Hospital Universitario Arnau de Vilanova de Lérida
Lérida y Tarragona no tienen capacidad 24h para atender los casos de ictus más graves
Más de un centenar de pacientes con accidentes cerebrovasculares graves son trasladados cada año a Barcelona por falta de especialistas en las demarcaciones occidentales
Un accidente cerebrovascular no avisa, pero en Lérida y Tarragona solo se puede intervenir con ciertas horas de antelación. Según ha documentado 3cat, ambas demarcaciones mantienen restricciones horarias para tratar los casos más críticos, obligando a evacuar pacientes hacia Barcelona cuando el ictus ocurre fuera de la ventana operativa.
La situación más extrema se vive en Lérida. El Arnau de Vilanova apenas mantiene cinco horas diarias —de 9 a 14 h, entre semana— para realizar cateterismos que extraen el coágulo cerebral. De los casi 90 casos anuales que requieren esta intervención urgente, unos 60 terminan volando en helicóptero hacia la capital. El equipamiento existe desde 2019, pero los especialistas capaces de manejar esta técnica compleja escasean dramáticamente.
La geografía provincial agrava el problema. En municipios alejados o en la zona pirenaica —donde ningún hospital puede atender estos casos— el paciente enfrenta traslados múltiples que consumen minutos vitales. El responsable de Neurología del centro leridano, Francesc Purroy, lo resumía ante 3cat de forma contundente: el ictus es una enfermedad dependiente del tiempo, y operar solo en horario de oficina representa «una limitación».
Tarragona ofrece un panorama menos restrictivo pero insuficiente. El Joan XXIII amplía la cobertura hasta doce horas diarias laborables, aunque el pasado año todavía derivó 64 pacientes a Barcelona por producirse fuera de ese margen. La diferencia: aquí ya hay un plan concreto de expansión. La consellera Olga Pané anunció recientemente la creación del tercer turno de anestesistas como paso previo a la cobertura total.
El obstáculo no es tecnológico sino humano. La portavoz del grupo de defensa sanitaria de Tarragona, Sílvia Labodia, confirmaba a 3cat tras reunirse con la gerencia del ICS que el principal problema es encontrar profesionales: actualmente los especialistas que atienden en Tarragona proceden de Barcelona. La meta institucional pasa por consolidar una plantilla propia que elimine definitivamente los traslados nocturnos y de fin de semana.
Mientras, en Lérida se barajan alternativas como el modelo alemán, donde el equipo médico se desplaza al hospital en lugar del paciente. El Departament de Salut estudia opciones y Junts ha llevado el asunto al Parlament. Pero la realidad persiste: tener un ictus grave en Catalunya occidental todavía puede significar una carrera contrarreloj hacia Barcelona.