La batalla de Lepanto, en una obra de Antonio Brugada

La batalla de Lepanto, en una obra de Antonio BrugadaWikimedia

Historias de Cataluña

La historia que los nacionalistas no te contarán: Cataluña jugó un papel decisivo en la batalla de Lepanto

Los catalanes tuvieron un rol crucial en uno de los episodios más importantes de la historia de España

Esta semana se conmemora el 454º aniversario de la batalla de Lepanto, que tuvo lugar el 7 de octubre de 1571. Se trata de uno de los enfrentamientos más famosos de la historia de España, y resultó crucial para dominar el poder de los otomanos. Fue una batalla encabezada por la Liga Santa, una coalición cristiana impulsada por el Papa Pío V e integrada por el imperio español, la república de Venecia y los Estados Pontificios.

Frente a ellos, el imperio otomano del sultán Selim II, cuya flota en Lepanto estuvo al mando de Alí Bajá. La española tenía como comandante a Juan de Austria, hermanastro de Felipe II, y a su lado combatía –por mucho que escueza a los historiadores nacionalistas– el catalán Luis de Requesens, que fue realmente el gran héroe de Lepanto, por sus conocimientos militares.

Los Requesens eran una de las familias más importantes de la aristocracia catalana dentro de la Corona de Aragón. Luis de Requesens nació en Barcelona el 25 de agosto de 1528, en el Palacio Real Menor, un edificio que está hoy en día derrumbado, y sólo queda de él una capilla en la calle Ataulfo, donde descansan los restos mortales del militar. Se convirtió a temprana edad en paje del futuro Felipe II, con quien trabó una gran amistad.

Requesens fue embajador de España ante la Santa Sede, y también ejerció como gobernador de Milán y de los Países Bajos. Se le concedieron la Orden de Santiago y la Encomienda Mayor de Castilla. Pese a sus actos heroicos, era una persona delicada y enfermiza. Falleció en Bruselas el 5 de marzo de 1576, siendo trasladado su cuerpo a Barcelona, donde fue enterrado.

Retrato de Luis de Requesens y Zúñiga, obra de Francisco Jover (1884)

Retrato de Luis de Requesens y Zúñiga, obra de Francisco Jover (1884)Museo del Prado

Requesens tenía unos 43 años cuando el rey Felipe II le pidió que se embarcara para ayudar a su hermanastro en Lepanto. Allí, la flota cristiana contaba con unas 300 naves, en las que había más de 80.000 cristianos, frente a unos 100.000 otomanos en otros tantos buques. La batalla fue intensa y duró unas cinco horas.

Se caracterizó por el abordaje de galeras y el combate cuerpo a cuerpo, con la destacada participación de los Tercios españoles, aunque el poder de la artillería europea, especialmente las galeazas venecianas, resultó decisivo frente a la armada otomana. La victoria frenó la expansión naval otomana en el Mediterráneo occidental y consolidó la hegemonía cristiana en la región.

Catalanes en Lepanto

Ahora bien, ¿qué papel jugó Cataluña en la batalla de Lepanto? Podemos destacar varios aspectos significativos. Por un lado, la Galera Real, la capitana desde la que Juan de Austria dirigió la flota de la Liga Santa, se construyó en las Reales Atarazanas de Barcelona. Hoy en día allí se puede ver una réplica de la misma. Con lo cual, Barcelona fue el punto de partida para la flota.

Además, la participación de catalanes fue muy alta; en gran medida debido a los graves problemas que los corsarios turcos y berberiscos causaban en el litoral catalán, lo que hizo que vieran en esta empresa una oportunidad para asegurar la costa. Otro notable catalán que participó en Lepanto, además de Requesens fue su familiar Juan de Cardona, que fue capitán general de las galeras de Sicilia y comandó la escuadra de exploración de la flota.

Cardona fue el primero que divisó la flota turca. Durante la batalla mostró iniciativa táctica y valor. Por ejemplo, se percató de que la escuadra del ala derecha, comandada por Juan Andrea Doria, se estaba separando demasiado, poniendo en peligro la línea. Por ello, con arrojo, maniobró para reforzar el centro o el ala cercana a Álvaro de Bazán, ayudando a evitar que la línea cristiana fuese rebasada y contribuyendo significativamente a la victoria final.

Además debemos hablar de otros nombres como Montserrat Guardiola o el lugar teniente Miquel de Montcada, a cuyas órdenes luchó Miguel de Cervantes. También combatieron el comandante Alejandro de Torrelles, que capturó la galera donde viajaban los hijos de Alí Bajá; Joan de Torrelles; Guillem de Sant Climent i de Centelles, el cual recibió una grave herida durante la batalla; Fernando Zanoguera, o Enrique de Cardona.

'La batalla de Lepanto', por Juan Luna

'La batalla de Lepanto', por Juan LunaWikimedia

Hubo voluntarios de todas partes de Cataluña para luchar contra los turcos. Así pues, a parte de los personajes detallados, debemos añadir muchos soldados catalanes que combatían en los Tercios. Además, cientos de remeros, marineros y artesanos navales de Barcelona y otras ciudades catalanas participaron en la batalla. Se puede afirmar que varios miles de catalanes, entre nobles, oficiales, soldados, marineros y remeros, participaron en la batalla.

Fiesta en Barcelona

Sobre esa intervención y victoria, el historiador Narcís Feliu de la Peña, en Anales de Cataluña, escribió que «llegó la noticia a Barcelona y fue celebrada con devotas y festivas demostraciones de júbilo; prosiguiéndose todos los años en el día de tan feliz victoria, conseguida con el patrocinio de la Virgen a costa de seis mil vidas de los católicos y quince mil heridos».

Por su parte, el inmortal Lope de Vega, en La Santa Liga, escribió «¡Qué bien don Juan de Cardona, con la nación catalana!». También el presbítero de Mataró publicó en el 1574 una obra épica, en catalán, titulada La singular i admirable victòria que per la gràcia de N.S.D. obtingué el Sereníssim senyor don Joan d'Àustria de la potentíssima armada turquesca.

Una vez terminada la guerra, buena parte de los trofeos acabaron en Cataluña. El pabellón de Alí Bajá acabó en Sant Feliu de Guíxols (Gerona), mientras que el faro de la capitana turca se le ofreció a la Basílica de Nuestra Señora de Montserrat. El Santo Cristo de Lepanto se venera aún hoy en una de las capillas de la Catedral de Barcelona, donde está enterrado el obispo Manuel Irurita.

El Santo Cristo de Lepanto y su característica corvatura

El Santo Cristo de Lepanto y su característica corvaturaEFE

En el monasterio de Santa María de Montsió se conservan reliquias como una pintura de la Virgen con el Niño Jesús, una flámula que pendía del palo de la galera del Gran Turco y cuatro estandartes. La talla de la Virgen corresponde a la segunda mitad del s. XVI, si bien fue repintada en época posterior, sumándole, entonces, los rayos de pasta en relieve que la adornan.

Según dice la tradición, Juan de Austria fue recibido por el gobernador de Cataluña, Pere de Cardona, que le transmitió las felicitaciones de parte de su hermana, priora del monasterio de Montsió. En recíproca correspondencia entregó al convento de dominicanas la imagen de la Virgen María que había estado colocada en la popa de su nave. También era voz popular que la ofrenda prometida por Juan de Austria sería para el convento dominicano que contase con la cofradía de la Virgen del Rosario con más antigüedad.

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