Imagen de archivo del río Segura a su paso por Almoradí (Alicante)
El Segura, la excepción sedienta de España: la cuenca afronta el verano al límite y como la menos abastecida del país
La cuenca del Segura se erige como la gran excepción sedienta en un mapa hidrológico nacional marcado por la abundancia. Mientras el grueso de España estrena el verano de 2026 con un notable desahogo en sus reservas, el sureste peninsular afronta los meses de mayor demanda al límite de sus capacidades. Con el sistema al 59,30 % de su volumen total, esta demarcación se consolida como la menos abastecida de todo el país, dibujando una España a dos velocidades donde el sureste se prepara para sobrevivir a una presión hídrica asfixiante.
La urgencia del campo y de los municipios alicantinos y murcianos, dependientes en gran medida de los caudales del Segura, ha encontrado este mismo martes un balón de oxígeno fundamental. La Comisión de Explotación del Acueducto Tajo-Segura ha aprobado un nuevo envío de 120 hectómetros cúbicos (hm³) para los meses de junio y julio, a razón de 60 hm³ mensuales. Esta inyección vital es posible gracias a los boyantes niveles que presentan los embalses de cabecera del Tajo, Entrepeñas y Buendía, que iniciaron el mes rondando unos holgados 1.600 hm³.
El escenario hidrológico en el centro peninsular permite aplicar el máximo de derivaciones contempladas por la normativa actual. Sin embargo, este respiro temporal no disipa los nubarrones en el sur de la Comunidad Valenciana. El sector primario aguarda con enorme tensión a que el Gobierno de España aplique las nuevas reglas de explotación; una reforma que amenaza con mermar drásticamente futuros trasvases bajo la premisa de garantizar el caudal ecológico del Tajo. Con este reciente acuerdo, el volumen total transferido en lo que va de año hidrológico prosigue su escalada y podría acercarse al límite anual estatutario, fijado en 600 hm³.
Alicante, el eslabón más débil de la autonomía
A pesar de este salvavidas hídrico, la fotografía fija de las reservas en la Comunidad Valenciana es sumamente preocupante. La autonomía retiene un total de 1.104 hm³, lo que sitúa su media en un discreto 56,44 %. No obstante, el drama se agudiza al descender al detalle provincial: Alicante se erige como el eslabón más débil al caer por debajo de la barrera psicológica de la mitad de su capacidad. Sus pantanos languidecen al 48,89 % (apenas 154 hm³), tras perder un 1,27 % de su volumen en la última semana.
Estado de los embalses por provincias
El contraste es evidente incluso dentro de las propias fronteras autonómicas. Mientras Alicante sufre la cara más severa de la falta de precipitaciones, Valencia resiste al 58,17 % (826 hm³) y Castellón se sitúa en el 56,11 % (124 hm³). Por cuencas, la demarcación del Júcar aporta algo más de estabilidad a la región con un 65,74 % de llenado. Sin embargo, los números del Segura, vitales para el abastecimiento del sur alicantino, suponen una anomalía nacional al ser la única confederación de toda España que no alcanza el 60 % de su capacidad (59,30 %).
Abismo hídrico frente a la abundancia nacional
La delicada situación alicantina y valenciana, dependiente de un grifo externo cada vez más cuestionado, choca frontalmente con la holgura que exhiben las cuencas del centro y norte peninsular. Mientras en la cuenca del Segura se optimiza cada gota, la del Tajo acumula un robusto 76,12 % con 8.416 hm³ almacenados. La brecha es aún más dolorosa si se compara con los grandes valles fluviales del país: el Guadalquivir descansa en un desahogado 84,68 %, el Guadiana alcanza el 82,97 % y el Ebro navega con total tranquilidad en el 85,52 %.
Mal endémico compartido en el sureste
Aunque Alicante lidera la emergencia hídrica dentro de la Comunidad Valenciana, no camina sola en esta crisis territorial. El sureste peninsular en su conjunto se enfrenta al estío más seco del país. Al otro lado de la frontera autonómica, la Región de Murcia marca el peor dato provincial de España, con sus embalses a un crítico 33,11 % (apenas 49 hm³). Más al sur, la provincia de Almería inicia el verano en estado agónico, al 11,16 % de su capacidad.
Con los datos sobre la mesa, el eje agrícola e industrial conformado por la provincia de Alicante y sus vecinos del sureste vuelve a verse abocado a exprimir al máximo las tecnologías de desalinización, la reutilización de aguas urbanas y el imprescindible aporte recién aprobado del Tajo para sostener su economía y sobrevivir al verano de 2026.