La portavoz del PP en las Cortes Valencianas, María José Catalá, dirigiéndose al presidente de la Comunidad, Ximo Puig.
Elecciones 28-M Pugna de pesos pesados en la circunscripción de Valencia: Catalá se batirá con Baldoví y Puig el 28-M
Mazón ha confirmado a la candidata a la alcaldía levantina, que ha sido el azote de la izquierda durante la legislatura, como cabeza de lista
Las elecciones del 28 de mayo van a ser una batalla tan encarnizada como igualada. Todas las encuestas –CIS incluido– apuntan hacia un empate técnico entre el vigente tripartito de izquierdas y el bloque de centro-derecha formado por Partido Popular y Vox.
Eso en términos generales, pero por circunscripciones el panorama es básicamente el mismo. El estudio realizado por Target Point para El Debate señalaba que en Castellón la igualdad es máxima, ya que de los veinticuatro escaños que hay en juego, uno sería para Unidas Podemos, cuatro o cinco para Compromís y siete para el PSPV-PSOE en lo que a la izquierda respecta. Así, Vox obtendría entre tres y cuatro asientos y el PP conseguiría ocho o nueve. Todo ajustado y muy al límite.
Quizás la provincia donde los resultados estén algo más claros sea en Alicante. Allí los populares seguirían siendo la fuerza hegemónica y la suma con los de Santiago Abascal superaría la mayoría absoluta por algunos escaños.
Con este panorama, Valencia se vuelve más decisiva que nunca, tanto por ser la capital como por los cuarenta representantes que reparte. Esa cifra representa casi la mitad de los diputados en las Cortes autonómicas, que son 99.
Mazón irá por Alicante
Por ello, esta circunscripción va a vivir una pugna con tres pesos pesados que serán protagonistas en menos de cincuenta días. Un triunfo en Valencia puede ser vital a la hora de gobernar la Generalitat.
Primeramente, cabe recordar que el candidato del PP a la presidencia autonómica, Carlos Mazón, encabezará la papeleta por su provincia, Alicante, de cuya Diputación además está al frente.
Así, la número uno por Valencia será María José Catalá. Tras días de rumores, Mazón lo ha confirmado. Durante los cuatro años de legislatura, la también aspirante a la alcaldía levantina se ha convertido en el azote de la izquierda en los asuntos que han acorralado al PSPV-PSOE, Compromís y Unidas Podemos.
En casos como los de Oltra, Azud, las subvenciones de Puig a su hermano, el tren de Bejís, la Sanidad y tantos otros ha sido Catalá la que ha ejercido de líder de la oposición, poniendo contra las cuerdas a la coalición de socialistas, nacionalistas y comunistas y exigiéndole en todo momento responsabilidades y explicaciones. Sin éxito debido a la opacidad del tripartito, pero siempre con ahínco y respetando el juego parlamentario.
Por ello, la decisión de Mazón se ve como un reconocimiento expreso hacia la labor en las Cortes ejercida por Catalá, más aún cuando el partido se vio inmerso en un proceso de reconversión interna después de perder las elecciones de mayo de 2019.
Del mismo modo, el candidato popular también pretende reforzar la circunscripción de Valencia consciente de su alto valor en las urnas y para ello quién mejor que la mejor postulada para ostentar la alcaldía, según pronostica buena parte de las encuestas.
El máximo rival en la provincia será un Ximo Puig que, a diferencia de Mazón, ha primado los intereses de sus siglas frente al arraigo y a sus orígenes. El socialista es de Castellón, de Morella, concretamente. En cambio, liderará la lista por Valencia. El objetivo no es otro que el de aprovechar su alto índice de conocimiento, hacerlo en la provincia con más escaños en juego y, de esa manera, movilizar a una mayor cantidad de votantes.
El presidente valenciano sabe que no va bien en las encuestas, algo que también genera tensión en la sede de la madrileña calle Ferraz. En este sentido, su candidatura por Valencia se percibe como el clavo ardiendo al que aferrarse y evitar unos resultados que serán analizados si no se consigue reeditar la Generalitat como una hecatombe en toda regla y, probablemente, como un inevitable cambio de ciclo.
El tercer presidenciable más mediático es Joan Baldoví. Después de años y años en el Congreso de los Diputados representando a Compromís, volverá a hacer política en la Comunidad Valenciana.
María José Catalá se dirige a Ximo Puig en el parlamento autonómico.
Lo hará, eso sí, forzado por las situaciones. Tras la dimisión de Mónica Oltra por, presuntamente, encubrir los abusos sexuales de su marido a una niña de catorce años que estaba tutelada por ella misma en un centro de menores, la coalición nacionalista se vio descabezada de la noche a la mañana.
La división interna que la exvicepresidenta valenciana supo contener con mano de hierro saltó por los aires tanto en el Ejecutivo regional como a nivel orgánico. A Oltra le sustituyó Aitana Mas, espejismo de su antecesora en el fondo y en las formas. Pero eso no pasó en Compromís.
En el seno del partido resurgieron las tensiones y pugnas entre las tres facciones que la integran. La propia Mas fue soslayando que sería ella quien optaría a presidir la Comunidad, pero su juventud e inexperiencia política le hicieron ser sumamente lenta para un 'perro viejo' como Baldoví, que para esto sabe más que sus compañeros de coalición juntos.
El ya exdiputado nacional lo anunció, para colmo, en La Sexta, su televisión fetiche. Esto provocó la ira en muchos cargos de Compromís, que desconocían por completo las intenciones presidencialistas de Baldoví. Pero el paso ya estaba dado y no había vuelta atrás.
En conclusión, Catalá, Puig y Baldoví. Tres cabezas de lista cuya experiencia y habilidad en los debates y en el relato serán indispensables para conseguir imponerse en Valencia, la circunscripción más cotizada. La Generalitat pasa por el Turia.