Diego Medina Morales
Diego Medina Morales, catedrático de Filosofía del Derecho
«Si la actividad legislativa se convierte en autocrática se legitiman normas que solo buscan el dominio de la sociedad»
Medina ha coordinado el reciente congreso sobre cristianismo y Derecho celebrado en Córdoba
Si se le pide que modere y grabe un podcast, Diego Medina Morales (Jaén, 1959) se pone y lo hace. Así ha sido unas horas antes del congreso que él ha coordinado y que tiene la particularidad de que es el primero -y de carácter internacional- que se celebra en la Universidad de Córdoba desde la Facultad de Derecho, en la que Medina ejerce de catedrático de Filosofía del Derecho.
Además de la cátedra y de ejercer de improvisado moderador de podcasts, Medina ha sido consejero del Córdoba C.F., patrono de la Fundación del club , forma parte de la Real Academia de Córdoba como académico numerario, ha sido profesor de la universidad italiana de Kore Enna, habla cuatro idiomas y es autor de varios libros y numerosos artículos, no solo relacionados con la actividad académica propia del jurista sino también con el deporte.
El resultado del podcast que publicó ayer La Voz de Córdoba lo pueden escuchar desde aquí.
También tuvimos la oportunidad de charlar no solo sobre el congreso, sino de otros asuntos relacionados con el Derecho, las leyes, la Universidad y la labor docente en un tiempo, este, con una juventud escasa de lecturas y llena de distracciones.
Diego Medina Morales
- Si hay algo que parece muy alejado hoy del cristianismo son las universidades.
- En cierta medida, cuando pensamos en el cristianismo o en cualquier otra doctrina religiosa lo hacemos desde una sociedad laica. Hay que distinguir entre lo laico y el laicismo, y los centros de enseñanza deben ser laicos. Esto es lo que se persigue sobre todo en la enseñanza pública. Las universidades públicas en España son laicas, y en consecuencia no pueden ser cadenas de transmisión de ninguna fe concreta o una ideología determinada. Eso no impide que , dentro de ese respeto a no profesar oficialmente una determinada religión, nosotros en la formación tengamos que hablar de religiones e ideologías. Yo no puedo explicar a los alumnos la Filosofía del Derecho, y menos aún, la Filosofía Política si no explico a Carlos Marx y el marxismo. Y lo trato de hacer objetivamente. Ocurre lo mismo a la hora de explicar y transmitir una forma de vida tan importante como es el cristianismo dentro de Occidente, porque ha sido esencial.No podemos entender nuestra actual sociedad, y ni siquiera nuestro actual derecho, que es a lo que vamos, sin comprender esos parámetros.
- Han considerado necesario, de todas maneras, promover un congreso de estas características y con este tema principal.
- Sí, porque es un tema importante. Hay tenemos a Benedetto Croce, un importantísimo autor italiano, ateo de corte marxista que sin embargo tiene un ensayo que traducido al español significa ¿Por qué no podemos no llamarnos cristianos? Es decir, si Croce manifiesta en 1942 que nuestra cultura es cultura cristiana y tiene grandes deudas a la hora de construir toda nuestra forma de pensar en Occidente, no podemos vivir de espaldas a eso. Hay muchísimas instituciones jurídicas que hunde sus raíces en construcciones teológicas cristianas. Nosotros tenemos el concepto de persona, por ejemplo, en Boecio, y ese es un concepto cristiano. El concepto de persona en el Derecho, tanto la persona física como la jurídica, tiene grandes deudas de esas corrientes doctrinales teológicas. Y eso hay que explicarlo.
Diego Medina Morales
- ¿El Derecho Romano sigue presente en nuestros días pero humanizado por el cristianismo?
- No es exactamente así. El Derecho Romano fundamentalmente lo conocemos como tal porque es el derecho que nace en la Roma arcaica y que se va desarrollando a lo largo de toda la Edad Media, que es donde tiene un contacto con distintos glosadores y sobre todo con las primeras universidades, fundamentalmente con la Iglesia. Dentro de ese desarrollo va adquiriendo matices y tomando matices de instituciones y conceptos que están elaborados sobre todo por la teología. Eso, lo que da lugar es a un concepto que es el de derecho natural, que sí es de corte fundamentalmente cristiano. Un derecho natural que luego se divide en dos secciones, la católica, que sería de derecho natural tradicional, tomista, y el derecho natural racionalista moderno, que nace a partir de la Reforma, de corte protestante. El concepto de derecho natural tradicional católico es un concepto más flexible, menos rígido. El concepto racionalista es más inflexible y permanente, y es el que produce nuestro derecho racionalista más moderno. Incluso la Escuela de la Exégesis, de donde parten los elementos esenciales para la codificación, lo que hace es sentar las bases para crear un derecho que se piensa perfecto en ese momento. Los exégetas sostenían que con la codificación había formado el derecho perfecto. La ley ya no hacía falta interpretarla. Sería el derecho permanente, cierto, seguro y perdurable. Luego la historia ha demostrado que no era así. Pero esa idea que sí está en el derecho natural de raíz protestante, ese sí es que ha contribuido a la humanización, si queremos llamarlo así, de nuestro derecho actual.
El concepto de persona en el Derecho, tanto la persona física como la jurídica, tiene grandes deudas de esas corrientes doctrinales teológicas cristianas. Y eso hay que explicarlo.
- Es importante diferenciar entre legislación y derecho.¿ Se legisla hoy desde el relativismo y el derecho sigue buscando la verdad, el bien y la justicia de una manera objetiva?
- Esta es una eterna confusión que sobre todo tenemos hoy en día, e incluso la vemos en las aulas con nuestros alumnos. Se confunden el derecho y la ley. La ley es un instrumento necesario para hacer derecho. Es muy parecido a la medicina. El derecho busca la salud de los bienes y el sostenimiento de la sociedad y la medicina, el bien del cuerpo humano. Tanto el la sociedad como en el cuerpo humano se producen problemas que hay que resolver, y esa es la labor del médico y del jurista en sus respectivos campos. Un conflicto entre dos personas o dos instituciones que hay que solucionar es un hacer cotidiano. Y eso es hacer derecho. Para eso el jurista necesita de la ley como un instrumento. El derecho no está para decirnos cómo tenemos que vivir. Al legislador no le corresponde decir cómo tenemos que vivir nuestra vida. La ley no tiene la misión de decirnos y obligarnos a vivir de una forma o de otra, sino de ser un buen instrumento para que el jurista práctico pueda resolver problemas. Lo que pasa es que generalmente esas dos cosas se han confundido y muchas veces llamamos derecho a la actividad puramente legislativa, sobre todo cuando la actividad legislativa se convierte en autocrática. Eso es mucho peor, porque estamos dando legitimidad a la promulgación de normas que solo tiene por misión el dominio de la sociedad.
Diego Medina Morales
- Cuando esta semana compartíamos en las redes sociales la noticia del comienzo del congreso, un lector joven se preguntaba, ufano, que qué tenían que ver el cristianismo y el derecho. Preguntas como esta refuerzan la necesidad de un congreso así ¿no?
- Claro, sobre todo porque la gente suele confundir el cristianismo solo con la profesión de fe. Parece como si ser cristiano solo supusiera creer en Dios, ir a misa o hacer unas determinadas prácticas religiosas. Esto hace más difícil conectar una cosa con otra. Ser cristiano significa tener un concepto de eticidad muy marcado y llevar una vida basada en una serie de principios y de valores. Y esos valores son amar al otro y evitar el conflicto, como los dos más esenciales. Y eso para que pueda existir parte de la idea del bien común. Si pensamos que el derecho solo es producto de la actividad legislativa, es decir, que tiene que haber alguien que nos indique cómo tenemos que vivir, entonces la relación se rompe, no se ve.El derecho está para fortalecer y asegurar modos de vida. El cristianismo es un modo de vida entre los muchos que pueden existir y está muy enraizado en nosotros. La gente se sigue casando. Luego se divorcian, pero de momento se casan. Los niños se siguen bautizando, aunque muchas veces esto ha quedado como meros simbolismos sociales. Pero todo eso tiene un trascendencia y significa un compromiso de vivir para hacer el bien. Si olvidamos eso quedamos en manos del relativismo, y por tanto, cualquiera que tenga el poder, puede imponernos la forma de vida que le dé la gana o que le interese.
- Respecto al profesorado universitario, y referente al tema del congreso, una profesora ponente ha dicho que es «como si hubiera caído una bomba atómica y ustedes caminasen entre cenizas». Menuda metáfora.
- Sí, porque el gran problema del alumnado es que viene con unas carencias importantísimas de formación. El otro día con mis alumnos, hablando de la decisión constituyente, les quise poner el ejemplo de la Constitución española del 78, y les hablé de algunos de los miembros que formaron parte de la comisión redactora, entre ellos alguien que puede ser tan conocido como es Gregorio Peces-Barba. Nadie en el aula lo conocía. Excuso decirte si pregunto por Cánovas del Castillo o, aún menos, quién fue Joaquín Costa. Si no los conocen, es que no tienen ninguna conciencia histórica. Ocurre lo mismo con autores de derecho actuales o sociólogos como Max Weber. No conocen nada de eso. Pero es que hay algo peor, ya que si les preguntas dónde nace el Guadalquivir, no te lo saben decir. Trabajar así es dificilísimo, porque no tienen la cabeza amueblada para que tú les expliques nada. Eso sí, esto es muy cómodo para que los niños puedan creerse cualquier cosa, porque no tienen capacidad crítica ninguna, simplemente porque tú estás subido en el estrado.