Roger Egea esculpiendo la cuna del niño Jesús

Roger Egea esculpiendo la cuna del niño JesúsACN

Navidad

Mientras Barcelona esconde el belén, este pueblo de Gerona construye un pesebre gigante

La plaza mayor de Campdevànol se ha convertido en taller al aire libre donde cuatro escultores dan vida a personajes navideños de tamaño natural

El espectáculo comenzó hace más de una semana en Campdevànol, en la comarca del Ripollès. Troncos enormes yacían en la plaza Mayor esperando transformarse. Ahora, bajo las manos expertas de cuatro escultores, esos bloques de madera ya revelan rostros, túnicas y hasta el tierno gesto de una oveja.

La localidad prepara su primera instalación navideña completamente artesanal: un belén monumental tallado en madera que los vecinos y turistas han visto nacer desde el primer golpe de motosierra.

La iniciativa partió de la Asociación Campdevànol Cultura y Compromiso, cuyo presidente, Evelí Adam, quería romper con lo convencional. «Normalmente las esculturas se hacen en talleres cerrados y luego aparecen terminadas.

Aquí la gente observa cada fase del trabajo», señala en declaraciones a la ACN. El resultado ya supera las expectativas iniciales: lo que iba a ser un conjunto básico de María, José y el Niño se ha expandido con pastores, animales y otros personajes.

Josep Martínez, jubilado de Montesquiu que lleva más de una década esculpiendo por pasión, reconoce que la experiencia le ha sacado de su zona de confort.

Acostumbrado a la soledad de su taller, ahora trabaja rodeado de curiosos que se detienen a observar, preguntar y felicitar. «Me dedico a las figuras de gran formato», explica mientras perfecciona un pastor acompañado de su perro y una oveja. También ha moldeado el buey y la mula, aunque aún faltan detalles. «Lo más gratificante es cuando empiezas con los rasgos faciales, los ojos... y piensas: esto realmente está saliendo bien», confiesa.

«Es fascinante»

Roger Egea llegó desde Vilobí d'Onyar para sumarse al proyecto. Esta mañana trabaja en la cuna del Niño Jesús, su primera incursión en temática navideña a escala humana. «Es fascinante y tremendamente entretenido», comenta mientras maneja una motosierra de precisión.

La madera procede de bosques cercanos, y el equipo tuvo que seleccionar y cortar cada pieza según sus necesidades creativas. El vaciado de los troncos, explica Egea, representa el momento más espectacular pero también el más delicado: «Cada corte debe ser consciente y preciso, porque no hay vuelta atrás si te pasas».

Al caer la tarde, cuando regresa a casa, siente una satisfacción especial. No solo por el avance en su obra, sino por el intercambio constante con otros artistas que comparten su pasión.

Además de Martínez y Egea, participan un creador de Vallfogona del Ripollès y otro de Prats de Lluçanès, conformando un equipo que ha convertido la plaza en un punto de encuentro cultural.

Adam destaca a la ACN que mostrar el proceso creativo en vivo era uno de sus principales objetivos. «No se ve casi nunca algo así; normalmente solo hay exhibiciones», afirma. El proyecto, fruto de un esfuerzo colectivo, dejará además un legado permanente para el municipio.

La instalación final reproducirá una gruta accesible donde los visitantes podrán contemplar las esculturas de cerca. Como complemento, este año también han instalado un abeto natural de once metros decorado con más de 600 piezas elaboradas por escolares, niños de la guardería y usuarios del hospital y la residencia. El año anterior utilizaron uno artificial de aluminio.

La inauguración oficial tendrá lugar el 29 de noviembre en dos horarios: al mediodía y por la tarde, cuando se enciendan las luces que darán inicio a la temporada navideña en Campdevànol.

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