con fuerza según las encuestas. A todo esto, se suma la falta de liderazgos reconocibles ante la fuga y residencia en el extranjero de Puigdemont, o las largas ausencias en la vida pública del líder de ERC, Oriol Junqueras.

Crisis independentista

La crisis independentista tiene reflejo en la calle, con poca movilización, y en las luchas intestinas –con denuncias de malversación de fondos incluidas– que caracterizan las diversas organizaciones independentistas, otrora poderosas, hoy irrelevantes.

Salvador Illa y Carles Puigdemont

Salvador Illa y Carles Puigdemont, hace unos días en BruselasEuropa Press

En este contexto lo único que le queda al independentismo es la lotería de las últimas elecciones generales y autonómicas de 2023 y 2024, en las que retrocedió ostensiblemente, pero por capricho de la aritmética parlamentaria tuvieron la llave para formar gobiernos y mantenerlos en el poder.

En definitiva, el independentismo afronta su día grande en la UVI y mantenido por la respiración asistida que le presta Pedro Sánchez. El Partido Socialista está dispuesto a seguir cediendo ante el independentismo y hace oídos sordos a la debilidad de sus socios.

Tensión entre socios

Además, la Diada llega en un momento delicado, otro más, en las relaciones entre socios, dado que horas antes se dirimirá en el Congreso el futuro de la ley de las 37,5 horas. A día de hoy, Junts sigue siendo reticente a brindarle apoyo.

Sin embargo, dado que es un tema de Yolanda Díaz, si Puigdemont indica el pulgar hacia abajo, Pedro Sánchez hará pelillos a la mar y seguirá planificando su reunión, por todo lo alto, con el líder supremo de Junts para intentar amarrar su apoyo hasta el final de legislatura allá por 2027.

El argumento del presidente del Gobierno es imbatible: «No me dejes caer porque en caso de elecciones a ti no te irá mejor que a mí». Mientras, en Junts hacen como que están de uñas con el PSOE y acusan a los socialistas de «desnacionalizar Cataluña». Curioso argumento, porque un día afirman que es preciso profundizar en la «nacionalización de Cataluña» y el otro lo contrario.

Nueva etapa

Las grandes manifestaciones de la Asamblea Nacional Catalana ya hace años que pasaron a mejor vida. Para disimular, desde hace unas ediciones la ANC ya no convoca una gran manifestación, sino que realiza convocatorias que denomina descentralizadas en diversas ciudades de Cataluña.

Este año ante las bajas expectativas de asistencia se han reducido los lugares de convocatoria hasta el extremo de no citar a sus fieles ni en Tarragona ni en Lérida. Los fieles de la ANC, que sigue encabezada por el ex cantautor y ex diputado de Junts, Lluís Llach, han sido citados, como siempre a las 17 horas y 14 minutos, en conmemoración a 1714, año de la Guerra de Sucesión, en Barcelona, Gerona y Tortosa.

La vigilia, como siempre, los más cafeteros podrán participar, al anochecer, en las Marchas de antorchas de reminiscencias nuremberguianas y en el espectáculo del archisubvencionado Toni Soler que vuelve por estas fechas con su monólogo ¿Por qué Cataluña no es una potencia mundial?. Quizás la pregunta debería hacérsela a Puigdemont, Artur Mas o Junqueras, pero entonces peligrarían sus ayudas públicas.

La ANC tradicionalmente toma el pulso de la convocatoria con la venta de camisetas, que este año incluyen un puño cerrado en alto, para que nadie dude de la posición ideológica de los convocantes. Ante la poca venta, han lanzado un vídeo atacando a Sánchez e Illa y equiparándolos con Jose María Aznar, pero por su nivel de visualizaciones en las redes sociales tampoco parece que haya sido muy convincente, hasta el punto de que hay campañas de publicidad pagadas por la ANC animando a la asistencia a las tres manifestaciones.

El presidente de la ANC, Lluís Llach, durante una protesta reciente en Barcelona

El presidente de la ANC, Lluís Llach, durante una protesta reciente en BarcelonaDavid Zorrakino / Europa Press

En resumen, la Diada pasará sin pena ni gloria, y servirá a lo sumo para que, dado que es en jueves, más de uno se pille un puente largo. Y es que en realidad quien sea mínimamente decente, por muy nacionalista que sea, no acudirá a una manifestación que entre sus convocantes tiene a la Intersindical.

Este es un pseudo sindicato liderado por Carlos Sastre, condenado por el asesinato de José María Bulto y por ser fundador de la banda terrorista Terra Lliure. Los socios de Sánchez desfilaran al lado de tal individuo como si nada. Los socialistas no estarán, pero en realidad son los que pagan, avalan y sostienen la decadente fiesta. Más de la mitad de la sociedad catalana ni está invitada a la fiesta ni se siente concernida por ella.

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