Se cumplen 80 años del hundimiento del submarino español C-4 durante unas maniobras en el Mar Balear.

Se cumplen 80 años del hundimiento del submarino español C-4 durante unas maniobras en el Mar Balear.Armada

Armada española  El hundimiento del C-4, la mayor tragedia de los submarinos españoles: la patrulla eterna de 44 marinos

A primera hora de la mañana del 27 de junio de 1946, el submarino C-4 participaba en unas maniobras de adiestramiento en aguas del mar Balear junto a varias unidades de la Armada. Tras completar una inmersión de ejercicio, el sumergible inició el procedimiento para emerger, una fase especialmente delicada que exigía una necesaria coordinación con los buques de superficie.

Por causas que las investigaciones posteriores atribuyeron a una combinación de errores de apreciación, limitaciones en las comunicaciones y la escasa visibilidad del submarino durante su salida a la superficie, el destructor Lepanto, que navegaba a velocidad de maniobra, no logró evitar la colisión.

Su roda impactó violentamente contra el costado del C-4, aproximadamente a la altura de la torre, abriendo una vía de agua catastrófica que condenó al submarino en cuestión de segundos. El casco resistente quedó gravemente comprometido y el buque desapareció bajo el agua con extraordinaria rapidez, sin que la tripulación tuviera margen para emitir una señal de socorro o iniciar un abandono ordenado.

Las unidades presentes acudieron de inmediato al lugar del accidente y comenzaron una desesperada búsqueda de supervivientes, pero pronto quedó claro que ninguno de los 44 marinos había logrado escapar. Los intentos posteriores por localizar y recuperar el pecio confirmaron la magnitud de la tragedia. El C-4 quedó reposando para siempre en el fondo del Mediterráneo, convertido en tumba de sus tripulantes y en uno de los episodios más dolorosos de la historia de la Fuerza Submarina española, cuyo recuerdo permanece vivo ocho décadas después bajo la tradicional expresión naval de que sus hombres continúan en su «patrulla eterna».

La Armada Española ha recordado el aniversario con un mensaje de homenaje: «Nuestro recuerdo y respeto para sus 44 tripulantes, que quedaron en patrulla eterna cumpliendo con su deber», una expresión tradicional en la Fuerza Submarina para honrar a quienes fallecen en acto de servicio.

Clase C hace un siglo

El C-4 pertenecía a la clase C, una serie de seis submarinos construidos para la Armada en la década de 1920. Había participado en la Guerra Civil y, tras el conflicto, continuó prestando servicio como parte de la reducida fuerza submarina española de la posguerra.

La pérdida del C-4 supuso un duro golpe para la Armada, tanto por el elevado número de víctimas como por la desaparición de una unidad completa durante un ejercicio de paz. Aquel accidente impulsó la revisión de los procedimientos de navegación y seguridad en las maniobras conjuntas entre buques de superficie y submarinos.

Ocho décadas después, el recuerdo de aquellos 44 marinos sigue muy presente en la Fuerza Submarina. La expresión «patrulla eterna» simboliza que quienes perdieron la vida embarcados continúan formando parte del servicio y de la tradición naval española, un homenaje que la Armada mantiene vivo en sus ceremonias y conmemoraciones.

El hundimiento del C-4 constituye uno de los episodios más trágicos de la historia naval española en tiempo de paz y forma parte de la memoria de la Armada como ejemplo del sacrificio y compromiso de sus marinos, cuyo servicio continúa siendo recordado generación tras generación.

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