Imagen de archivo de un olivo
Córdoba celebra el Día Mundial del Olivo reivindicando un cultivo esencial para su economía y su paisaje
La provincia arranca la campaña con producción media, precios moderados y reclama seguridad jurídica, ayudas específicas y protección frente a la expansión de las renovables
Córdoba celebra este miércoles el Día Mundial del Olivo recordando el peso económico y social de un cultivo que vertebra buena parte de la provincia. Según el Aforo de Producción del Olivar en Andalucía 2025/2026, Córdoba concentra 376.967 hectáreas de olivar, lo que la sitúa como la segunda provincia andaluza y española en superficie dedicada a este cultivo, solo por detrás de Jaén.
Una extensión que confirma el carácter estructural del olivar en la provincia y explica su función en la economía rural y en la fijación de población en los municipios olivareros.
El mismo aforo prevé para esta campaña 1.530.900 toneladas de aceituna para almazara y 269.100 toneladas de aceite, manteniendo a Córdoba como segunda productora de Andalucía. La cifra supone un 7,5 % menos que la campaña anterior, pero un 16,6 % superior a la media de los últimos cinco años, por lo que se anticipa una campaña estable tras dos ejercicios muy condicionados por la sequía. Las lluvias de noviembre han sido determinantes para mejorar las expectativas, sobre todo en el olivar de secano, que era el más expuesto a una pérdida de fruto y rendimiento.
Precios y mercado
Respecto a los precios, el virgen extra se situó en septiembre en 4,28 €/kg en Andalucía, lejos de los precios extraordinarios del año pasado, pero todavía en niveles razonables en el inicio de la campaña. En aceituna de mesa, el precio medio fue 1,42 €/kg, un 10,1 % más que en la campaña anterior.
Desde el sector se insiste en que la estabilidad de precios es tan importante como la producción. Los agricultores recuerdan que los cambios bruscos de una campaña a otra complican la planificación y la continuidad de las explotaciones.
Empleo y fijación al territorio
El olivar sigue siendo una pieza clave para la economía rural: se estiman 18,1 millones de jornales en Andalucía en trabajos de campo vinculados al olivar de almazara, con el 63,8 % concentrado en la recolección.
Los municipios olivareros dependen directamente de esta actividad para sostener empleo y servicios básicos.
Reivindicaciones
En los últimos días, Asaja Córdoba ha criticado la ausencia de ayudas específicas para el olivar en la reciente convocatoria estatal de apoyos extraordinarios, señalando que el sector necesita respaldo institucional y seguridad jurídica para afrontar una campaña que, pese a ser estable, llega tras dos años muy duros.
El despliegue de energías renovables se suma este año a las inquietudes del campo. Aunque el fenómeno es más acusado en otras provincias andaluzas, en Córdoba ya se han registrado arranques de olivares para la instalación de macroplantas solares, lo que ha generado preocupación en las organizaciones agrarias.
El Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía (POTA) establece que las nuevas instalaciones energéticas deben priorizar su ubicación en suelos ya transformados y proteger los olivares que forman parte del paisaje tradicional, garantizando que se pueda seguir cultivando. El sector reclama que estas directrices se apliquen con rigor para evitar que la expansión fotovoltaica se realice a costa de superficie productiva.
La reciente Declaración de Córdoba, firmada por más de treinta países en el marco del Consejo Oleícola Internacional, refuerza esa demanda al subrayar la necesidad de proteger el olivar tradicional como recurso económico, social y medioambiental. El sector espera que esta hoja de ruta se traduzca en medidas concretas.