Imagen de la ministra de Ciencia y secretaria general del PSPV-PSOE, Diana Morant
El PSOE busca un atajo en la dana de Valencia para forzar que Vox precipite unas elecciones anticipadas
El PSOE busca un atajo en la dana de Valencia para forzar que Vox precipite unas elecciones anticipadas con un doble objetivo: apuntalar el discurso nacional de Pedro Sánchez sobre el «miedo a la extrema derecha» ante su previsible ascenso de votos y disponer de una baza para voltear las encuestas.
El propio presidente del Gobierno pidió este viernes por primera vez la convocatoria del elecciones en la Comunidad Valenciana en plena negociación entre el PP y Vox para la investidura de un nuevo presidente de la Generalitat.
Este mismo viernes, se produjo un primer contacto entre las partes en que se pudo «constatar buena voluntad de negociación», según fuentes voxistas.
Tras la dimisión de Carlos Mazón, publicada este viernes en el Boletín Oficial del Estado (BOE), después de un año de desgaste por la gestión de la catastrófica riada que provocó 229 muertos, la estrategia de la izquierda pasa por ejercer presión para torpedear el acuerdo entre el PP y el partido de Santiago Abascal sobre el candidato para asumir la Presidencia de la Generalitat.
Los socialistas valencianos, encabezados por la ministra Diana Morant, y Compromís, han puesto en su punto de mira al portavoz del grupo popular, Juanfran Pérez Llorca, con el fin de descabalgar su candidatura a la investidura como nuevo presidente autonómico.
El PSOE, de hecho, ha utilizado su personación en la causa por la dana para lograr que Pérez Llorca declare como testigo ante la magistrada que instruye el caso.
Una vez derrocado Mazón, la táctica de la izquierda pasa por poner palos en la rueda a su sucesor con el objetivo último de dinamitar las negociaciones entre el PP y Vox, cuyos trece diputados en las Cortes Valencianas resultan imprescindibles para elegir a un nuevo presidente de la Generalitat que dé continuidad a un Gobierno de centro derecha.
Aunque Vox ha anunciado que aumentará sus exigencias al presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en materias como la inmigración o las políticas medioambientales -en la línea de toda la legislatura-, se enfrenta ante la encrucijada de dejar brindar al PSOE y a Compromís una elecciones anticipadas.
El objetivo de Sánchez: espolear el miedo a Vox
Al respecto, la izquierda jugará todas sus bazas en los tribunales y en las calles, donde están previstas nuevas movilizaciones pese a la dimisión de Mazón, con el objetivo de voltear las encuestas electorales ante un escenario de comicios anticipados.
Más allá de sus posibilidades reales, ante unos sondeos que no les otorgan posibilidades, el PSOE ansía unas elecciones autonómicas que visibilicen en la Comunidad Valenciana la tendencia al alza de Vox frente al PP, y de esa forma mantener el discurso que persigue Pedro Sánchez de azuzar el «miedo a la extrema derecha».
Al respecto, si Vox acabara rompiendo la cuerda con el PP, los valencianos serían llamados a las urnas el 22 de marzo de 2026, catorce meses antes del calendario previsto, tal y como anhela la izquierda en su objetivo de volver a recuperar el poder en la Generalitat Valenciana.