Una tapa de «pulpo á feira»
Se acaba el pulpo fresco en Galicia y llega el turno del marroquí y el francés
El periodo de veda de dos meses se justifica en la conservación de la especie. Sin embargo, esta medida necesaria provoca la entrada de producto extranjero para satisfacer la demanda
En menos de una semana, la captura del pulpo estará prohibida en aguas gallegas. Como cada año, la veda prohíbe su pesca por ninguna de las artes para favorecer así su rehabilitación durante un par de meses.
La Xunta acordó con el sector una parada biológica en abril y una veda del pulpo en Galicia durante mayo y junio, tal y como se trasladó al sector en la última reunión de la comisión de seguimiento del plan experimental para la gestión de este octópodo.
La parada biológica y la veda son medidas técnicas que recoge el plan del pulpo con el fin de ajustar la gestión pesquera al ciclo de vida de la especie y así proteger su reproducción y contribuir a una explotación sostenible de este recurso pesquero.
Sin embargo, este parón coincide con un aumento de demanda exponencial de uno de los platos más típicos de Galicia. Es aquí donde el pulpo marroquí y el francés ganan la batalla.
Aunque su sabor y su textura son distintos, es frecuente encontrar pulpo de procedencia extranjera en los restaurantes de Galicia así como en los del resto del país donde esto sucede, aún, con más frecuencia.
Sus diferencias
El pulpo gallego, conocido científicamente como Octopus vulgaris, tiene un cuerpo robusto y cabezón, con tentáculos largos y fuertes ventosas. Su piel es marrón claro con manchas y su tono es vivo y brillante y textura rugosa.
El pulpo marroquí, por otro lado, tiene un cuerpo más alargado y delgado, tentáculos más finos y menos ventosas. Su textura es un poco más firme que la del pulpo gallego.
En cuanto al tamaño, el pulpo gallego suele pesar alrededor de 2 kilos, mientras que el pulpo marroquí pesa aproximadamente 1 kilo.
Apoyo al sector
Una de las novedades respecto al último plan es que la paralización de la actividad extractiva en el mes de abril contó con apoyo económico al sector afectado al amparo del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y Acuicultura (Fempa) que ampara la posibilidad de habilitar estas ayudas a la paralización temporal para aplicar medidas de conservación como los períodos de descanso biológicos de los recursos aparece recogida en el reglamento de este fondo. Se realiza para favorecer las condiciones de vida y trabajo de las personas que se dedican a esta actividad y para impulsar el desarrollo de la actividad de manera sostenible.
Sin embargo, y a pesar de la compensación al sector, el producto extranjero continúa haciéndose hueco en los mercados nacionales desplazando, en ocasiones, al producto español más difícil de conseguir y a un precio más elevado.