Preguntas en fríoJosé Luis Torró

Una Agenda sin días suficientes

El 29-N Pedro Sánchez, Óscar Puente y los suyos deberían purgar tanta indecencia como han acumulado en el periodo monclovita

Se me hace muy difícil ponerme ante el teclado y no comenzar por Urda, esa localidad toledana de poco más de dos mil quinientos habitantes, de la que muchos hemos oído hablar por primera vez por culpa del brutal accidente de trenes, de los peores de nuestra historia. Imposible no tener presente la masacre, a sus víctimas, ni al nefasto ministro, que lo sigue siendo, Óscar Puente, que a su siniestra gestión une la infame y soberbia arrogancia de seguir en la tuitera poltrona, de la que ya debió haber salidos después del accidente de Adamuz. No destituyéndole, Sánchez cree que le servirá de parachoques. Se equivocan ambos y cuantos les aconsejan que se pongan el chubasquero y esperan que escampe. Tantos muertos no se entierran en menos de un mes, el que hoy estrenamos con luto en el alma. El 29-N Pedro Sánchez, Óscar Puente y los suyos deberían purgar tanta indecencia como han acumulado en el periodo monclovita. Ahora, además, rebozados su empecinamiento por mantenerse en unas poltronas desde las que nos condenan a sufrir otros descarrilamientos.

Pocas novedades preelectorales por estos lares valencianos y menos en estas jornadas marcadas por la tragedia ferroviaria, que ha trastocado toda la precampaña. Los amigos, que lo son, y lo reitero, José Ramón Chirivella y Vicente Climent, creen que su quimera ilusionará y conseguirá más adhesiones que las habituales en un proyecto como el que han emprendido, en el que su voluntarismo se ha impuesto a la racionalidad. Muchas, por no decir todas, de las propuestas de Agenda Valenciana, las suscribe el arriba firmante sin poner excesivos reparos. El problema de AV (con un logo demasiado parecido al del AVE) es que no tienen tiempo, ni estructura de organización, ni suficientes recursos económicos, ni tuiteros dándole a la tecla, como para dar a conocer su alternativa valencianista más allá de la Cruz cubierta y en el muy escaso tiempo que resta hasta fin de mes. La ilusión de haber conseguido los avales suficientes para poder concurrir a las elecciones, no debería obnubilarles la mente porque difícilmente la verán ratificada en votos. Y no hay peor resultado electoral que la frustración por la ocasión perdida.

El anuncio de una nueva convocatoria electoral tiene el efecto despertador para algunas formaciones que han estado hibernando durante toda la legislatura. Partidos con dirigentes que no se han prodigado en comparecencias mediáticas, ni anunciada iniciativa alguna digna de ser tomada en consideración. Los resultados que obtienen van en sintonía con su escasa, cuando no nula, actividad política durante los años previos. Es el caso de Valencia Unida, que ha salido de su letargo y vuelto a ser dinamizada en estas calendad preelectorales por su promotor, Vicente González-Lizondo, hijo del líder de Unión Valenciana, aquel que llegó a sentar sus reales en el Congreso de los Diputados e hizo del atril de oradores expositor de una naranja valenciana. Pidió ayudas para nuestra agricultura, con el mismo éxito que se ha ido obteniendo por unos y otros para paliar la indecente financiación autonómica que seguimos sufriendo los valencianos.

El secretario general del Sindicato Independiente, Fermín Palacios, nos recordaba a un grupo de amigos, reunidos en enriquecedora ágora, el testimonio que podía aportar en forma de papeletas electorales por él coleccionadas, que venían a ser de una docena o más en cada convocatoria. Como es bien sabido, en la provincia de Valencia sólo han sido cuatro o cinco son las formaciones que han obtenido en las anteriores elecciones votos suficientes para tener diputados. Ninguna de las demás consigue poner un peón en la Carrera de San Jerónimo, ni siquiera tener la posibilidad de salir de Valencia en un Bla-bla-car.

Hay formaciones que sólo logran configuran sus candidaturas gracias a la condescendencia de la ley electoral y la generosidad de unos vecinos, los del mismo del bloque de viviendas que preside su líder, lo que tampoco es garantía de que se voten a sí mismos. El único altavoz para poder difundir sus programas, en el caso de que lo tengan, es el ofrecido por ley en los medios de comunicación de titularidad pública: Cinco minutos ante las cámaras sin que los audímetros registren señal alguna. O sea, el mismo éxito que consiguen a la hora del recuento. Hagamos mención de los demás grupos que también concurrieron en las Elecciones Generales del 2023: Frente Obrero; Falange Española de las JONS; Por un mundo más justo; Partido Animalista con el Medio Ambiente; Estat Valenciá del Benestar; Caminado Juntos; y Recortes Cero. Entre todos consiguieron 20.033 votos, de los cuales más de la mitad (10.334) fueron para el Partido Animalista. A buen entendedor deberían bastarle esos números.

Mucho me temo que Agenda Valenciana, y bien lejos de mi ánimo y propósito está el ser tomado por agorero, no mejorarán en mucho los obtenidos por los integrantes del batallón de cola antes citado y sus 20.033 votos conseguidos hace cuatro años, pero puede que algunos de los que obtengan se pierdan de modo irremediable en un agujero negro por no sumarse a las candidaturas que sí tienen posibilidades, además de la imperiosa obligación y necesidad, de desalojar al sanchismo.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas