Imagen de archivo de la Cuenca del Tajo
Page redobla su ofensiva política y judicial para acabar con el trasvase Tajo-Segura
El dirigente socialista insiste en recortar las transferencias a Alicante y Murcia con los embalses de la cuenca cedente en máximos históricos
El pulso político por el agua vuelve a intensificarse en España. El Gobierno de Castilla-La Mancha, presidido por Emiliano García-Page, ha decidido reforzar su estrategia contra el trasvase Tajo-Segura con una doble vía: presión institucional y un nuevo frente judicial para modificar las reglas que regulan el acueducto. La ofensiva llega en un contexto hidrológico marcado por la abundancia de reservas en buena parte del país y, especialmente, en la cabecera del Tajo.
El Ejecutivo autonómico está ultimando una demanda para forzar cambios en las normas de explotación del sistema, cuya revisión considera retrasada. Desde las instituciones valencianas, murcianas y las organizaciones de regantes ya han reiterado que el trasvase sigue siendo una infraestructura esencial para el sureste peninsular, pero en Castilla-La Mancha aseguran que su intención es limitar las transferencias «por todas las vías posibles».
La directora de la Agencia del Agua regional, Montserrat Muro, confirmó la pasada semana que el recurso se encuentra prácticamente preparado para su presentación. Según explicó, la situación actual de lluvias y embalses llenos no puede tomarse como referencia estructural. «No podemos convertir la abundancia de ahora en la norma», señaló al referirse a los últimos episodios de precipitaciones.
Las reservas en los embalses de Entrepeñas y Buendía reflejan esa coyuntura. Ambos almacenan más de 1.600 hectómetros cúbicos tras incorporar otros 31 en la última semana, un volumen que no se alcanzaba desde hace décadas. El primero se sitúa en torno al 80 % de su capacidad y el segundo supera el 56 %, con niveles muy por encima de los registrados en la última década.
Cabecera llena y debate abierto
Pese a ese escenario, el Gobierno castellanomanchego considera excesivas las transferencias previstas. Con los embalses en nivel 1, el sistema permitiría autorizar el próximo mes un envío de hasta 60 hectómetros cúbicos al Segura, a los que se sumarían más de 100 aún pendientes de derivar. A juicio del Ejecutivo regional, esta situación refuerza la necesidad de elevar el umbral mínimo para autorizar trasvases hasta los 1.600 hectómetros cúbicos, frente a los 1.300 actuales.
Imagen de archivo del jefe del Ejecutivo castellanomanchego, Emiliano García-Page
El respaldo político a esta estrategia también se extiende a instituciones locales. El Ayuntamiento de Toledo, gobernado por Partido Popular y Vox, ha anunciado su apoyo al recurso que prepara Page. El concejal responsable del área del río Tajo, Rubén Lozano (PP), defendió que la revisión de las reglas llega con retraso y aseguró que el Consistorio respaldará cualquier iniciativa destinada a reducir las derivaciones.
En paralelo, el Consistorio trabaja en proyectos para revitalizar el uso recreativo del río. Entre ellos figura la construcción de un embarcadero cuya inauguración está prevista para este verano y la organización, en septiembre, de un descenso del Tajo con cientos de piraguas como símbolo de la recuperación del cauce en la capital regional.
Estrategia también en Bruselas
La ofensiva política de Castilla-La Mancha se está trasladando también al ámbito europeo. Durante una reciente intervención en Bruselas, García-Page defendió la necesidad de preservar las actuales directivas comunitarias sobre el agua y advirtió de que el uso excesivo del recurso en el presente puede generar problemas en el futuro.
En el mismo escenario, la comunidad autónoma anunció su incorporación a la Alianza de Regiones Europeas por la Resiliencia Hídrica, una plataforma formada por 19 territorios que pretende impulsar inversiones, tecnología e infraestructuras para mejorar la gestión del agua «frente a los efectos del cambio climático». El Gobierno regional considera que este foro reforzará su reivindicación histórica de que los recursos generados en Castilla-La Mancha deben contribuir prioritariamente a su propio desarrollo.
Fin de restricciones al riego en el Segura
Mientras el debate político se intensifica, la evolución meteorológica ha traído cierta tregua al campo del sureste. La Confederación Hidrográfica del Segura ha eliminado las limitaciones al riego que afectaban a los regadíos de su cuenca tras las lluvias registradas en los últimos meses.
Según su presidente, Mario Urrea, el actual año hidrológico presenta una pluviometría de unos 230 litros por metro cuadrado, una de las más altas de la última década. La cuenca afronta así el resto del ejercicio sin indicadores de sequía prolongada y con perspectivas favorables para el próximo.
Aun así, la brecha entre territorios sigue siendo notable. Los datos más recientes del Ministerio para la Transición Ecológica muestran que los embalses españoles almacenan cerca de 46.500 hectómetros cúbicos, el 83 % de su capacidad total y muy por encima de los niveles de hace un año. La cuenca del Tajo alcanza el 83 %, mientras que la del Segura apenas llega al 47 %, la única gran demarcación hidrográfica del país por debajo del 50 %.
Con este panorama, Alicante y Murcia continúan pendientes de las decisiones que se adopten sobre el acueducto. La abundancia de agua en la cuenca cedente no ha rebajado la tensión política y el conflicto por el reparto del recurso vuelve a situarse en el centro del debate territorial.