Imagen de archivo tomada en el Congreso del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el actual portavoz de Compromís en las Cortes, Joan Baldoví
La trama corrupta del PSOE de Sánchez dinamita la izquierda valenciana y deja vendido a Compromís
La diputada nacionalista Àgueda Micó sentencia que en la coalición ya no se fían «ni de los socialistas ni del presidente del Gobierno»
Los casos de corrupción que acechan al PSOE en general y a Pedro Sánchez en particular tienen también una lectura en clave valenciana: la izquierda se desquebraja en el momento político más delicado para el PP de Carlos Mazón. Los socialistas habían lanzado a las candidatas de Sánchez para ganar la Generalitat Valenciana y el Ayuntamiento de Valencia y Compromís había conseguido colocar a dos de sus militantes como portavoces en dos de las asociaciones de víctimas de la dana. El pastel estaba servido, pero los audios de Koldo, Ábalos y Cerdán se han llevado por delante cualquier atisbo de rearme de la izquierda. Ni las últimas encuestas electorales sitúan la posibilidad de un nuevo vuelco electoral en la Comunidad Valenciana.
En el PSOE la situación es límite. Sánchez está cercado judicialmente tanto en su entorno político como en el familiar. El hecho de convertir el Gobierno en una plataforma más del partido ha provocado que se den nombramientos más con fines electorales que con utilidad pública. Se presupone que los políticos deben servir primero a la sociedad y luego a su partido. Pero el hecho de que el Consejo de Ministros sea un trampolín socialista rompe cualquier lógica política.
De esta forma encontramos a Diana Morant, quien se sirve de su agenda ministerial para acudir a prácticamente todos los actos posibles en la Comunidad Valenciana. Ministra de Ciencia, Innovación y Universidad, pero a su vez secretaria general del PSOE valenciano. Teóricamente debería ser la cabeza de lista para los socialistas en 2027, aunque una hipotética caída de la estructura sanchista la dejaría a los pies de los caballos.
Morant es una de las ministras menos conocidas entre todo el Consejo de Ministros y se conocen pocas iniciativas de su cartera durante la presente legislatura, toda su actividad reciente es acudir a visitas y actos en Valencia, donde aprovecha para defender a Pedro Sánchez y, con especial vehemencia, mostrarse como oposición a Mazón.
Con Pilar Bernabé ocurre más o menos lo mismo. Delegada del Gobierno pero también secretaria general del PSOE en la ciudad de Valencia. Su principal aval es el reconocimiento de Pedro Sánchez, por lo que una salida brusca del entramado sanchista podría dejar sin músculo una candidatura ganada, especialmente, desde la oposición directa a Mazón por la dana.
Pero el incendio no es únicamente socialista. como el fuego en las baterías de litio, las llamas alcanzan a la izquierda del PSOE, una lugar ya aniquilado por el sometimiento sanchista. Si Pedro Sánchez ha conseguido una cosa es que el PSOE vaya atrayendo a todos los votantes de la izquierda. Dejó en mínimos a Podemos, ha aniquilado a Sumar y sólo gozan de subsistencia las formaciones necesarias para sustentar gobiernos autonómicos -Bildu en el País Vasco y ERC en Cataluña-.
El incendio permanente en Compromís
Compromís en cierta manera se inmoló y ahora intenta su cuota de protagonismo, intentando aprovechar la cierta visibilidad que le puede dar subirse al carro de las críticas contra Sánchez. La coalición catalanista puede ser víctima colateral de la situación política y personal de Pedro Sánchez.
La formación catalanista quiso que el presidente del Gobierno declarara en la comisión de investigación que tendrá lugar en el Congreso de los Diputados, pero Sumar lo evitó para no poner a Sánchez en el foco de la gestión. Un favor entre los socios de Gobierno que dejó en evidencia la falta de presencia de la coalición valenciana dentro del grupo parlamentario de Yolanda Díaz en un tema tan propio como la dana del 29 de octubre.
La coalición no ha conseguido liderar el tema más valenciano de la legislatura, lo que le llevó a forzar una tensión desmedida en la que se atisbaba una posible salida de los dos diputados valencianos del grupo parlamentario. Compromís es una formación sustentada por Més Compromís, Iniciativa y Els Verds, por lo que hay que regular tres tensiones internas para acordarlas a modo conjunto. Se teatralizó la cuestión de una salida a lo brusco, pero finalmente se optó por 'renegociar' la situación de Compromís dentro del acuerdo con Sumar. El objetivo era alcanzar votaciones, acuerdos y negociaciones que no dependieran de lo indicado por la formación nacional.
La semana pasada comenzaron las reuniones entre Sumar y Compromís, pero los valencianos dejaron fuera a sus dos diputados para no influir en la gestión diaria del grupo, en un síntoma claro de debilidad y buscando cierta cuota de protagonismo en un debate de victoria imposible.
La bomba para los socialistas que fueron los audios entre Koldo, Santos Cerdán y Ábalos afectó de forma colateral a la negociación entre Sumar y Compromís, quienes llegaron a posponer los últimos encuentros ante la posibilidad de que la legislatura acabara de forma brusca.
Compromís se vio con la capacidad de tensar aún más la cuerda y mostrar su versión más dura, hasta la vista, contra Pedro Sánchez. Recientemente la diputada Àgueda Micó reconocía que en Compromís ya no se fían «ni del PSOE ni de Sánchez». Pero el debate interno sigue sin acordarse y Compromís, pese a la impostura, sigue estando regido por el reglamento de Sumar que tanto les irritó.
Víctimas colaterales
Dentro de Las Cortes Valenciana, el maremoto provocado por la cuestionada figura de Pedro Sánchez se traduce en un PSOE incapaz de plantar cara parlamentaria a Mazón, ya que José Muñoz carece de liderazgo y Joan Baldoví es víctima de su pasado político ineficaz en el Congreso, lo que deja a Compromís con escasos argumentos de peso fuera de la crítica constante por la gestión de la dana.
Pedro Sánchez ha querido aglutinar toda la izquierda y el centralismo sanchista que ahora puede salir por los aires dejaría servido en bandeja un tablero político abierto para que la derecha confirme una plácida victoria en los próximos comicios electorales, sean cuando sean.