"Divine’s funeral from [messianic remains]", una performance de Carlos Motta

«Divine’s funeral from [messianic remains]», una performance de Carlos MottaMACBA

Cultura

Una nueva ola ‘woke’ y victimista llega a los museos de Barcelona por mar y por tierra

El Museo Marítimo y el MACBA inauguran muestras que ponen el foco en el colonialismo y el revisionismo histórico

Esta semana se han inaugurado en Barcelona dos exposiciones que encarnan el victimismo propio de la cultura woke: La infamia, en el Museo Marítimo, y Plegarias de resistencia, en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA). La primera pretende mostrar la «cara B» de la riqueza de la burguesía catalana del siglo XIX.

En concreto busca exponer cómo unas familias se lucraron con el esclavismo en Cuba y Puerto Rico. Recordemos que en época de Ada Colau se retiró la estatua de Antonio López por haber sido esclavista. El proyecto museográfico está a cargo de Ignasi Cristià, su asesor es el historiador Martín Rodrigo y el guionista es Antoni Tortajada.

En la exposición se habla de capitanes que pilotaron barcos negreros con destino a América. Nombran a Josep Carbó, de Sant Feliu de Guíxols; a Agustí Cunill Sala, de Lloret, a Esteve Gatell Roig, de Torredembarra; a Josep y Pere Mas Roig, de Vilassar de Mar, o a Jaume Tintó Miralles, de Barcelona.

El recorrido sigue con un mapa actual de Barcelona donde están marcadas las casas de los llamados esclavistas. También se muestran grilletes o látigos, así como las haciendas coloniales. Y para rematar la exposición, se muestra el racismo de la cultura popular, como en el caso de la antigua publicidad de Cola-Cao, Anís del Mono, Tinta Pelikan o Conguitos, así como en el cómic con el álbum Tintín en el Congo.

Negreros y chineros

Una visión personal de una memoria histórica victimista y woke, porque la realidad es que tergiversan parte de lo sucedido. Con todo, es cierto que el tráfico de esclavos se permitió en España hasta poco antes de la caída de la monarquía de Isabel II. Se calcula que, de 1820 a 1866, los negreros españoles trasladaron a América 600.000 esclavos.

Los negreros catalanes llegaron a transportar 132.000 esclavos. Los más significativos negreros catalanes fueron Antonio López, marqués de Comillas; Juan Güell Ferrer; Salvador Samá Martí, marqués de Marianao; Miquel Biada; José Carbó; Jaume Torrents; Agustín Goytisolo Lezarzaburu; José Vidal Ribas; Manuel y Alejo Vidal-Quadras; José Baró Blanxart; o José Xifré Casas.

La exposición solo habla de los negreros y se olvida de otro tráfico de esclavos, llevado a cabo por catalanes, el de los chineros. Estos esclavos se conocían como culíes o coolies chinos procedentes de Macao y Cantón. Entre 1847 a 1874 llegaron a Cuba alrededor de 130.000 chinos. El principal chinero fue Francisco Abellá Raldiris, natural de Vilanova i la Geltrú. Abellá envió a más de 100.000 culíes a El Callao (Perú), La Habana, California y otros lugares. Uno de estos culíes era el bisabuelo de la escritora Zoé Valdés.

Plegarias de resistencia

La segunda exposición lleva por título Plegarias de resistencia, se puede visitar en el MACBA y está ideada por el artista colombiano Carlos Motta, que la considera una suerte de declaración queer contra las políticas de Donald Trump. Se puede definir como una retrospectiva de los últimos 25 años de este artista multidisciplinar, vinculado con los colectivos disidentes, al ser él persona queer, migrante y afectada por el VIH.

La directora del museo, Elvira Dyangani Ose, ha comentado, según recoge El Diario.es, que con esta muestra busca «iniciar un nuevo ciclo del museo» para «reformular el concepto de la institución tras nuestros primeros 30 años de existencia».

Por ello ha escogido esta exposición de Motta, ya que la voluntad del artista es mostrar el papel que el poder colonial y la religión, este último concepto como instrumento perpetuador del primero, han tenido en el silenciamiento de las víctimas y los cuerpos queer y disidentes sexuales en América latina.

El comisario de la exposición, Agustín Pérez Rubio, ha declarado que «es una exposición necesaria en estos tiempos de neofascismo en que regresan las taxonomías sexuales y el meternos a todos de nuevo en cajitas borrando nuestra identidad, de modo que solo se nos pueda reconocer por el DNI».

El artista ha asegurado que «la administración actual [estadounidense] está empleando formas de denuncia similares a las que empleaba la Inquisición española en el siglo XVI; esto es, el señalamiento de los disidentes sexuales para después ajusticiarlos y silenciarlos».

Recordemos que estas dos instituciones están financiadas con fondos públicos. El Museo Marítimo recibe financiación del Ayuntamiento de Barcelona, la Diputación de Barcelona y la Autoridad Portuaria de Barcelona. Por su parte el MACBA está financiado por el Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat de Cataluña y el Ministerio de Cultura. Con lo cual la cultura woke y victimista sigue instalada en los museos financiados por todos los españoles.

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