Un pero y tres gatos en un jardín

Un pero y tres gatos en un jardínEFE

Crisis demográfica en Cataluña: desde la pandemia se registran el doble de mascotas que de bebés

La región registra 110.000 nuevos animales de compañía frente a 54.000 nacimientos: una brecha que se ha quintuplicado en veinte años

La transformación silenciosa de los hogares catalanes tiene cifras contundentes. Durante 2024, por cada bebé que nació se registraron dos mascotas nuevas. Una proporción impensable hace dos décadas, cuando la diferencia apenas rozaba los 10.000 individuos. Hoy supera los 55.000.

Existe una contradicción económica difícil de ignorar: cuanto más «próspera» es una sociedad, menos hijos tiene. Las naciones desarrolladas han visto sus tasas de natalidad desplomarse a la mitad desde los años sesenta. Cataluña replica este patrón global donde viviendas inaccesibles, empleos precarios y nuevas prioridades vitales han redefinido el concepto de familia.

Mientras los nacimientos cayeron un 32% en las últimas dos décadas, la adopción de animales se disparó un 62%. Seis de cada diez mascotas registradas son perros, cuatro son gatos. Pero la tendencia felina gana terreno: los mininos se adaptan mejor a pisos pequeños y horarios laborales extendidos, convirtiéndose en la opción ideal para estilos de vida urbanos.

Barcelona lidera ambos rankings por volumen, pero el ajuste poblacional revela otra realidad. Las comarcas rurales como el Lluçanès, Pallars Sobirà o Terra Alta exhiben disparidades cinco veces mayores que el Barcelonès. Sabadell ocupa el segundo puesto en mascotas pero cae al quinto en nacimientos. Terrassa muestra un desfase similar.

En cambio, L'Hospitalet y Badalona mantienen posiciones equivalentes en ambas categorías, aunque persiste la brecha: más animales que bebés en todos los casos.

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