La batalla de las Navas de Tolosa, pintada en 1864 por Francisco de Paula Van Halen

La batalla de las Navas de Tolosa, pintada en 1864 por Francisco de Paula Van HalenWikimedia

Historia

El conde de Barcelona que triunfó en la gran batalla de la Reconquista pero fue excomulgado por el Papa

Pedro II fue el padre de Jaime I y vivió una vida convulsa

El rey Pedro II de Aragón, conde de Barcelona, nació en Huesca en julio de 1178. Era hijo de Alfonso II y Sancha de Castilla. En el año 1204, se casó con María de Montpellier, hija de Guillermo VIII: era un matrimonio forzado por los intereses creados en el Mediodía francés, y estuvo a punto de crear una crisis sucesoria. Pedro II tuvo una vida marital escasa, y además deseaba separarse para casarse con la entonces reina de Jerusalén, María de Montferrado.

El rey de Aragón nunca pudo casarse con ella, ya que el tío de esta, Juan de Ibelín, concertó su matrimonio con Juan de Brienne. Así, Pedro II siguió casado con María de Montpellier, y en 1208 tuvieron a su heredero, el futuro Jaime I el Conquistador. Fuera del matrimonio, Pedro II tuvo otros tres hijos, ilegítimos: Sancha, Pedro y Constanza.

En noviembre de 1204 viajó a Roma, siendo coronado ese mismo mes. Fue mediante una ceremonia en la que el Papa Inocencio III –junto con los cardenales, obispos y demás notables de la curia pontificia y de la ciudad de Roma– acudió al Monasterio de San Pancracio, en el Trastévere, en donde le esperaba el monarca, para ser allí ungido por el obispo de Porto y luego coronado.

Inocencio III fue quien le impuso las insignias reales, el cetro, el manto y la corona, jurando el rey a continuación el vasallaje de fidelidad a la Santa Sede. Cabe señalar que el pontífice coronó a Pedro II con sus manos, cuando debería haberlo hecho con los pies para indicar la sumisión del poder temporal al espiritual. Desde entonces, todos los reyes de la Corona de Aragón solicitaron la corona al Papa: eran coronados en la Seo de Zaragoza por el arzobispo de Tarragona.

Los cátaros

Uno de los grandes problemas en la zona durante el reinado de Pedro II fue el catarismo, una secta declarada herética por la Iglesia Católica que se había establecido en Occitania. El Papa Inocencio III apoyó a la monarquía capeta para iniciar una cruzada contra los cátaros, también conocidos como albigenses.

Con la conquista de Carcasona en 1209 por parte de Simón de Montfort, el dominio cátaro entró en decadencia. Además, se estableció la Inquisición para quemar y perseguirlos. Sin embargo, la política de Pedro II sobre el particular fue la de pacificar el territorio. Reforzó alianzas y se puso a favor de Montfort. Por eso concretó el matrimonio de su hijo Jaime con Amicia, hija de este.

Retrato de Pedro II de Aragón, pintado en el siglo XVII

Retrato de Pedro II de Aragón, pintado en el siglo XVIIWikimedia

Y no sólo esto, sino que además tomó el compromiso que Jaime se criaría en el castillo de Carcasona hasta que cumpliera 18 años. Este buen entendimiento con Simón de Montfort se debilitó con el tiempo, y el último enfrentamiento entre ambos acabaría con la muerte de Pedro II, el 13 de septiembre del 1213 en la batalla de Muret.

Antes, sin embargo, aquella política occitana debilitó los condados de la Corona de Aragón, lo que provocó una deuda de las arcas reales. Pendiente de esos territorios no realizó una política marcadamente beneficiosa ni para Aragón ni para Cataluña. Eso sí, de las pocas acciones que realizó debemos destacar la victoria en la batalla de las Navas de Tolosa en el 1212, uno de los hitos de la Reconquista. Pedro II conquistó a los musulmanes Mora de Rubielos, Rubielos de Mora, Cambrera, Adamuz, Manzanera o El Cuervo, entre otras.

La muerte de Pedro II

Como decíamos, Pedro II falleció en la batalla de Muret. Hasta allí fue con sus aliados Ramón VI de Toulouse, Bernat IV de Cominges y Ramón Roger de Foix. Se enfrentaron a las fuerzas cruzadas y a las de Simón IV de Montfort, en la última guerra de la cruzada contra los albigenses. Pedro II había sido excomulgado por el Papa Inocencio III, por su supuesto apoyo a los cátaros, al haber desobedecido formar parte de la cruzada contra ellos.

Las tropas de Pedro II fueron derrotadas y murieron entre 15.000 y 20.000 soldados. A partir de este momento, Simón IV se convirtió en duque de Narbona, conde de Tolosa, vizconde de Beziers y vizconde de Carcasona. ¿Cuáles fueron las consecuencias de esa batalla? La principal fue el dominio de los reyes franceses sobre Occitania, pero hubo más.

Como consecuencia de la derrota finalizó la expansión de la Corona de Aragón sobre el sur de Francia. A partir de este momento los reyes se concentraron en su expansión por la Península Ibérica. El historiador Michel Roquebert considera que es el final de una posible formación de un poderoso reino aragonés-catalán-occitano que hubiera cambiado el curso de la historia de España.

Pedro II, al estar excomulgado, fue enterrado en el monasterio de los Caballeros Hospitalarios de Toulouse. En el 1127 una bula del Papa Honorario III autorizó que fuera enterrado en el Real Monasterio de Santa María de Sijena (Huesca), aunque fuera del recinto sagrado.

Como hemos explicado, el heredero, Jaime, se encontraba en el castillo de Carcasona bajo la custodia de Simón de Montfort. Por bula del Papa Inocencio III se le pidió a Simón IV que librara al heredero a los caballeros templarios de Aragón. Esto se produjo en el 1214. El joven Jaime fue educado por los templarios en el castillo de Monzón. Antes de llegar a Monzón, las Cortes le juraron fidelidad en Lérida.

Mientras el futuro rey era educado por los templarios aragoneses, el regente, Sancho, se disputaba el trono con Fernando de Aragón, tío de Jaime. En Cataluña los nobles se unieron para levantarse en armas y reclamar la soberanía. Los templarios, viendo que aquella situación enfrentaría a Aragón y Cataluña, decidieron que Jaime tomará el control absoluto de la corona y que los nobles le juraran fidelidad.

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