Concentración de agricultores y ganaderos frente a la Subdelegación del Gobierno en Córdoba
«La clase política de este país le ha vuelto a dar la espalda al sector primario»
Cerca de un centenar de agricultores y ganaderos convocados por Asaja, COAG, Cooperativas Agroalimentarias y UPA se concentran frente a la subdelegación del Gobierno en Córdoba para volver a mostrar su rechazo al acuerdo europeo con Mercosur
Pocos agricultores frente a la subdelegación para lo mucho que se juegan. Que nos jugamos todos, en realidad. El temporal ha pesado para que la presencia sea escasa en una concentración convocada en otras ciudades españolas - en Sevilla no se han llegado a celebrar, precisamente por la borrasca- y que no será la última de muchas que están por venir con un objetivo claro: el rechazo al acuerdo europeo con Mercosur, que ponen a pie de los caballos al sector primario español y del resto de la UE al no poder competir ni en precio ni en condiciones productivas frente a un mercado mucho menos regulado que el del viejo continente.
Las tres principales organizaciones agrarias de la provincia -Asaja, COAG y UPA-, junto a Cooperativas Agroalimentarias, han protagonizado este jueves una concentración en Córdoba bajo el lema 'No a Mercosur. En Defensa de la Soberanía Alimentaria. Por una PAC más fuerte'. La subdelegada del Gobierno ha recibido a los representantes del sector, que le han entregado una tabla reivindicativa que resume las demandas del campo cordobés.
Fernando Adell, presidente de Asaja Córdoba, ha sido tajante: «Han sacrificado la agricultura y la ganadería española en beneficio de la industria de Centroeuropa». El dirigente agrario denuncia que el tratado de Mercosur, que engloba múltiples aspectos comerciales entre Europa y Sudamérica, se ha cerrado «sencillamente, para que los alemanes puedan vender coches y manufactura en esos países, y han vendido la agricultura a cambio de eso».
La exigencia del sector es clara: que todo producto que entre desde Mercosur cumpla las mismas garantías de sanidad, trazabilidad, higiene y conservación medioambiental que se exigen a la producción española y europea. «No que nos traigan productos que los venden aquí más baratos, porque no se les exija nada de todo eso», ha reclamado Adell, que ha insistido en que Europa tiene «los requisitos sanitarios, de trazabilidad y de sanidad más exigentes del mundo» y que lo que se pide es «no engañar al consumidor».
Carmen Quintero, secretaria provincial de COAG en Córdoba, ha pronunciado la frase que resume el sentir generalizado del sector: «La clase política de este país le ha vuelto a dar la espalda al sector primario». Y lo ha repetido sin ambages: «Lo decimos alto y claro, sin ningún tipo de vergüenza, la clase política de este país le ha vuelto a dar la espalda al sector primario». Quintero ha denunciado que la Unión Europea «no ha hecho los deberes» al no garantizar el principio de reciprocidad ni crear una unidad aduanera con recursos suficientes para controlar las producciones que entran de terceros países. «Nos estamos encontrando con ingeniería contable para hacer de una forma fraudulenta la entrada masiva de producciones con condiciones que para nada tienen que ver con la seguridad y la garantía alimentaria», ha advertido, apuntando directamente que «se está atentando contra la salud» de los consumidores.
Francisco Moreno, secretario provincial de UPA Córdoba, ha matizado que no están en contra del comercio internacional, sino de la competencia desleal. «Tratado de libre comercio sí, pero con competencia que sea leal y no desleal», ha resumido. Moreno ha destacado que la presión del sector ha logrado avances importantes: que el tratado de Mercosur se haya enviado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que dictamine si va contra los principios comunitarios, y que el reciente tratado firmado con India recoja «condiciones mucho más coherentes», dejando fuera productos sensibles y estableciendo cláusulas que permitan una competencia en igualdad de condiciones.
Una PAC «nefasta»
Pero las preocupaciones del sector van más allá de Mercosur. La reforma de la Política Agraria Común (PAC) ha concentrado buena parte de las críticas. Moreno la ha calificado como «la más nefasta de todas las que podíamos esperar», con una reducción presupuestaria de más del 20%, lo que supone casi 80.000 millones de euros menos, además de la eliminación del segundo pilar, que incluye desarrollo rural, incorporación de jóvenes y modernización. «Se le llena la boca a los políticos en la Unión Europea cuando hablan de defender al sector agrario, pero cuando tienen que plasmarlo en las leyes, vemos que va en la dirección contraria», ha denunciado.
El representante de UPA también ha puesto sobre la mesa el problema de los precios: mientras los costes de producción -abonos, fitosanitarios, energía- no dejan de subir, los productos agrarios valen cada vez menos. Ha puesto como ejemplo el aceite de oliva, en una campaña más corta que la anterior y con precios «a unos niveles que no tiene ningún sentido».
Concentración ante la Subdelegación del Gobierno de Córdoba
Rafael Sánchez de Puerta, presidente de Cooperativas Agroalimentarias de Córdoba, ha coincidido en que el problema es de competitividad. «La Unión Europea abre su frontera al resto del mundo y al mismo tiempo se ha olvidado de la agricultura, está sacrificando la agricultura y la ganadería en beneficio de otros sectores industriales», ha lamentado. Sánchez de Puerta ha recordado que el 70% de la agricultura en Andalucía es de secano - y más aún en Córdoba- y ha perdido la rentabilidad, mientras que no se permite aumentar la superficie de regadío ni hay una política de infraestructuras hídricas.
El dirigente cooperativista ha advertido especialmente sobre el sector del aceite de oliva, que «se nos vende como el gran beneficio en este acuerdo» pero que en realidad deja a Andalucía, Córdoba y España «en una situación muy vulnerable» por la capacidad de crecimiento de países como Brasil y Argentina, que tienen 15 años para reducir aranceles pero pueden incrementar sus producciones de forma muy rápida.
Las cuatro organizaciones han dejado claro que esta movilización no será la última. El sector anuncia que mantendrá la presión hasta conseguir que el acuerdo de Mercosur no se ratifique en las condiciones actuales y que la reforma de la PAC se archive.