25 de septiembre de 2022

Un soldado de la UME ayuda a quitarse el traje protector tras desinfectar una residencia durante la pandemia

Un soldado de la UME ayuda a quitarse el traje protector tras desinfectar una residencia durante la pandemiaKai Försterling / EFE

Héroes con uniforme y sin uniforme

Solo en una semana, se han conocido la acción de seis militares que, estando de paisano, han salvado vidas

Hace justo ahora dos años y medio, el 18 de marzo de 2020, se hacia viral el video de dos soldados ayudando en pleno confinamiento a llevar las bolsas de la compra a una señora. «No es el cometido que tienen nuestros soldados pero sí es un indicador del carácter que tienen nuestros soldados que les hacen tan apreciados, tan queridos. Aportan ese grado de empatía que es difícil de encontrar en otras fuerzas armadas de otros países», afirmó el entonces Jefe del Estado Mayor de la Defensa, Miguel Villarroya.
Sin embargo, aunque no ha vuelto a haber un video tan viral como aquel, los soldados no han dejado de hacer acciones meritorias cuando no entraban dentro de sus funciones, ni tan siquiera cuando no tenían el uniforme puesto.
Este mismo viernes, sin ir más lejos, los soldados Adarve, Sánchez y Soria, del Regimiento de Transmisiones número 1 con sede en Huesca, ayudaron a un herido en un accidente de tráfico. Sin la rápida y valiente acción de los militares, seguramente esta persona habría muerto en el incendio.
Igualmente decisiva fue la acción del sargento Alonso del Moral, del Grupo de Regulares de Melilla nº52 cuando el pasado 31 de agosto salvó a un hombre de unos 80 años de morir ahogado. Se encontraba disfrutando de sus vacaciones en las cercanías de la localidad de Lences de Bureba (Burgos), cuando, alrededor de las 20.00 horas, pudo oír los gritos de un vecino de la localidad pidiendo auxilio: un anciano de unos 80 años había caído al río cercano y se encontraba flotando inerte, boca abajo, en él. Sin dudarlo, el sargento se arrojó al agua y pudo sacarlo del cauce, observando que presentaba claros síntomas de ahogamiento.
Tras ponerlo en posición lateral de seguridad, el accidentado pudo expulsar el agua de sus pulmones y recuperar la respiración. Los vecinos del lugar proporcionaron mantas con las que tapar a la víctima, evitando la hipotermia, hasta la llegada de la Guardia Civil y los servicios de asistencia sanitaria.
También los cabos del Regimiento de Inteligencia nº1 González y Martínez tuvieron una intervención decisiva cuando evitaron el suicidio de un hombre que se encontraba en el exterior de un balcón. Los dos militares accedieron a la finca por el patio y subieron hasta la vivienda del suicida. Con destreza y habilidad consiguieron introducirlo nuevamente en la casa salvándole así su vida y, posiblemente la tragedia familiar que hubiera supuesto el suicidio del hombre.
Son tres ejemplos conocidos solamente en la última semana donde se aprecia no solo la buena preparación de los soldados del Ejército español, sino toda una serie de valores que se imprime en las academias militares y se van reforzando con el día a día. Como dijo la ministra de Defensa el pasado viernes durante la inauguración del curso académico, «Os formáis en algo tan fundamental como es servir a España, a sus ciudadanos. Estar con ellos cuando están bien y cuando lo están pasando mal» y esto se graba de tal forma que lo llevan a la práctica con uniforme y sin uniforme.
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