El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el líder de ERC, Oriol Junqueras, en la Generalitat
Cataluña
Illa y ERC guardan un as en la manga para convencer a Junts sobre la financiación: el «coste de la vida»
La Generalitat confía en reintroducir una variable que cayó de la mesa de negociación como cebo para atraer a Puigdemont
Pasan los días y el muro de hielo se derrite. Lo que empezó siendo un rotundo «no» de Junts al acuerdo de financiación pactado entre ERC y los socialistas se va reblandeciendo. Los de Carles Puigdemont ya filtraron un cambio de postura sobre la quita de la deuda del FLA, y cada día que pasa se muestran menos firmes en su rechazo a un pacto que –como repiten machaconamente desde el Gobierno, la Generalitat y la sede de la calle Calabria– supondría 4.700 millones más para Cataluña.
Quedan todavía dos meses para que el acuerdo llegue al Congreso, y la lluvia fina de reproches por parte de republicanos y socialistas catalanes sobre los postconvergentes no cesará. El objetivo es que Junts se siente a negociar el modelo, consiguiendo de paso que este todavía favorezca más a Cataluña. Pedro Sánchez está dispuesto «a negociar y ceder», recordaba este viernes la consejera de Economía y Finanzas de la Generalitat, Alícia Romero.
En la entrevista citada, y también en otra el día anterior, en Romero deslizaba cuál podría ser el as en la manga que se reservan la Generalitat y ERC para atraer a Junts: el «coste de la vida». Según Romero, el gobierno de Salvador Illa puso sobre la mesa este concepto durante las negociaciones, pero Moncloa lo rechazó. La presión de Puigdemont, confían en la Generalitat, podría inclinar la balanza en la otra dirección.
El coste de la vida
La variable del coste de la vida es un mecanismo corrector que, de implementarse, buscaría compensar a las comunidades autónomas donde es más caro vivir, como Cataluña. Al anunciarse el acuerdo entre ERC y el PSOE, Junts criticó precisamente que la propuesta no tenía en cuenta «el diferencial del coste de la vida» entre regiones. Incluirlo supondría una nueva inyección de millones para Cataluña.
Según fuentes del Govern recogidas por El Periódico, el escenario que contemplan para «seducir» a Junts –Romero usó esta expresión en RTVE– es incorporar esta variable al negociar las «competencias no homogéneas»; esto es, aquellas que no son compartidas por todas las autonomías, como los Mossos o el sistema penitenciario. El mismo medio señala que ERC no ve «un problema» en abrir este melón si sirve para convencer a Puigdemont.
Los socialistas están convencidos de que el tiempo juega a su favor, y confían en que un eventual retorno a España de Puigdemont facilitaría todavía más las cosas. El próximo miércoles, Romero comparecerá en la Comisión de Economía del Parlament para explicar el modelo: será una ocasión de ver si la contundencia de Junts se ha rebajado más o si mantienen la beligerancia de cara a la galería.