Una de las sesiones del Centro de Masculinidades Plural, en Barcelona
Cataluña
El PP pide cerrar el centro de masculinidades de Barcelona por «ineficaz» y por su coste: 1.175 euros por usuario
El Ayuntamiento defiende la función preventiva y social de esta iniciativa
El Centro de Nuevas Masculinidades de Barcelona ha reabierto el debate político municipal, con el foco puesto en su coste, su alcance y su encaje dentro de las prioridades presupuestarias de la ciudad. El equipamiento, denominado Plural y situado en la calle Clot, es el único de estas características en Barcelona y, en los últimos tres años, ha supuesto una inversión pública cercana a los 1,4 millones de euros.
Impulsado durante el mandato de Ada Colau, el centro desarrolla principalmente dos líneas de actuación: la atención psicoterapéutica a hombres que han ejercido o pueden ejercer violencia machista, así como programas de prevención, sensibilización y formación orientados a promover modelos de masculinidades igualitarias.
El coste anual del servicio se ha mantenido estable: 453.824 euros en 2023, 451.833 euros en 2024 y 458.483 euros en 2025. En este último ejercicio, el gasto se traduce en un coste aproximado de 1.175 euros por usuario, con un total de 390 personas atendidas.
En cuanto a la evolución de la actividad, las cifras reflejan una tendencia descendente. En 2023 el centro atendió a 554 personas, incluyendo hombres, jóvenes de entre 12 y 30 años y también parejas o exparejas; en 2024 la cifra fue de 530; y en 2025 se redujo a 390. Desde el Ayuntamiento se atribuye esta caída a factores coyunturales, como el cierre temporal del equipamiento por el cambio de ubicación, así como a un aumento de las intervenciones grupales y del asesoramiento a profesionales.
La gestión del centro se realiza mediante un contrato de servicios adjudicado en septiembre de 2025 a la Fundación Instituto de Reinserción Social, con una duración de dos años.
El PP considera que responde a una «agenda ideológica»
Sin embargo, el grupo municipal del Partido Popular llevará la cuestión a próximas sesiones de comisión o a pleno, para solicitar formalmente el cierre del equipamiento. La iniciativa insta al gobierno municipal a revisar la eficiencia del centro y a reorientar los recursos económicos y humanos hacia políticas con mayor impacto directo sobre la ciudadanía.
En este sentido, el líder del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, Daniel Sirera, ha cuestionado abiertamente la utilidad del servicio. A su juicio, se trata de un equipamiento que responde «más a una agenda ideológica que a una necesidad real de la ciudad» y cuyo impacto resulta limitado en relación con el volumen de recursos destinados.
Sirera ha propuesto destinar estos fondos a ámbitos que considera prioritarios, como la atención a las cerca de 2.000 personas sin hogar o el refuerzo de la seguridad ciudadana, en un contexto en el que, según ha señalado, Barcelona registra una media de cuatro agresiones sexuales al día.
El debate queda así planteado en términos de oportunidad política y eficiencia del gasto público: mientras el consistorio defiende el valor preventivo y social del centro, la oposición pone el acento en su coste por usuario y en la necesidad de priorizar otras políticas con mayor alcance inmediato.