Oriol Junqueras (centro) preside la reunión del grupo parlamentario de ERC

Oriol Junqueras (centro) preside la reunión del grupo parlamentario de ERCERC

Política

¿Qué está pasando en ERC? Fuga de políticos, sangría de militantes y una fractura interna que nunca se cerró

Las bajas de Ruben Wagensberg y Gabriel Fernàndez llaman la atención sobre el estado interno del partido

En los últimos días, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) ha venido encadenando malas noticias, empezando por un goteo de salidas por parte de cargos destacados en la formación. Los últimos en caer, esta semana, han sido Gabriel Fernàndez, portavoz de ERC en el Ayuntamiento de Sabadell (Barcelona), y Ruben Wagensberg, diputado en el Parlament.

Fernàndez se ha negado a entregar su acta de regidor, y seguirá como no adscrito hasta las próximas elecciones municipales. Se despidió del partido entre críticas a la actual dirección, encabezada por Oriol Junqueras y Elisenda Alamany, y asegurando que la herida que provocó una guerra fratricida hace algo más de un año, tras el fracaso en los comicios autonómicos, no está curada: «Se mantienen las formas, pero no veo un partido unido», decía en una entrevista en VilaWeb.

Wagensberg, que se fugó a Suiza en 2024 al ser investigado por el caso Tsunami Democràtic, aseguraba que deja la política institucional por haber sentido «agotados» sus límites, y anunciaba que volvía al activismo y al mundo privado. El ya exdiputado en el Parlament formó parte de la candidatura oficialista de Marta Rovira que se enfrentaba a la de Junqueras, y que perdió por la mínima en el congreso del partido.

Un partido a la deriva

Tanto el de Sabadell como el activista, por tanto, son dos voces discordantes con el liderazgo de Junqueras que han saltado del barco, y no son los únicos que lamentan la deriva de ERC, cada vez más atada al destino de los socialistas, a los que sostienen en el Ayuntamiento de Barcelona, en la Generalitat de Cataluña y en el Gobierno. Un apoyo firme pese al ruido mediático que contrasta con los desaires frecuentes de Junts.

Rubén Wagensberg, en una imagen de archivo.

Rubén Wagensberg, en una imagen de archivo.Europa Press

Sin embargo, este acercamiento a los socialistas ha sido visto por buena parte de su electorado como una traición al independentismo del que venía haciendo bandera el partido. No en vano, ERC ha perdido casi 2.000 militantes en cinco años, con el descenso más importante en los últimos dos, bajo el mandato de Salvador Illa, según datos recogidos por La Razón.

Mientras Junqueras sueña con volver a la Generalitat y el independentismo recalcitrante afea el apoyo ciego al PSC –hay enfado, especialmente, ante los nimios avances en la «financiación singular» para Cataluña, que muchos consideran que es una tomadura de pelo–, las encuestas no mejoran para los republicanos.

ERC cosechó en las pasadas elecciones autonómicas su peor resultado en década y media, un desastre agravado por el hecho de que fueron ellos mismos –a través de Pere Aragonès– quienes llamaron a las urnas. Sin embargo, los últimos sondeos no prevén una remontada de los republicanos, que según Sigma Dos mantendrían sus 20 escaños, y según el sondeo que publica este domingo La Vanguardia podría conseguir uno más.

Es un premio de consolación para una ERC que ve, no obstante, como su principal rival, Junts, se hunde por el auge de una Aliança Catalana (AC) que aún no seduce a un porcentaje importante de votantes republicanos.

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