El color y el dolor
Esta frase sonó como un trueno de dignidad en la Cámara y le explotó en la cara a un Gobierno que quiso poner en escena un montaje de hipocresía en el día del aniversario de la mayor catástrofe natural de la Comunidad Valenciana
La secretaria general del Grupo Popular en el Congreso, la diputada Macarena Montesinos, concluyó una emotiva intervención afirmando que «esto no va de ideología. Aquí no hay color, aquí hay dolor». Esta frase sonó como un trueno de dignidad en la Cámara y le explotó en la cara a un Gobierno que quiso poner en escena un montaje de hipocresía en el día del aniversario de la mayor catástrofe natural de la Comunidad Valenciana.
Pudimos ver a las ministras vestidas de riguroso negro, simulando una escena de la célebre obra teatral de Federico García Lorca «La casa de Bernarda Alba», incluso el Gobierno quiso suspender la sesión de control alegando el dolor del aniversario de la riada.
Realmente el patetismo del sanchismo enseguida se desmoronó cuando se recordó por parte del presidente del Partido Popular, Alberto Nuñez Feijóo, que hace un año, y cuando aún se estaban buscando cadáveres, el grupo socialista se negó a suspender el pleno del Congreso de los Diputados porqué había que asaltar RTVE para convertirla en Tele-Pedro, como estamos comprobando en los últimos meses.
Hay que recordar que el día 30 de octubre, cuando los diputados populares abandonamos el pleno, se oyó la voz de un diputado valenciano decir que «la derecha, como suele hacer en muchas ocasiones, aprovecha hasta la más mínima desgracia para desviar la cuestión».
No sé si es más grave la frase empleada en su discurso por el diputado valenciano -«mínima desgracia»- o la de «desviar la cuestión», porque no estábamos ante una «desgracia mínima» y en todo caso el sufrimiento de esa mañana era superior a la «cuestión» que era asaltar RTVE y convertirla en la caja de propaganda sanchista en la que se ha convertido gracias a que estos diputados se quedaron en el pleno. Ese pleno no quisieron suspenderlo. En cambio el del día 29 las «plañideras» de la dirección socialista pusieron todo el interés en que no se celebrara.
Pero aún tuvimos que escuchar esa mañana frases hirientes totalmente faltas de consideración con el dolor y la angustia que ese día sentíamos miles de valencianos. Así, la diputada de Sumar-Compromís Aina Vidal afirmó en la junta de portavoces en la que el partido Popular pidió la suspensión del pleno que «los diputados no pueden achicar agua», frase que demuestra lo que era importante para la izquierda esa terrible mañana.
Desde el primer momento en que fuimos conscientes de la realidad de la catástrofe la izquierda ha tenido una actitud perfectamente descrita en la frase empleada por la diputada Montesinos, la ideología y el color político se ha puesto por delante al dolor de las víctimas, creando una profunda división entre los afectados por la terrible riada como se vio en el acto de recuerdo organizado por La Moncloa el pasado miércoles.
Muchas víctimas se negaron a acudir, otras se enfrentaron entre sí chillando unas contra el presidente Mazón y otras pidiendo que no se instrumentalizara y se respetara su dolor. Incluso RTVE, que por orden de La Moncloa era la única televisión que podía retransmitir la ceremonia, se dedicó a subir el sonido cuando se chillaba a Mazón y se bajaba cuando se alzaban voces contra Sánchez, con la intención de que los españoles llegáramos a la conclusión de que había unanimidad de rabia contra el presidente Mazón, en un alarde de claro sectarismo.
La ideología y el color político fue el guion de la ceremonia, me niego a utilizar la expresión de funeral, ya que incluso La Moncloa cuidó hasta el último detalle en la promoción de la delegada del Gobierno, la sanchista Pilar Bernabé, que en todo momento actuó como anfitriona de los Reyes, llegando a estar presente en el saludo privado que se efectuó con determinadas víctimas seleccionadas previamente y que Bernabé presentaba una a una a los Monarcas. Aún no se ha explicado el motivo del protagonismo de la delegada sanchista en un acto de Estado, pero era evidente que se le quiso promocionar como futura candidata.
De nuevo se pudo evidenciar la realidad de lo ocurrido desde hace un año y es la utilización del «color político frente al dolor» de las víctimas. La frase atronadora dicha por la diputada Macarena Montesinos «Esto no va de ideología. Aquí no hay color, aquí hay dolor» deberá siempre resonar frente a las frases que la izquierda utilizó el día de la riada, «los diputados no pueden achicar agua» y «la derecha, como suele hacer en muchas ocasiones, aprovecha hasta la más mínima desgracia para desviar la cuestión».
En mi opinión la primera frase está en el lado decente de la política y las otras dos en lo indecente, porque el único color que debe prevalecer es el del dolor de las víctimas.