Imagen de la canalización del trasvase Tajo-Segura

Imagen de la canalización del trasvase Tajo-SeguraEP

De plantear llevar agua en barcos a Cataluña a cerrar el trasvase para Alicante: el doble rasero del Gobierno

Los embalses alicantinos apenas almacenan la mitad de su capacidad con la amenaza del recorte de las transferencias del Tajo en el horizonte

Febrero de 2024. El Ministerio de Transición Ecológica, dirigido entonces por Teresa Ribera, plantea el envió de barcos cargados de agua desalada en Sagunto a Barcelona para paliar la sequía que afectaba a Cataluña.

Abril de 2026. Dos años más tarde, con los embalses de las cuencas internas catalanas al noventa por ciento y los del Ebro al 83 por ciento, el problema del agua ha desaparecido en Cataluña. Por el contrario, el déficit hídrico persiste en la Comunidad Valenciana, especialmente en la provincia de Alicante. Pese a ello, el Gobierno planea el cambio en las normas de explotación del trasvase del Tajo-Segura.

Con Teresa Ribera como vicepresidenta de la Comisión Europea y Sara Aagesen como ministra de Transición Ecológica, la amenaza del trasvase amenaza a los alicantinos.

Los pantanos de la provincia apenas almacenan el 44 por ciento de agua de su capacidad a día de hoy. Cuando el Gobierno de Pedro Sánchez propuso llevar agua en barcos a Barcelona, los embalses del Ebro estaban al 43% y los de las cuencas internas de Cataluña al 15%.

En aquella operación, a la que no se opuso la Generalitat Valenciana, el Ejecutivo central pretendía movilizar dos barcos diarios que recogieran el agua de la desaladora de Sagunto y la transportaran a Barcelona, a razón de 20.000 metros cúbicos por buque.

Aquellas primavera de 2024 llovió y no se llevó a cabo el plan del Gobierno. Ahora, en la misma estación de 2026, los embalses alicantinos son, junto a los de Murcia, Albacete y Almería, los que menos reservas de agua acumulan para afrontar la previsible sequía del verano.

En este contexto, las nuevas normas que regularán el trasvase del Tajo-Segura, que aumentan los caudales ecológicos de la cuenca cedente, supondrán una severa restricción en los aportes de agua.

La presión de Page sobre Sánchez

El Gobierno de Castilla-La Mancha, presidido por el socialista Emiliano García-Page, ha puesto en marcha la maquinaria política y judicial para instar a Pedro Sánchez a poner en marcha sin dilaciones las nuevas reglas del juego del trasvase Tajo-Segura.

La Generalitat Valenciana, con su presidente Juanfran Pérez Llorca a la cabeza, insta a su vez al Gobierno central a basarse en criterios científicos y no ideológicos y dotar de seguridad jurídica a los regantes.

Los datos indican que en abril de 2026 los embalses del Tajo se encuentran por encima del ochenta por ciento de su capacidad con 8.928 hectómetros cúbicos almacenados. Las estadísticas oficiales del Ministerio de Transición Ecológica revelan que los pantanos de la cuenca del Segura se hallan al 55%, el porcentaje más bajo de toda España, con una reserva de apenas 631 hectómetros cúbicos de agua.

Aunque los datos mejoran la media de los últimos años debido a las lluvias registradas durante el otoño y el invierno, los regantes advierten de que no deja de ser una situación coyuntural en una de las zonas más afectadas por la sequía en España que depende para su desarrollo económico y social del agua del trasvase Tajo-Segura amenazado por el Gobierno.

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