Imagen de una protesta de Intersindical contra Carlos Mazón.,
El sindicato vinculado a Compromís Intersindical azuza el asedio al PP por la dana en la calle y en los tribunales
Dice el diccionario de la Real Academia Española que 'sindicato' es una «asociación de trabajadores constituida para la defensa y promoción de intereses profesionales, económicos o sociales de sus miembros». En Valencia debe haber otra acepción porque el principal ariete contra la gestión de la dana de Carlos Mazón y el Partido Popular la lleva un colectivo laboral ligado a Compromís. Un año después, la mayor tragedia natural del siglo en España ha derivado en un manoseo de víctimas, finalidades sociales y mecanismos políticos. Las manifestaciones mensuales contra Mazón están convocadas por entidades sociales que nada tienen que ver fundacionalmente con la riada y el listado de asociaciones personadas como acusación popular en la causa judicial es de todo menos 'popular'. El pivote de todo: Intersindical.
La entidad suele ser el respaldo social de las políticas que lidera Compromís. Basta con echar un vistazo a sus finalidades y objetivos para comprobar que dista poco de los principios que rigen la coalición catalanista.
Originalmente Intersindical está concebida para la «constitución de una alternativa sindical de clave y valenciana», de «referencia para los trabajadores». Dicen en su web que son el colectivo mayoritario en el sistema educativo valenciano, de ahí vienen todas las protestas ante cualquier medida llevaba a cabo por el PP en la Comunidad Valenciana, son «el más votado en la Generalitat Valenciana» y el segundo por fuerza, por ejemplo, en Ford.
En sus finalidades están hitos encomiables como «defender los servicios públicos», «la vivienda», también conseguir un «cambio del modelo productivo», incluso «las relaciones laborales», acabar con la «desigualdad», promover la «cooperación y, especialmente, «defender la normalización lingüística y el autogobierno del País Valenciano».
Pues todo ello lleva a que Intersindical sea uno de los colectivos que mensualmente notifica a Delegación del Gobierno la convocatoria de una manifestación específicamente contra Carlos Mazón. El listado de «200 entidades sociales» acaba siendo un mejunje de colectivos catalanistas y de izquierdas entre los que resaltan este sindicato y la subvencionada Acció Cultural del País Valencià.
Pero Intersindical no vive únicamente de azuzar en la calle las protestas contra Mazón, que continuarán pese a la dimisión del presidente, sino que también forma parte de las asociaciones que están personadas como acusación popular en la causa abierta en Catarroja contra la gestión de la emergencia.
Es decir, que una entidad de carácter laboral ha acabado siendo el pivote necesario para intentar estirar el chicle de la indignación contra la gestión de la dana. Realmente es el movimiento asociativo necesario para que la tragedia se deslice entre la política y la justicia sin sobresaltos.
Aunque en su página web indican que «a fecha 21 de diciembre de 2020 tenemos 21.913 afiliados», lo cierto es que según el «informe de afiliación de 2024» la cantidad de 'seguidores' se reduce hasta los 2.950.
La izquierda política se sustenta en estos colectivos asociativos 'propios' y próximos para intentar representar una inexistente movilización con un profundo calado social. Las manifestaciones, por ejemplo, sólo se convocan contra Carlos Mazón y en las primeras protestas se podía ver como miembros de la organización intentaban que los protestantes contra Sánchez evitaran enseñar carteles.
En un momento en el que la izquierda valenciana no ha conseguido trasladar el relato de la tragedia de la dana al panel de las encuestas electorales, ahí salen como resortes colectivos con cierta capacidad de movilización y un gran altavoz interno. «Tanto monta, monta tanto», Compromís como Intersindical.