Francesc Boix en una imagen de archivo y Russell Crowe caracterizado como Hermann Göring en 'Núremberg'
Historias de Cataluña
El fotógrafo español que fue clave en Núremberg, el célebre juicio que vuelve al cine gracias a Russell Crowe
Francesc Boix fue un testigo clave gracias a su heroísmo escondiendo las fotografías que sacó en el campo de concentración de Mauthausen
Francesc Boix Campo, también conocido como ‘el fotógrafo de Mauthausen’, nació en Barcelona el 31 de agosto de 1920. Miembro del partido comunista, su vida estuvo marcada por un compromiso político que le llevó a una edad temprana a la guerra civil, posteriormente a la II Guerra Mundial y de ahí a los campos de concentración de Mauthausen y Dachau y, al final, a ser una pieza clave en los Juicios de Núremberg para condenar las atrocidades del nazismo.
Desde joven militó en las Juventudes Socialistas Unificadas de Cataluña (JSUC). En aquella época empezó a aficionarse a la fotografía y trabajó plasmando la causa republicana. Durante la guerra civil actuó como fotógrafo para la revista Juliol y combatió en la 30ª División del Ejército de la Segunda República Española.
Con 17 años documentó la guerra con su cámara Leica. En febrero de 1939 se exilió a Francia, siendo internado en los campos de Vernet d’Atiège y Septfonds. Se estima que, en ambos campos, unas 40.000 personas de 58 nacionalidades fueron internadas. Para salir de allí se unió a una Compañía de Trabajadores extranjeros, integrada en el Ejército francés, y también participó en la Resistencia francesa.
En Mauthausen
Lo capturaron y lo deportaron al campo de concentración de Mauthausen, en enero de 1941, con el número 5185. Los nazis colocaban a los apátridas un triángulo azul, pero a Boix le colocaron uno rojo, que significaba ser un preso político. Boix consiguió un trabajo, siendo asignado al erkennungsdienst, el servicio de identificación o departamento fotográfico.
Este servicio era el responsable de tomar las fotografías de los prisioneros, registrar sus datos de identificación y, de manera crucial, documentar visualmente el funcionamiento del campo para las SS. Su paso por allí fue crucial, posteriormente, durante los Juicios de Núremberg.
Ernst Kaltenbrunner junto a Himmler en una visita a Mauthausen, en una de las fotografías sacadas por Boix y luego empleadas en los Juicios de Nuremberg.
¿Por qué? Puso en peligro su vida para salvar y ocultar miles de negativos fotográficos que documentaban las atrocidades y la vida diaria del campo, incluyendo la visita de altos cargos nazis de las SS como Heinrich Himmler y Ernst Kaltenbrunner. En colaboración con otros compañeros deportados españoles, ideó y ejecutó un plan extraordinariamente peligroso para sustraer y ocultar miles de negativos fotográficos.
Este trabajo de salvar y ocultar negativos empezó a finales de 1943. Los negativos robados fueron sacados de contrabando del campo. Una figura clave en este proceso fue la austríaca Anna Pointner, quien los recogió y custodió en su casa particular hasta el fin de la guerra.
Los negativos de Boix contenían ejecuciones y crímenes. Con esta acción, Boix y sus compañeros desobedecieron con valentía las órdenes de los guardias SS de destruir todo el material incriminatorio ante la inminente llegada de los aliados. Anna Pointner escondió estos negativos en la pared de piedra de su jardín. Sobre su estancia y el trabajo realizado escribió Boix:
Los Juicios de Núremberg
Tras la liberación, mayo de 1945, las fotografías robadas se convirtieron en pruebas cruciales en los Juicios de Núremberg (1945-1946) y en el juicio de Mauthausen celebrado en Dachau (1946). Boix fue el único español que compareció en estos juicios.
Su declaración, avalada por las imágenes que él había arriesgado su vida en salvar, sirvió para identificar y condenar a altos dirigentes y colaboradores nazis, como Albert Speer, Ministro de Armamento y Guerra; Ernst Kaltenbrunner, jefe de la Oficina Central de Seguridad del Reich; y August Eigruber, Gauleiter de la Alta Austria; que aparecían retratados en el campo.
Boix, durante el juicio de Dachau
Asimismo, aportar la prueba visual necesaria para demostrar la responsabilidad directa de estos jerarcas en las atrocidades de Mauthausen. Las fotografías fueron publicadas en revistas como Regards, conmocionando a la opinión pública internacional. En Núremberg, Boix declaró así:
No tengo dudas al identificar a los oficiales nazis que aparecen en ellas. Que esta verdad, capturada en la oscuridad, sirva ahora como luz para la justicia.
Terminada la guerra y los juicios, Boix se estableció en París, donde siguió documentando actos políticos para el Partido Comunista. Su salud empezó a empeorar, como consecuencia de haber estado internado en Mauthausen y Dachau, periodo en el que habría desarrollado una probable enfermedad renal. Pasó largas temporadas en estancias hospitalarias.
Francesc Boix murió con 30 años en París, el 4 de julio de 1951, en el Hospital Rothschild. Lo enterraron en el cementerio de Thiais, al sur de París. El 16 de junio de 2017, sus restos fueron trasladados solemnemente al cementerio de Père-Lachaise en París. Actualmente, reposan junto al monumento dedicado a los «españoles muertos por la libertad», cumpliendo así el deseo de que descansara junto a otros de sus compañeros y camaradas.
La historia de Francesc Boix ha sido objeto de libros, como el de Benito Bermejo; cómics, y de una película de 2018. Su legado perdura como un símbolo de la resistencia, la valentía y el poder de la imagen como prueba histórica y herramienta de justicia contra la barbarie. Esta semana, vuelve a estar de actualidad con motivo del estreno de la película Núremberg, protagonizada por Russell Crowe y Rami Malek, ambientada en aquel proceso judicial.