Imagen de archivo de Diana Morant junto a José María Ángel Batalla en un Comité Nacional del PSPV-PSOE

Imagen de archivo de Diana Morant junto a José María Ángel Batalla en un Comité Nacional del PSPV-PSOEEuropa Press / Jorge Gil

Morant alarga su peor momento en las encuestas tras la polémica por los títulos falsos y la defensa del 'cupo' catalán

La ministra de Universidades y líder de los socialistas valencianos ha recibido multitud de críticas por apoyar al excomisionado de Gobierno para la dana y ensalzar la financiación singular para Cataluña

Mientras todos los equipos de Primera División de fútbol ya se encuentran totalmente inmersos en sus respectivas pretemporadas cogiendo forma tras las vacaciones y encarar en cuestión de menos de una semana sus primeros compromisos, hay determinadas figuras políticas a las que, en términos de opinión pública, se les ve un tanto desfondadas y con necesidad de unos días de asueto para encarar todo lo que pueda venir a partir de septiembre. Quizás el ejemplo más evidente ello pueda ser el de la ministra de Ciencia, Innovación Universidades, Diana Morant.

La también secretaria general del PSPV-PSOE está concluyendo un curso político del todo anómalo para ella. No solo por la dana del 29 de octubre y todo lo que conllevó, sino también porque ha ganado cierto grado de conocimiento entre los españoles, si bien partía de un escuálido nivel. Sin embargo, cantidad no es calidad, a tenor de lo que la gran mayoría de encuestas reflejaa sobre las preferencias políticas de los más de cinco millones de habitantes de la Comunidad Valenciana.

Desde la riada hasta la actualidad, el análisis a la líder socialista en la región tiene tres grandes puntos de anclaje. El primero es su papel tras el temporal, con una clara estrategia de cargar contra el presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, haciéndole responsable de todo lo habido y por haber, al mismo tiempo que renunciaba a aceptar ni la más mínima responsabilidad sobre organismos dependientes del Gobierno de Pedro Sánchez, tales como la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ).

Punto de no retorno

Ese plan marcado por una indiscutible genética del Palacio de La Moncloa y Ferraz le ha valido para ganar algo de notoriedad, pero también le ha servido para confirmar lo que era algo indudable: su total adhesión a su jefe de filas independientemente del tema que se trate. Sin embargo, no parece que eso coincida con los intereses de sus vecinos, dado que algún sondeo, incluso, le otorga un escaño menos que los conseguidos por Ximo Puig en 2023.

Imagen de Pedro Sánchez y Diana Morant en la inauguración del 15º Congreso Nacional del PSPV-PSOE, en Valencia

Imagen de archivo de Pedro Sánchez y Diana Morant en la inauguración del 15º Congreso Nacional del PSPV-PSOE, en ValenciaEuropa Press / Eduardo Manzana

Lejos de resarcirse y de intentar retomar el rumbo, el segundo y el tercer grandes momentos de la andadura de Morant en el curso que termina se han dado en cuestión de días y no hacen sino agravar su situación y quién sabe, si abocarle a un nada deseable punto de no retorno en las encuestas y en las urnas. Como a perro flaco todo son pulgas, le ha tocado salir a abordas dos asuntos polémicos cuando, para colmo, la gran parte de sus compañeros del Consejo de Ministros están de vacaciones.

El primero causó estupor a no poca gente: la ministra de Universidades diciendo públicamente y en una intervención que se había preparado a conciencia que supuestamente haber falsificado un título superior poco menos que no tiene importancia. Lo dijo con una frase más que significativa aludiendo al ya dimitido comisionado del Ejecutivo central para la reconstrucción de Valencia tras la dana, a José María Ángel Batalla, quien también era presidente del PSPV-PSOE:

«Nosotros no pedimos títulos, pedimos hoja de servicios. A un político no lo hacen los títulos académicos, sino su currículum de trabajo. Y, desde luego, José María Ángel cumplía con todos los requisitos para ostentar la presidencia», afirmó, justo antes de asegurar que no iba a «renunciar» a él. Naturalmente, las críticas se le amontonaron, más aun cuando la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se desmarcó claramente de Ángel Batalla y criticó su presunta acción.

Pero para completar su 'semana horribilis', qué mejor que una dosis de 'cupo' catalán y la ruptura de la caja común de la Seguridad Social mientras la Comunidad Valenciana sigue siendo el territorio de España peor financiado y Sánchez no ha movido un dedo en siete años para arreglarlo.

En este sentido, la socialista dejó otra de sus 'perlas' con tal de defender a capa y espada al presidente del Gobierno, aseverando que sentía «envidia» de Salvador Illa y avanzando que si llegase a ser presidenta de la Generalitat pediría un modelo de financiación singular como el que pretende Cataluña a costa de la igualdad del resto de españoles. Aún queda mucho verano y las encuestas no paran.

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