Galicia vivió el enero más oscuro en 30 años
Galicia vivió el enero más oscuro en 30 años: estas son las ciudades donde menos brilló el sol
El déficit de luz vino acompañado de precipitaciones excepcionales. Enero fue también uno de los meses más lluviosos desde 1961 en Galicia
Galicia acaba de cerrar un mes de enero histórico, pero por la falta de luz. La comunidad registró la mayor caída de horas de sol en tres décadas, en un contexto marcado por un incesante tren de borrascas atlánticas que dejó cielos cubiertos durante semanas. El resultado: más de la mitad de las horas habituales de insolación desaparecieron en algunos puntos del territorio.
Según el análisis del investigador del CSIC Dominic Royé, de la Misión Biológica de Galicia, a partir de datos de la EUMETSAT, enero de 2026 fue el mes con mayor anomalía negativa de horas de sol desde 1996 en la Península Ibérica y el segundo enero más oscuro desde que existen registros (1984). Y dentro de ese escenario, Galicia fue la zona más afectada.
El interior gallego, el más castigado
En condiciones normales, el noroeste peninsular suele acumular entre 100 y 120 horas de sol en enero. Sin embargo, este año la cifra se desplomó. Orense registró una caída del 57 % de horas de sol respecto a la media climática, Pontevedra del 56 % y Lugo del 55 %.
En Santiago de Compostela el descenso se situó cerca del 50 %, mientras que en Vigo alcanzó el 48 % y en La Coruña el 46 %. Se trata de reducciones muy superiores a las registradas en otras ciudades españolas, lo que confirma que Galicia concentró las anomalías más acusadas de toda la Península.
El mes estuvo marcado por una sucesión casi diaria de borrascas atlánticas de alto impacto: Francis, Goretti, Ingrid, Joseph, Leonardo, Marta, Nils y ahora Oriana, que mantuvieron el cielo cubierto durante jornadas enteras.
Además, enero amplifica el impacto de estos episodios porque los días son todavía muy cortos. Cualquier periodo prolongado de cielos cubiertos reduce de forma drástica el cómputo mensual de horas de sol.
Enero, uno de los meses más lluviosos
El déficit de luz vino acompañado de precipitaciones excepcionales. Enero fue también uno de los meses más lluviosos desde 1961 en Galicia, con registros que casi duplicaron los valores habituales y episodios de lluvias durante semanas consecutivas.
Por lo que, la persistencia fue la clave. No se trató únicamente de episodios intensos de lluvia, sino de nubosidad continua, incluso en días sin precipitaciones. La fachada atlántica, especialmente expuesta a la entrada directa de frentes desde el océano, acumuló las mayores pérdidas de insolación. A medida que las borrascas avanzaban hacia el interior peninsular, iban perdiendo fuerza, lo que explica las diferencias con otras comunidades limítrofes.
Más allá de los datos meteorológicos, la falta de sol tiene efectos sobre el bienestar. Tal y como señala Royé, la reducción de insolación puede influir en el estado de ánimo y en los ritmos biológicos, especialmente en regiones del norte, donde la luz invernal ya es limitada de por sí.
Con nuevas borrascas en el horizonte, Galicia cierra así un enero histórico: el más oscuro en treinta años y uno de los más extremos de la serie climatológica reciente.