El actor Carlos Cuevas, en un fotograma de 'El 47'
Gastronomía
De las pantallas a los fogones: uno de los protagonistas de 'Merlí' y 'El 47' triunfa con sus restaurantes
La propuesta marina del actor Carlos Cuevas conquista Barcelona con tres establecimientos que democratizan el marisco de calidad
La faceta empresarial de Carlos Cuevas está causando tanto impacto como sus interpretaciones en la pequeña pantalla. El intérprete conocido por su trabajo en series de éxito como Merlí ha dado el salto al sector de la restauración con un concepto que está redefiniendo el acceso al producto marino en la capital catalana.
Bajo el nombre de Lluritu, esta iniciativa gastronómica ha logrado establecerse en tres puntos estratégicos de Barcelona: un local en el multicultural barrio del Raval, otro en la bohemia zona de Gràcia y un tercero en una de las arterias principales de la ciudad. La expansión refleja la buena acogida de un modelo que rompe con los convencionalismos del sector.
La marisquería desenfadada de Carlos Cuevas en Barcelona, Lluritu
«La identidad del ingrediente es sagrada», podría resumirse como el mantra de estos establecimientos, donde el protagonismo recae en métodos de cocción directa que realzan el sabor natural de los productos. La ausencia deliberada de cocinas convencionales define una propuesta centrada en técnicas ancestrales como el fuego directo.
El ambiente informal contrasta con la imagen tradicionalmente elitista asociada al consumo de marisco. Los espacios, lejos de la solemnidad habitual, invitan a una experiencia relajada donde la excelencia del producto marino se disfruta sin protocolos. La carta, intencionadamente limitada, ofrece un viaje por los sabores costeros peninsulares con algunas concesiones a especialidades del interior.
Filosofía empresarial
La filosofía empresarial trasciende lo puramente gastronómico para abrazar valores más profundos, apostando por una conexión emocional con el comensal que va más allá de la perfección técnica.
Con un ticket medio que oscila entre veinte y treinta euros por persona, estos espacios han conseguido democratizar un tipo de cocina tradicionalmente asociada a celebraciones puntuales. La operativa continua de martes a domingo, tanto al mediodía como por la noche, facilita el acceso a esta experiencia, complementada con un sistema de reservas digital.
El proyecto, que mantiene un perfil mediático tan comedido como el de su impulsor, ha encontrado su lugar en un mercado competitivo posicionándose como alternativa asequible en un nicho generalmente exclusivo.