Imagen de archivo de la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, en el Senado

Imagen de archivo de la ministra de Ciencia y secretaria general del PSPV-PSOE, Diana MorantEuropa Press / A. Pérez Meca

La corrupción que cerca a Sánchez con la UCO en Ferraz y los audios de Ábalos sobre prostitutas dan la puntilla a Morant

Los escándalos del PSOE lastran las expectativas electorales de la ministra de Ciencia para alcanzar la presidencia de la Generalitat y se suman a su poco grado de popularidad y al sentimiento de utilización partidista de la dana

El ingeniero aeroespacial estadounidense Edward A. Murphy Junior pasó a la historia por su trayectoria profesional pero también por acuñar la famosa frase de «si algo puede salir mal, saldrá mal». A partir de ahí, el norteamericano añadió a su fama ser conocido por el 'creador' de las 'leyes de Murphy'. Eso fue alrededor de la mitad del siglo XX, pero si en la actualidad tuviera una sucesora a la altura, ésta bien podría ser la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant.

No levanta cabeza. Lleva algo más de un año al frente del PSPV-PSOE de cara a optar en 2027 a la presidencia de la Generalitat Valenciana y su trayectoria en la región ha pasado de una acumulación de errores y malas noticias a una dinámica sin perspectiva de mejora a corto y medio plazo. Annus horribilis en toda regla.

La última puntilla viene desde su propio partido. El informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha sido un torpedo en la línea de flotación socialista como los que no se recuerdan, al que se suma la entrada de los agentes a la sede del PSOE en la madrileña calle Ferraz. Si el documento ya es demoledor en sí mismo, los audios que se han conocido repartiéndose prostitutas y comisiones entre los implicados no hacen sino empeorar un panorama del todo tenebroso y apocalíptico.

Naturalmente, ese contexto no favorece las expectativas electorales de nadie. Resulta una obviedad, y así lo van publicando determinadas encuestas, que ya apuntan a una bajada de los socialistas en unas hipotéticas elecciones generales hasta quedarse en el umbral de los cien escaños, 21 menos que los obtenidos en 2023. Dicho de otra manera, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es un lastre.

Morant, fiel al argumentario sanchista

Sin embargo, no parece que la gravedad de las acusaciones y ni siquiera sus aspiraciones políticas de la ministra le hayan hecho modificar su inquebrantable adhesión al sanchismo y a su retórica. Intentar que Morant se salga del oficialismo y hasta de la última coma del argumentario elaborado convenientemente desde la sede de Ferraz y el Palacio de La Moncloa resulta tan inútil como masajear una piedra. Sede de Ferraz a la que, cabe recordar, entraron agentes de la UCO este mismo viernes para registrar acceder a los correos electrónicos del exsecretario de Organización, Santos Cerdán.

De este modo, la secretaria general de los socialistas valencianos se limita a reproducir términos y expresiones que previamente han pronunciado tanto su jefe de filas como su entorno político más cercano, como «traición», «disculpas», «contundencia», «rapidez», o «repugnantes», «sinvergüenzas» entre otras. El corsé marcado por sus superiores le impide emitir un juicio propio. Cosa bien distinta es que lo tenga y que se aplique la autocensura.

Diana Morant en una de las fotos con Ábalos

Imagen de archivo de Diana Morant y José Luis Ábalos

Si hubiese autocensura quizás algún día pudiera llegar a conocerse. En cambio, lo que sí se sabe a día de hoy, y desde hace varios meses, es la carencia total de autocrítica. La misma Morant que se muestra sorprendida repentinamente y se escandaliza de manera táctica es la que colocó a José Luis Ábalos como número dos de la lista electoral que ella encabezaba al Congreso de los Diputados para las elecciones de julio de 2023.

Lo hizo con una sonrisa 'de oreja a oreja', sin aparente incomodidad y con compadreo. Y todo, después de una destitución fulminante al exministro de Transportes, dicen las malas lenguas, que por el conocimiento por parte de Sánchez y de otros dirigentes de peso de comportamientos incómodos cuando no supuestamente irregulares del de Torrent.

Puede empeorar el resultado de Puig

Ese mimetismo con Sánchez, que llega incluso a copiar la afición epistolar a la militancia para evitar un grado mayor de asunción de responsabilidades, podría serle algo más leve a los intereses de la titular de Ciencia si el horizonte electoral se dibujase de forma mínimamente amable, pero los últimos sondeos de los que ha informado El Debate no prevén ese escenario ni mucho menos. Todas y cada una de las encuestas publicadas dan como claro vencedor al Partido Popular de Carlos Mazón, que sumaría, en la gran parte de ellas, mayoría absoluta en las Cortes Valencianas junto a Vox, en una suma final prácticamente igual al resultado de los últimos comicios autonómicos.

En cuanto a Morant, no podría coaligarse con Compromís para llevar a la izquierda al Palau de la Generalitat. Es más, su poca popularidad a nivel general, el sentimiento de utilización política y partidista de la dana y el sinfín de escándalos de corrupción que rodean al PSOE y al proyecto que encarna su indiscutido jefe le podrían llevar a empeorar el resultado cosechado por Ximo Puig. Por tanto, de cumplirse, la oposición sin cuartel y toda la operación de acosos y derribo contra el jefe del Consell tanto de ella como de toda la maquinaria propagandística al servicio de Sánchez quedaría en nada. Mucho ruido y pocos escaños.

Pero finalmente, el annus horribilis no sería genuino sin su correspondiente derrota electoral. A las elecciones europeas de junio de 2024 no se presentó Morant como candidata, pero sí diseñó la campaña en la Comunidad como una mezcla de la siempre previsible defensa a ultranza del sanchismo y el primer duelo contra Mazón. El debut no pudo ser peor para la máxima dirigente del PSPV-PSOE: victoria del PP, que superó a los socialistas en 87.402 votos.

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