De estA agua no beberéRafael González

Diabéticas refugiadas

Act. 19 ago. 2025 - 23:20

Hace un par de semanas el Ayuntamiento o un periódico que ahora no recuerdo facilitaba unas instantáneas de uno de los centros cívicos habilitados para que los mayores pasasen la ola de calor. No podría decir exactamente a qué barrio pertenecía porque un servidor andaba de vacaciones y tratando de desconectar (de verdad) de la actualidad, sobre todo de la del verano, que suele resultar cíclica, sabida, inane, y que se repite más que el ajo del gazpacho. No obstante, lo que tenemos sin duda alguna en todos los barrios cordobeses es población envejecida, como en el resto de España. En la foto, cuatro señoras como cuatro soles de las cuarenta que supongo que podían haber optado por acudir a las instalaciones municipales. Rollizas y con ganas de echar el rato más que de refugiarse, me pareció.

Me resultó llamativo, precisamente, el sobrepeso de Aurora, Pepi, Charo y Asunción, nuestra señoras refugiadas, y enseguida recordé los datos, nada buenos, que sobre la obesidad se suelen publicar con cierta periodicidad y que reflejan que ésta causa unas 131.000 muertes al año en nuestro país.Unos de los estudios médicos más recientes indican que en España el sobrepeso (índice de masa corporal 25-29,9 kg/m2) fue responsable del 54,9 % de las muertes en los varones y del 48,6 % en las mujeres. Nosotros estamos tradicionalmente más abonados al palmolive que ellas, pero no tenemos instituto ni ministerio que nos ladre. También acumulamos más puntos para entregar la cuchara por las enfermedades derivadas del exceso de peso: problemas cardiovasculares y tumores que suponen un 31,6 % de los fallecimientos en varones y el 28 % en mujeres. Solo se rompe esta tendencia con la diabetes mellitus tipo 2, con cerca de un 70 % de los fallecimientos en varones y un 80 % en mujeres.

Todo esto me vino a la cabeza porque pensé que sería una triste guasa que el Ayuntamiento convierta los centros cívicos en refugios climáticos para el bienestar y cuidado de nuestros mayores y cuando salgan de allí, ahora que el termómetro nos es más propicio, Aurora, Pepi, Charo o Asunción se premien con una caja de palmeritas de chocolate del Mercadona, les dé un jai, y se nos caiga parte el andamiaje del cambio climático por culpa del azúcar. De todas maneras, de los refugios climáticos al contador de calorías gubernamental solo hay un paso chino como el del euro digital. Y en breve tratarán de refugiar a nuestros mayores de sí mismos, con dietas de chía y perejil.

La administración está aquí para salvarnos. Aunque abuse del granito en las calles y los árboles ausentes, ofrece refugio a la gente porque no saben sobrellevar el calor. Ni comer saludablemente, como advertimos.

De nada.

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