Imagen de archivo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

Imagen de archivo del presidente del Gobierno, Pedro SánchezEuropa Press / Ananda Manjón

Sánchez creó en once días una comisión mixta para el volcán de La Palma y lleva 378 negando la de la dana de Valencia

Durante los últimos días se ha cumplido el primer aniversario de diferentes hechos relacionados con la dana de Valencia. El primero es el de la propia riada, ocurrida el 29 de octubre de 2024 y que causó 229 víctimas mortales y pérdidas económicas y materiales milmillonarias. Otro hecho relevante fue el que sucedió cinco días después del temporal. El 3 de noviembre del pasado año, los Reyes don Felipe y doña Letizia, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el de la Generalitat, Carlos Mazón, visitaron la localidad de Paiporta, una de las zonas cero de la tragedia.

Allí comprobaron el enfado de los ciudadanos hacia las administraciones central y autonómica y fue la mañana en la que el jefe del Ejecutivo huyó apresuradamente del municipio dejando solos a los Monarcas y al mandatario regional. Hay otros hitos que han cumplido un año. Sin embargo, lo que no se ha podido conmemorar es la creación de una comisión mixta con tal de abordar de manera efectiva la reconstrucción de la provincia.

Tras la dana, Mazón hizo una remodelación de su Consell y en ella creó la Vicepresidencia Segunda y Consellería para la Recuperación Social y Económica, a cuyo frente ha estado, hasta el pasado 4 de noviembre, el militar Francisco José Gan Pampols con unas competencias ahora asumidas por Vicente Martínez Mus. En paralelo, Sánchez también movió ficha y nombró al histórico socialista José María Ángel Batalla comisionado del Gobierno para la dana.

Con el volcán de La Palma fueron 11 días

En este sentido, la recuperación de las zonas afectadas por la fuerza del agua no es una tarea en la que el Ejecutivo esté teniendo un papel primordial, ya que son la Generalitat, la Diputación de Valencia y los diferentes ayuntamientos los que están actuando «a pulmón». Al respecto, llama la atención que a pesar de que Sánchez haya creado el puesto de comisionado, todavía no haya puesto en marcha una comisión mixta para acordar y coordinar la acción de reconstrucción. Y van ya 378 días, un tiempo más que de sobra pero que no parece suficiente ni para el Palacio de La Moncloa, para su factoría propagandística ni para el equipo de opinión sincronizada que le acompaña.

La petición de una comisión mixta no es ni mucho descabellado, ya que es el mecanismo que se suele llevar a cabo cuando han sucedido tragedias como la dana. Sirva como ejemplo de sangrante que con el volcán de la isla de La Palma, el Gobierno sí tuvo celeridad para crearla. Y no fueron necesarios 378 días. Algunos menos. En tan solo once días dicha comisión ya era una realidad.

Reunión solo con alcaldes socialistas

A lo largo de este año, Ángel Batalla no ha sido noticia por los avances en la reconstrucción de Valencia, sino porque se descubrió que supuestamente falsificó su título universitario, una polémica de calado nacional que desembocó en su dimisión y en un intento de suicidio. En cuanto a su función como comisionado, su balance se resume en una nula colaboración con Gan Pampols, siguiendo así la estrategia política de su jefe de filas de marginar a la Generalitat para erosionar la figura y la imagen pública de Mazón.

La sustituta de José María Ángel fue Zulima Pérez. Si la ejecutoria de su antecesor en el cargo tiene infinidad de huecos por rellenar, no parece que Pérez haya venido para cambiar el rumbo e intentar poner lo institucional por encima de los intereses de partido. No es ese uno de los rasgos que definen al sanchismo. Así, lejos de poner en valor la necesidad de una comisión mixta que no existe ni cumpliéndose aquello de «que la pidan», las prioridades parecen claras.

Buena muestra de ello es que el primer acto público de Pérez no fue una reunión con Gan Pampols para poner sobre la mesa una agenda y un calendario de actuaciones. Todo lo contrario, se fue a la sede del PSPV-PSOE junto a Diana Morant y se sentó con alcaldes socialistas de localidades devastadas por la riada. La gran incógnita es saber si la rapidez que Sánchez tuvo en relación a La Palma habría sido la misma si en el Palau de la Generalitat estuviera Ximo Puig o la propia Morant.

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