Una bandera independentista valenciana en la marcha del pasado 9 de octubre, en Valencia
El Gobierno de Illa distingue a seis entidades valencianas por «fomentar el catalán»
Está claro que «nadie es profeta en su tierra», pero otra cosa bien diferente es ser el satélite de un intento de imposición cultural, histórico e identitario. La Generalitat de Cataluña ha reconocido a seis entidades con sede social en la Comunidad Valenciana por «fomentar el catalán».
El gobierno de la comunidad autónoma catalana ha reconocido a más de 400 entidades que conforman el denominado 'Censo de entidades de fomento de la lengua catalana'. Tal y como ocurre con el dinero público, la Generalitat de Cataluña no distingue por regiones y entre todas hay seis con sede social en la Comunidad Valenciana.
En orden alfabético, en la posición número tres aparece Acció Cultural del País Valencià, entidad que anualmente recibe casi 300.000 euros del erario público catalán. Con fecha 18 de junio han recibido ya el visto bueno para los 270.000 euros fijos de cada año, una riego constante de dinero que sirve para afianzar a la Generalitat de Cataluña como financiador de la principal asociación catalanista en Valencia.
El caso de otra asociación que aparece en el listado es sumamente curioso. La Asociación Cívica por la Lengua El Tempir de Elche se funda en 1993 para «contribuir a la recuperación del uso del valenciano tras unas condiciones políticas desfavorables para la lengua durante la dictadura». Es decir, que quisieron recuperar la lengua valenciana casi 20 años después de finalizar el franquismo.
No obstante, esta asociación con sede en Elche, reconoce que se encuentran en el «sur del dominio lingüístico de la lengua catalana». Según su propia página web, tiene 240 asociados.
En tercer lugar está la Fundación Bromera para el Fomento de la Lectura, una entidad con sede en Alzira que en el último año ha recibido 5.484 euros de la Oficina de Apoyo a la Iniciativa Cultura de la Generalitat de Cataluña y 9.000 euros del Ministerio de Cultura.
En este caso en concreto nos encontramos ante la Fundación y por otra parte la conocida editorial. Legalmente son dos entidades diferentes, pero a la vista de todos dos colectivos más que vinculados. En el último año la Editorial Bromera ha recibido más de 130.000 euros de subvenciones catalanas.
Resulta también llamativo la inclusión como 'referente' de la la Fundación Cultural Jordi de Sant Jordi de la Comunidad Valenciana, organismo que entre 2020 y 2023 sirvió para canalizar la gestión del medio de comunicación La Veu. Y resulta llamativo porque aparecen diversas subvenciones públicas valencianas concedidas a esta fundación que en 2023 pasó el testigo a la siguiente en la lista catalana: Fundación La Veu del País Valencià de la Comunidad Valenciana.
Ahora el citado medio de comunicación se gestiona a través de esta entidad que en diciembre de 2025 recibió 23.887 euros de la Generalitat de Cataluña como una «subvención estructural para la edición de medios de comunicación digitales de titularidad privada en catalán».
Maestrat Viu cierra este listado de empresas o entidades valencianas reconocidas por la Generalitat de Cataluña. Se autodefinen como un «colectivo en defensa de la lengua y de la cultura» y tienen la sede fijada en la localidad castellonense de Benassal, de donde en diciembre de 2025 recibieron una subvención irrisoria de 200 euros por parte del Ayuntamiento liderado por el PSOE para «cubrir gastos de la asociación, así como para actividades para la promoción cultural y del valenciano».
Según consta en el Sistema Nacional de Publicidad de Subvenciones y Ayudas Públicas, dicha entidad recibió una subvención en 2022 del Gobierno de Cataluña de casi 8.000 euros y de más de 4.000 euros por parte de la Diputación de Castellón cuando la gobernaba el socialista José Pascual Martí García.
Y así es como colectivos de Valencia, Alicante y Castellón reciben el reconocimiento de la Generalitat de Cataluña por «fomentar el catalán», por intentar extender por la región una dependencia identitaria que sólo permite desterrar cualquier orgullo propio y sucumbir ante las aspiraciones soberanistas que emanan desde la comunidad autónoma del norte.