Imagen de los portavoces en las Cortes Valencianas de Vox, José María Llanos, y PP, Juanfran Pérez Llorca
Encuestas electorales en la Comunidad Valenciana: el caramelo envenenado para el PP y Vox
Las encuestas electorales en la Comunidad Valenciana constituyen una suerte de caramelo envenenado para el Partido Popular y Vox. De hecho, las formaciones del centro derecha, que en la actualidad suman una holgada mayoría absoluta en las Cortes Valencianas, recelan de los sondeos en un contexto de movilización de la izquierda al abrigo de la dana que arrasó buena parte de la provincia hace más de un año y provocó 229 muertos.
En palabras de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, el PSPV-PSOE y Compromís «no pararán» por mucho que haya dimitido su homólogo valenciano, Carlos Mazón.
La media de las encuestas electorales realizadas las semanas anteriores al primer aniversario de la catastrófica riada coincidían en situar al PP como la formación más votada pese a la campaña de la izquierda, con el respaldo de asociaciones catalanistas, contra la Generalitat. Además, los sondeos otorgan al centro derecha la mayoría absoluta en el Parlamento autonómico frente a los socialistas de la ministra Diana Morant y Compromís que, siempre según la demoscopia, no lograrían rentabilizar la tragedia en las urnas.
Los sondeos pronostican que el PP cosecharía entre 34 y 36 diputados, cuatro menos los cuarenta con los que cuenta en la actualidad. Sin embargo, el voto que pierden los populares va a parar a Vox, que pasaría de tener trece escaños a una horquilla de entre diecisiete y veinte.
Con estos resultados, el PP y la formación de Santiago Abascal podrían reeditar cuatro años más el acuerdo para gobernar en la Generalitat. De hecho, las encuestas ratifican que los valencianos dan la espalda a la estrategia de Pedro Sánchez respecto a la dana y reflejan que el PSPV-PSOE, liderado por Morant, pierde cuatro escaños y cae hasta los veintisiete. Compromís aprovecha esta caída de los socialistas, toda vez que los sondeos le aúpan desde los quince diputados actuales hasta los diecinueve.
En consecuencia, la izquierda se quedaría con 46 parlamentarios, lejos de la mayoría absoluta y en la oposición.
Sin embargo, pese a la foto fija que muestran las encuestas, el PP no se fía de los sondeos, por lo que acordó un salida de Mazón de la Generalitat sin convocar elecciones anticipadas. Los populares prefieren agotar la legislatura con Juanfran Pérez Llorca al mando del Gobierno hasta el último domingo de mayo de 2027. Un tiempo que consideran prudencial para sentar las bases de un nuevo liderazgo.
En las filas de Vox, por contra, se juega con la posibilidad de forzar un adelanto de los comicios ante unas encuestas que sitúan a la formación en máximos históricos de intención de voto. Para ello, deberían dejar caer al candidato del PP a la investidura.
Las condiciones de Vox
Esta operación entraña el riesgo de conceder a la izquierda una posibilidad extra de volver a gobernar la Generalitat Valenciana con un año de antelación sobre el calendario electoral previsto. De hecho, si la negociación del centro derecha salta por los aires, los valencianos serán llamados a las urnas el 22 de marzo de 2025.
Al respecto, PP y Vox se ven abocados a un pacto para mantener la Generalitat en el que las condiciones de Vox en materia de inmigración y el Pacto Verde Europeo constituyen la piedra angular la negociación, que se cerrará en Valencia tras el pistoletazo de salida de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal.