El pérfido escrache contra Mazón, televisado en directo
De inmediato se ha visto que la cabeza del presidente de la Generalitat no iba a parecerles suficiente
¿Qué más trampas serán necesarias que nos ponga el todavía presidente del Gobierno, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, para que los confiados españoles y valencianos caigamos en la cuenta de todos sus embelecos? ¿Acaso no lo fue el presunto homenaje a las víctimas de la gota fría del 29 de octubre de 2024, el mal llamado «funeral de Estado», celebrado en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de la capital valenciana –sin que ninguna simbología propia nos identificase ante el resto de España- que no fue sino un escrache maquiavélicamente diseñado, cuyas imágenes sólo las podía conseguir una sola cadena, la antigua TVE, cada vez más conocida por sus obras y broncanos como telepedro, la misma que fue asaltada el día después de las riadas, porque les era más urgente ocuparla que atender a los miles de valencianos hundidos en el barro y la desesperación por ver morir a familiares y vecinos, con miles de sus casas destrozadas y sus negocios anegados en fango?
El Rey salvó el acto de homenaje
¿Cómo no valorar y agradecer en su muy justa medida la presencia de los Reyes, su proximidad y empatía para con las víctimas y el profundo sentimiento de dolor y afecto manifestado por Felipe VI en sus palabras de recuerdo para quienes perdieron la vida, y de consuelo para familiares y amigos?
De no haber sido por los Reyes el acto de homenaje, celebrado muy tarde y con numerosas sillas vacías, hubiese sido un fiasco, una pantomima que no pretendía sino dar voz a las calculadas y preparados quejas y protestas, aderezadas con gruesos insultos lanzados contra el presidente de la Generalitat, al que, por cierto, hicieron sentarse en tercera fila.
¿Quién estaba en su puesto de trabajo?
El presidente Mazón dejó de ser el pasado lunes jefe del Consell, el día de la víspera de su onomástica, san Carlos Borromeo. Quienes, compartiendo protesta con familiares de las víctimas de la gota fría del 29 de octubre, han reclamado con insistencia en el año transcurrido desde el 29-O-2024, que Carlos Mazón Guixot (Alicante, 1974) renunciase a la presidencia de la Generalitat, han visto alcanzado su primer objetivo.
De inmediato se ha visto que la cabeza del presidente no iba a parecerles suficiente. Del «Mazón, asesino» se pasó la misma noche del pasado domingo, en la vigilia-manifestación frente la sede del Consell, al «Partido Popular, partido criminal» y «Mazón a prisión». Era cosa sabida, y así se ha confirmado que, una vez conseguido el primer trofeo, las izquierdas de toda clase y condición plantearían otras exigencias contra el Consell; el Partido Popular y su presidente, Alberto Núñez Feijóo, además de pedir elecciones para renovar las Cortes Valencianas tratando así de reverdecer el mustio Botànic.
¿Y los más directos colaboradores de Mazón?
El presidente Mazón se ha visto obligado a dejar el cargo, el de mayor responsabilidad al que puede aspirar todo valenciano, por varias razones todas concatenadas: No estar donde debía estar la tarde del 29-O; dar explicaciones confusas, cuando no contradictorias, sobre las horas de su dramática ausencia; no haber tenido la intuición y perspicacia previa a su almuerzo, de que cuando se pronostica -lo que hizo de modo contradictorio y confuso la AEMET- una alarma por lluvias torrenciales, los ríos y barrancos de la cuenca del Xùquer pueden responder de modo insospechado e impredecible. Y llovió como nunca había ocurrido.
El presidente no estaba en su puesto, cierto y ampliamente comprobado, contrastado y por ello condenado, pero ¿dónde estaban sus más directores colaboradores, el equipo de Presidencia? Si el presidente no atendía sus llamadas ¿por qué no acudieron al restaurante haciéndole ver la extrema gravedad del momento dándole cuenta del rápido agravamiento de la situación por la intensidad de las lluvias y los primeros desbordamientos?
Unos papeles necesitados de urgente firma
¿Quién puede entender que un funcionario del Consell se desplazase hasta el restaurante de la calle Bonaire en el que se encontraba Carlos Mazón, llevando unos documentos -lista de deportistas de élite solicitaban la exención de la asignatura de Educación Física- que el presidente tenía que firmar con la premura que exigía el que se cerrase un plazo, pero mucho más importante que el más importante de los documentos a firmar hubiese sido acudir y dar aviso al presidente de la extrema peligrosidad alcanzada en nuestros barrancos, como ya lo demostraban los desbordamientos del río Magro a la altura de Utiel, en donde se produjeron las primeras muertes?
¿Dónde estaban, que tampoco era en la sede de la Presidencia del Consell, donde debían estar siendo ya martes, los más directos colaboradores de Carlos Mazón?
¿Para cuándo las otras dimisiones?
A punto de cumplirse una semana desde que se conociese la renuncia de Carlos Mazón a seguir siendo presidente de la Generalitat Valenciana, seguimos sin tener noticia de qué otros altos y principales cargo del gobierno de la nación le hayan seguido dimisionariamente pese recaer sobre ellos muy altas responsabilidades, las de todos aquellos que las desatendieron, como lo son las propias de un presidente del Gobierno de España por no declarar la emergencia nacional; ni hacerlo su ministro de Interior (Fernando Grande-Marlasca); ni movilizar la tropa del Ejército acuartelada en Bétera (Margarita Robles), que haberse presentado en la zona cero en las horas siguientes pudo haber llegado a salvar algunas vidas; sin olvidar la implicación del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico(Teresa Ribera) por no haber dispuesto la adecuada vigilancia de los cauces susceptibles de desbordarse, que son responsabilidad del que era su ministerio. ¿Van a serles reclamados a Sánchez y a sus ministros con la misma insistencia, contundencia y reiteración que dimitan como se le ha exigido a Carlos Mazón que ya ha dimitido?