Como ha explicado el director del Museo Mariano de la Virgen, Néstor Olucha, este manto se salvó de los saqueos que protagonizaron los milicianos de izquierdas porque, precisamente, se encontraba en un taller restaurándose. Con el fin de la guerra, se le colocó nuevamente a la Virgen (que había permanecido oculta en el Ayuntamiento) para su solemne regreso a la basílica.
Los trabajos de restauración, sufragados por la Corte de Honor de la Virgen –a iniciativa de su presidenta, la camarera de la Virgen, Mª Dolores Alfonso– se han prolongado durante los últimos 8 meses en un taller de Málaga, llevados a cabo por el restaurador Sebastián Marchante. Ambos acudieron al acto de presentación, celebrado en el Camarín de la Virgen, junto al rector de la basílica, Melchor Seguí; miembros de la archicofradía de la Virgen, de la Hermandad de Seguidores de la Virgen y del artista Pedro Arrúe.