Imagen de archivo del día de la dimisión de Mónica Oltra con los ahora diputados de Compromís en el Congreso, Alberto Ibáñez (izquierda) y Àgueda Micó
De salvavidas de Sánchez al juicio de Oltra: la corrupción del PSOE y el caso de los abusos acorralan a Compromís
La coalición nacionalista afronta dividida la peor crisis de su historia sin soluciones para los valencianos y el único argumento de la politización de la tragedia de la dana
Compromís se fundó en enero de 2010. Con esta fecha sobre la mesa, resulta difícil encontrar un partido que con tan pocos años de historia y sin haber gozado de excesivas cotas de poder haya protagonizado la cantidad de hechos polémicos de suma relevancia como la coalición. Si a esto se le une un sinfín de promesas incumplidas, amenazas de retirarle el apoyo al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que en realidad quedan en nada al segundo de anunciarlas y que, para colmo, su exlíder todopoderosa, Mónica Oltra, se sentará en el banquillo de los acusados, la tormenta para los nacionalistas es perfecta.
Desde que el jefe del Ejecutivo llegó al Palacio de La Moncloa, la actitud de Compromís se ha caracterizado por en un primera momento exigirle medidas para la Comunidad Valenciana para, en cuestión de días o semanas, acabar aprobando los Presupuestos Generales del Estado (PGE) sin ninguna contrapartida a cambio. Una mezcla entre el dicho popular 'arrancada de macho, parada de burro' y lo que la Real Academia Española (RAE).define como bluf.
Indistintamente del ejercicio que fuera, el guión ha sido el mismo cuando las cuentas públicas llegaban al Congreso de los Diputados, una extraña 'manía' constitucional de la que Sánchez se ha ‘olvidado’ los dos últimos años. Así, el diputado Joan Baldoví apretaba con fruición el botón verde en su escaño. Lo ha venido haciendo incluso cuando los PGE dejaban a Alicante como la última provincia de toda España en inversiones por parte del Gobierno. Y, es más, esta circunstancia está cerca de cumplir tres años dada la acumulación de prórrogas presupuestarias, algo que, a tenor de la poca queja de Compromís, no debe de entrañar gran perjuicio.
Malas encuestas
Pero esa adhesión al sanchismo de manera gratuita es una factura que se suele pagar en las urnas, pero que las sucesivas encuestas ya van sirviendo a modo de aperitivo. Quizás por ese descalabro anticipado los nacionalistas este mismo lunes decidieron que una de sus dos representantes en la Cámara Baja, Àguda Micó, abandone el grupo parlamentario de Sumar y pasase al Grupo Mixto, que suele ser reducido pero que con la llegada de cuatro diputados de Unidas Podemos y la flamante incorporación de José Luis Ábalos meses atrás va camino de igualar los miembros del Consejo de Ministros.
Preguntada este martes por la medida, Micó ha señalado que la toma para hacer una «oposición contundente», al PSOE, algo que, a su juicio, ya era imposible de llevar a cabo integrada en Sumar. Igualmente, considera que es la mejor forma para garantizar la plena representación de los votantes valencianos y poder luchar contra la «corrupción del bipartidismo», tanto la del PP como la del de los socialistas tras el alcance que está teniendo el caso Koldo.
Imagen de la diputada de Compromís en el Congreso, Àgueda Micó, explicando este martes su paso al Grupo Mixto
Por el contrario, el otro miembro valenciano en el partido de Yolanda Díaz, Alberto Ibáñez, se queda con los de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo: «Nosotros tomamos una decisión que era ir juntos a las elecciones generales, junto a Sumar, junto a IU, junto a Podemos o junto a Verdes Equo. Y entendemos que ese es el espacio en el que tenemos que trabajar esta legislatura», ha manifestado en declaraciones a los medios de comunicación en el patio del Congreso también este martes.
Con su habitual retórica inflamada, ha señalado que «cualquier otra cosa es despistarse y creo que la ciudadanía progresista ahora mismo lo que quiere es que sigamos frenando al fascismo, que seamos parte de la solución para que no gobierne como en Valencia la reacción y al mismo tiempo que seamos muy contundentes con los casos de corrupción que estamos conociendo estos días del PSOE»
Imagen del diputado de Compromís en el Congreso Alberto Ibáñez, explicando este martes las razones por las que se queda en el grupo de Sumar
Pero el paso dado por Micó no quiere decir que vaya a derivar en votaciones contra Pedro Sánchez. Ya lo ha advertido Compromís, aunque ese anuncio no era estrictamente necesario dada la trayectoria de la formación. La separación a medias y se sospecha que sin ningún efecto práctico en lo legislativo hay quien lo achaca a un gesto de cara a la galería, uno de tantos con que el partido viene edulcorando su actividad política.
De las camisetas con Camps a los 'shows' por la dana
En este sentido, esta concepción propagandística de la vida institucional tomó especial fuerza cuando la ya mencionada Mónica Oltra acudía a las Cortes Valencianas a hacer oposición al entonces presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, con camisetas imitando a los carteles del Lejano Oeste de Estados Unidos y en los que salía la cara del mandatario acompañada de los textos en inglés Wanted (Se busca) y Only Alive (Sólo vivo).
Esa estrategia de shows y teatrillos en parlamentos, tertulias y mítines Compromís la ha querido volver a poner en práctica en lo relativo a la dana y en sus ansias por forzar la dimisión la dimisión de Carlos Mazón. No obstante, esa pretensión no está dando sus frutos ni en lo meramente político, puesto que el jefe del Consell ha reiterado en multitud de ocasiones que sigue adelante liderando los trabajos de reconstrucción, pero tampoco en lo demoscópico, con unas encuestas que sitúan en la Comunidad a PP y Vox con mayoría absoluta, con bajón en Valencia y, para colmo, desapareciendo en Elche. De nuevo las encuestas.
En relación a la riada, la espantada de Micó se ha producido a cuenta de la negativa de Sumar a que Sánchez declare en la comisión de investigación en el Congreso. Aunque, llamativamente, no ha puesto pega alguna a que una asociación de víctimas exija a Mazón reunirse en la zona cero de la tragedia y con presencia de los medios de comunicación cuando, en el mes de mayo, al socialista le valió con sentarse en la Delegación del Gobierno, en pleno centro de Valencia y con la prensa solo pudiendo tomar imágenes sin sonido. El motivo, quizás, pudiera ser que el presidente del colectivo sea Christian Lesaec, candidato de Compromís en la localidad de Alfafar tanto en 2019 como en 2023.
Ese es el presente de Compromís, pero el futuro inmediato ni mucho menos es halagüeño, con cada una de sus tres 'patas' con sus respectivas riñas internas y con las otras y asemejándose al agua y al aceite. No puede serlo en sí mismo con un liderazgo sin rumbo marcado por Baldoví, pero tampoco cuando Oltra se va a sentar en el banquillo de los acusados por, supuestamente, haber encubierto los abusos sexuales de su exmarido a una niña de 14 años tutelada por la Generalitat en le etapa en que la encausada era vicepresidenta primera y consellera de Servicios Sociales. En el juicio, la Fiscalía pedirá la absolución de la nacionalista, mientras que la acusación popular, ejercida por Gobierna-TE pide seis años de prisión por los presuntos delitos de encubrimiento y malversación.