La 1ª de abono de la Feria de la Salud, en imágenes

Un lance de capote en la tarde de ayerDavid Mediavilla

Manuel Quintana: una nueva ilusión

Lo mejor de la tarde corrió a cargo del joven cordobés
y Javier Zulueta, incomprensiblemente, abrió la puerta grande de Los Califas

De manera triunfal se ha inaugurado la feria taurina cordobesa de 2025. Dos puertas de Los Califas para Zulueta y para Quintana, que igualan en trofeos, pero ni de lejos en méritos. Con muchísima diferencia, lo mejor de la tarde lo realizó el joven Quintana. No le hizo falta nada más que abrirse de capote para plantear una puesta en escena de extraordinario impacto estético y profundidad compositiva. El mazo de verónicas recetadas a su primero, sin discusión, hace muchos, muchos años que no se ve por el albero cordobés. Elegancia, saber estar, expresión estética, ocupación de la escena, conexión con el público… este chico tiene el toreo en la cabeza y lo manifiesta absolutamente en todos los momentos de la lidia. Entra y sale de la cara del toro con una tranquilidad impropia de su bisoñez, baja la mano y compone la figura con una delicadeza cautivadora. Piensa delante del novillo, adaptándose a la realidad que le ofrece su oponente. Domina tiempos y administra paciencias como veterano. Quintana es una ilusión. Es una ilusión no por lo que dijo ayer en Los Califas, que fue mucho, lo es por lo que se percibe, por lo que el espectador barrunta que puede llegar a ofrecer.

Así las cosas, rompió plaza Fuentes Bocanegra, que se enfrentó a un muy buen primer novillo con el que, ya desde la segunda tanda, dibujó derechazos de buen corte. Quizá equivocó las distancias, reduciendo el terreno con su oponente cuando este pedía espacio, lo que hizo que las embestidas, al final, terminaran un punto faltas de reposo.

En su segundo tiró del novillo, que presentaba unas acometidas de corto recorrido y soso comportamiento. Le tocó mucho los engaños, a pesar de lo cual hilvanó una serie por la derecha con cierto argumento que elevó el tono en otras dos por el pitón contrario.

Javier Zulueta abandonó el coso califal por la puerta grande, pero su comparecencia, salvo la contundencia con los aceros, ofreció más altibajos que rotundidades. Acompañó a Quintana, pero su labor distó mucho de alcanzar las cotas del cordobés. Toreando siempre al hilo del pitón, en sus dos novillos, a su primero lo pasó con decisión, consintiéndole que soltara la cara y tuviera poco recorrido, con lo que su labor, sin estar mal, careció de emoción salvo algún natural de muy buen trazo. Oreja de sorpresa al canasto.

La 1ª de abono de la Feria de la Salud, en imágenes

Zulueta y Quintana saliendo por la puerta grande de Los CalifasDavid Mediavilla

Oreja que se convirtieron en dos, ante la perplejidad de buena parte del tendido, por una labor en la que faltó acople, toreo por las afueras, desplazamientos hacia el exterior, enganchones y algún trapazo impropio ante un novillo buenísimo que merecía mucho más y que estuvo muy por encima de su matador. Prueba de la calidad del astado se pudo ver en la enorme lidia que le propinó Manuel Reyes y en el propio inicio de faena, cuando Zulueta lo sacó toreramente a los medios. Tan incomprensible como el segundo pañuelo fue el trueque de composturas que llevó a efecto el sevillano, apostando por la superficialidad en lugar de la hondura que proponía y merecía el rival.

Y por fin Quintana. La de su primero podía haber sido una faena para el recuerdo si el eral hubiese tenido más fuerza. En las primeras tandas el joven novillero obligó tanto a su oponente que no se sostuvo, teniendo que levantar los engaños a media altura en una lectura de condiciones que asombra en una trayectoria tan corta. Paciencia, colocación, tiempo y velocidad medidas y adaptadas a las condiciones del toro fueron los argumentos con los que construyó una ilusión, no una faena, porque fue mucho más lo que pensó el aficionado que lo que se vio. Si el de Ponce se hubiera sostenido aquello hubiese sido irrepetible. Dibuja Quintana un torerazo de mucho, mucho peso.

Si en este primer eral lo estético tuvo importancia, en el segundo cobra más fuerza lo oculto, ese oficio que tiene que ver no con lucir sino con solventar los problemas que impiden el lucimiento. Novillo de embestida corta, sosa, que soltaba la cara y punteaba comprometiendo la armonía, Quintana, se transformó en un torero de larga carrera, consintiéndole y haciéndole las cosas a su rival con el convencimiento del poder de la técnica y la aparente seguridad de quien ha hecho esto mil veces. Asombroso. Así, cuando llegamos al remate de la faena, superada la tozudez de la difícil embestida, fue de una belleza volvió a presentarse de forma evidente. Difícil de superar.

Ficha de la novillada mixta

- Coso de Los Califas. Un cuarto de entrada. Tarde calurosa con algo de viento.
- Novillos con picadores de Hnos. Collado Ruiz. Bien presentados, de buen juego, sobre todo el primero, algo sosos el resto. Dos novillos sin caballos de Enrique Ponce. Bien presentados y de juego aceptable.
- Fuentes Bocanegra (De grana y oro). Estocada perpendicular y descabello (Vuelta al ruedo). Estocada atravesada y siete descabellos (Palmas).
- Javier Zulueta (De rosa palo y oro). Estocada (Oreja). Estocada fulminante (Dos orejas).
- Manuel Quintana (De blanco y plata). Media contraria y estocada (Oreja). Media estocada (Dos orejas).
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