El perol sideralAlfredo Martín-Górriz

El propio verano como serpiente de verano

Actualizada 05:00

SERPIENTE I
A continuación, los tipos de rojo según su intensidad: rubor, rosa, rojo, caramelo, carmesí, manzana, escarlata, pintalabios, grosella, granate, sangría, mermelada, vino, sangre y aemet.
Incluso ese rojo aemet, en el que Córdoba se ve envuelta en los mapas del tiempo, ya está pasado de moda. En los últimos días he visto que se tiende a una especie de tono oscurísimo, agangrenado, como confeccionado por una inteligencia artificial a la que se hubiera abordado con el prompt «dame tó lo negro». Un nuevo color para este apocalipsis en el que llevamos inmersos varias décadas, y que oscila entre glaciación y desierto según el día de la semana. En breve no habrá ni color, sino un agujero para la sartén de Andalucía y detrás los ojos enloquecidos del meteorólogo, ya autoproclamado sacerdote.
Los medios del climaterio informativo aclimatados a lo climático llevan insistiendo e insistiendo en que este es el verano más caluroso de la historia. Los medios locales no se atreven a tanto. Ahí entraría la memoria del personal, que recuerda varios años recientes mucho peores, de esos en los que el cordobés se engaña. Cierra las ventanas. Antes de acostarse pone el aire acondicionado a toda mecha para congelar la casa. Rápidamente se tumba. Incauto. Tres cuartos de hora después se levanta agobiado, intentando coger una bocanada de aire y con un charco de sudor en una curiosa oquedad sin nombre que hay antes del inicio del esternón y que está sólo para eso. Creemos, un día tras otro, llenos de esperanza sin fundamento, que vamos a congelar la casa. Una casa en Córdoba no se enfría hasta octubre. Es algo científico. Todos hemos pensado alguna vez en dormir en el portal, que está fresquito. Nos puede el pudor de que los vecinos nos vean roncando bajo los buzones o acurrucados en posición fetal en el cuarto de los contadores.
Además de los recientes, hubo multitud de veranos más que tórridos en los 80 y 90. Y me gustaría olvidar el del 2003, pues tuve que asistir a una boda el 1 de agosto. Cuando empezaron a pasar los aperitivos a las 22:00 en un patio del Círculo de la Amistad, con todo el mundo emperifollado y trajeado, el termómetro del lugar marcaba 40 grados. Es la única boda en la que he deseado el inminente divorcio de los cónyuges y de la que me fui justo al empezar la barra libre. Cogí un cubata y hui junto a un amigo Alfaros arriba mientras me desanudaba desesperado la corbata.
Han pasado esos tiempos, los del mercurio. Ahora se decide qué verano es el más caluroso sencillamente por aclamación en una asamblea celebrada no sabemos dónde ni con qué asistentes. Hace unos días, un tuitero indicaba muy serio que, de la misma manera que generaciones anteriores vivieron la I y la II guerras mundiales, los ahora jóvenes iban a vivir el cambio climático. Le indiqué irónicamente que como España había ganado un 33% de masa forestal y más de la mitad de nuestra superficie es bosque, se podrían producir muchos más incendios por el cambio climático.
Días después varios medios convertían el humor en noticia. España, se lamentaban, estaba en peligro por la posibilidad de un incremento y mayor virulencia en los incendios porque había más bosques. Así la banca climática siempre gana.
La serpiente del verano este verano es el propio verano.
SERPIENTE II
Circula por las redes sociales esta adaptación del famoso chiste:
- ¿Cómo se llama el perro?
- Amaral.
- No, pero me gustaría verlas.
La democracia en España se puede definir como un eterno destape en el que, como de oca en oca, se avanza a trompicones de teta en teta. De las iniciáticas de Susana Estrada a las aparentemente inocentes de Marisol, de las las míticas de Sabrina a las patrimonio nacional de Marta Sánchez. Toda actriz española está desnuda a los 15 segundos de empezar la película. Si no no es española ni actriz. Cada ciudad del país, desde finales de los 80, cuenta con una mujer en lencería en las marquesinas de los autobuses. Sus ojos nos interrogan: «¿Has traído el bono-bus?». El mismo Ayuntamiento de Córdoba permitía este año el topless en las piscinas municipales, justo cuando esta nación lactante, por puro hartazgo, ha empezado a disminuir la cantidad de pechos desnudos en las playas en favor del tanga, como si el topless, por el peso de los lustros, bajase una planta. Una teta gigante perseguía a Woody Allen en «Todo lo que usted siempre quiso saber sobre sexo y no se atrevió a preguntar». Esa escena resume a la España contemporánea.
Llega sin embargo Amaral y enseña su pecho desnudo en el Sonorama aprovechando sus 25 años de carrera y el lanzamiento de un nuevo disco. Y la izquierda crea una polémica mediante un sencillísimo método:
- Le molestan las tetas de Amaral.
- ¿Qué?
- Mírelas, no puede evitarlo.
- ¿Cómo?
- Décadas de opresión llevamos sufriendo a causa de gente como usted.
- ¿La conozco?
- Misógino, machista, ¡facha!
- Mire qué…
- ¿Qué de qué?
- Suélteme del brazo.
- ¡Nazi!
- Salga de mi casa o llamo a la policía.
- Me voy porque quiero, ¡grande Amaral!
Realmente, la cantante aprovecha las corrientes de la izquierda woke y se añade, por razones de promoción, a lo que llamo erotismo victimista. Ejemplos de artistas que se han decantado por el erotismo victimista pueden ser La Mala Rodríguez, transformada en una persona nueva merced a multitud de cirugías, y dedicada a dar tristes espectáculos en Onlyfans. O bien la cordobesa India Martínez, que se dedica a exhibir su cuerpo ligero de ropa en las redes sociales, traspasando a veces todos los límites de la turbiedad al hacerlo en presencia de sus sobrinos pequeñitos.
Son personas que enseñan sus encantos a una edad provecta, abriendo una llamativa grieta entre la actitud que habían mostrado siempre en su carrera y el momento presente. Rompen en sus horas bajas, y en todos los sentidos, el equilibrio de una trayectoria.
Y así Amaral aprovecha la corriente izquierdista hegemónica y la izquierda aprovecha a Amaral, una simbiosis woke que tras su pesadez acarrea siempre la amenaza y el control del prójimo, pues se crea una censura imaginaria que tiene culpables inventados.
Curiosamente, la izquierda ha censurado en el mundo real a las azafatas de deportes como la Fórmula 1 o el ciclismo, y multitud de concursos de belleza o a bellas a título particular. También ha promovido escraches contra mujeres solas, algunas embarazadas. Y ha lanzado adoquines y pedradas contra políticas que participaban en actos en la calle. El pecho hermoso o joven se aparta. Se favorece el pecho de la falsa protesta que, al mostrarlo, simbólicamente se amputa, pues queda al margen de sus características esenciales, de la belleza, del erotismo, o -si no fuese bonito- de cualquier tipo de gozo. O bien de su relación con la maternidad. Es un pecho politizado, desnaturalizado. En matemáticas se podría llamar el noseno.
En cualquier caso, en un agosto de playas y piscinas repletas de pechos de todo tipo… unas tetas son noticia.
La serpiente de verano este verano es el propio verano.
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