Vista aérea de Sant Jaume de Frontanyà.

Vista aérea de Sant Jaume de Frontanyà.Wikimedia.

Cataluña

Tiene 26 vecinos y un tesoro románico milenario: así es el municipio menos poblado de Cataluña

Sant Jaume de Frontanyà vuelve a encabezar el ranking de despoblación mientras Puigcerdà hace historia superando los 10.000 habitantes

En las montañas del Berguedà, donde cada vecino conoce el nombre de sus veinticinco conciudadanos, Sant Jaume de Frontanyà ha vuelto a escribir su nombre en los anales demográficos catalanes. Los datos del Instituto Nacional de Estadística correspondientes a enero de 2024 confirman lo que los lugareños ya intuían: su pueblo ha recuperado el particular honor de ser el municipio menos habitado de Cataluña.

La cifra no miente: veintiséis residentes conforman el censo de esta localidad que alberga tesoros románicos de más de mil años de antigüedad. Durante 2023, tres personas abandonaron el municipio, devolviendo a Sant Jaume de Frontanyà una distinción que no ostentaba desde 2016. Desde entonces, su vecino comarcal Gisclareny había mantenido esta posición en el particular ranking demográfico.

Contrastes geográficos: del valle a la montaña

Mientras el Berguedà experimenta esta sangría poblacional, en los Pirineos orientales se vive una realidad completamente opuesta. Puigcerdà, la capital cerdana, protagoniza una transformación demográfica sin precedentes. Por primera vez en su historia milenaria, el municipio pirenaico ha superado la barrera psicológica de los diez mil habitantes, registrando 10.041 residentes según el último recuento oficial.

El crecimiento del 2,7% anual sitúa a Puigcerdà como la capital comarcal más dinámica del país. Desde 2018, la localidad ha experimentado un incremento superior al 10%, consolidando una tendencia que arrancó tras la Guerra Civil, cuando apenas superaba los 2.500 habitantes.

La geografía del crecimiento catalán

El mapa demográfico catalán dibuja patrones reveladores. Dos tercios de los municipios catalanes —exactamente 620 localidades— han sumado habitantes durante el último año, reflejando el crecimiento general del 1,4% que ha llevado a Cataluña desde los 7,9 millones de habitantes de enero de 2023 hasta superar los ocho millones en 2024.

La costa mediterránea emerge como el gran imán poblacional. Entre las diez ciudades de más de diez mil habitantes con mayor dinamismo, siete son municipios costeros. El Camp de Tarragona lidera esta expansión con Mont-roig del Camp encabezando el ranking nacional (3,7% de crecimiento), seguido de Calafell, Cunit y Vila-seca. Más al sur, la Ràpita completa este quinteto costero de alta intensidad demográfica.

La provincia de Girona aporta dos representantes destacados: Castelló d'Empúries, que ha traspasado por primera vez los doce mil habitantes, y Lloret de Mar, que con sus 42.134 residentes mantiene un ritmo de crecimiento del 2,4%. Entre las capitales, Girona lidera el crecimiento con un 2,3% y 106.476 habitantes.

Pequeños municipios, grandes transformaciones

Los datos revelan historias sorprendentes en la España rural. Seva, con 3.772 habitantes, ha registrado el mayor crecimiento porcentual (7,5%) entre los municipios medianos. Montferrer i Castellbò, con 1.163 residentes, no se queda atrás con un incremento del 6,4%.

En el extremo opuesto, la despoblación sigue escribiendo capítulos en localidades como la Febró (36 habitantes), Forès y Cava (40 cada una), y Fígols (42). Estos cinco municipios, junto a Sant Jaume de Frontanyà, conforman el selecto grupo de las localidades menos pobladas de Cataluña.

Concentración urbana: la ecuación del poder demográfico

Una estadística llama especialmente la atención: diecinueve municipios catalanes agrupan exactamente la mitad de los más de ocho millones de habitantes del país. Barcelona, con su área metropolitana, y las principales capitales provinciales mantienen su poder de atracción poblacional, creando un contraste cada vez más marcado con las zonas rurales.

Esta polarización demográfica plantea interrogantes sobre el futuro de pequeños municipios como Sant Jaume de Frontanyà, donde cada habitante representa casi el 4% de la población total. Un porcentaje que en Barcelona equivaldría a más de 65.000 personas.

El legado de los números

La metodología estadística también ha evolucionado. Desde 2021, el Instituto Nacional de Estadística publica censos anuales basados en registros administrativos, sustituyendo el antiguo sistema decenal de entrevistas. Esta modernización permite seguir con mayor precisión las fluctuaciones demográficas de municipios como Sant Jaume de Frontanyà, donde la pérdida o ganancia de una sola familia puede alterar significativamente las estadísticas.

En definitiva, los datos de 2024 confirman dos realidades paralelas: mientras las zonas costeras y algunas capitales de montaña experimentan un crecimiento sostenido, los pequeños municipios del interior libran una batalla silenciosa por mantener su tejido social y preservar un patrimonio cultural que trasciende las cifras poblacionales.

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