Rafael Ramírez Galvín

Rafael Ramírez GalvínJesús D. Caparrós Carretero

RAFAEL RAMÍREZ GALVÍN. PREGONERO DEL COSTALERO 2023

«Las cuadrillas de hermanos costaleros ni existen ni han existido»

Rafael Ramírez Galvín ofrece mañana el Pregón del Costalero en la iglesia de la Trinidad

Rafael Ramírez Galvín es un hombre discreto que mañana se enfrenta al Pregón del Costalero, algo que le ha quitado el sueño en los últimos meses. «Lo mío son los números», señala por su profesión técnica de aparejador, pero ha tenido que fajarse frente al ordenador y sacar adelante el texto que ofrecerá en la iglesia de la Trinidad a las 20:30. Y ahora, pasado el trago, está satisfecho.

Ese pasar desapercibido era algo con lo que contaban los organizadores de este pregón y por eso buscaron la fórmula para que no se negara. Aceptada la petición, Ramírez Galvín ha trabajado un texto «hecho con mucho corazón, no sólo alabando el oficio entrecomillado del costalero sino que también pongo sobre la mesa las debilidades».

El vocablo oficio es recurrente cuando habla al referirse a la misión de los capataces y de los costaleros, y cada vez que lo nombra, que es con frecuencia, añade lo de «entrecomillado» o hace el gesto con las manos. De este modo, distingue entre el colectivo antiguo, que estaba retribuido, y el actual. Rafael Ramírez ha conocido la transición entre ambos, ya que se ciñó el primer costal con 14 años -«Algo imposible hoy», añade- a las órdenes de Rafael del Olmo, a quien califica como «el gran olvidado de la Semana Santa de Córdoba».

Rafael Ramírez Galvín

Rafael Ramírez GalvínJesús D. Caparrós Carretero

A mediados de la década de los 80 se sitúa bajo las trabajaderas del paso de Nuestro Padre Jesús de las Penas, su hermandad de cuna por vía materna, al poco estaba de contraguía, también pasó por la Soledad y en la actualidad es el capataz de la Virgen de la Esperanza, de Nuestro Padre Jesús de la Sangre y del Cristo de la Buena Muerte. Además, comparte el martillo en la salida letífica de la Reina de los Ángeles.

La transición en el costal

Antes de involucrarse en el mundo del martillo fue nazareno en Jesús Caído, la hermandad de su padre y en la Esperanza, con la que salió desde Santa Marina antes de su traslado a San Andrés.

Ahora recuerda sus primeros pasos bajo la trabajadera como un tiempo en el que estaba todo por hacer. Se decía adiós a los costaleros de toda la vida, a los que iban con su 'molía' en el cuello, y se daba la bienvenida a una juventud que pondría los cimientos de lo que ahora es este mundo. «Cuando entro en el mundillo, íbamos con unos costalillos que regalaba la cofradía y no conocíamos otra cosa», rememora.

Rafael Ramírez Galvín

Rafael Ramírez GalvínJesús D. Caparrós Carretero

Eran los tiempos en los que el capataz tallaba a la cuadrilla con el costal puesto, los ensayos comenzaban en octubre y se repetían cada semana si había que mejorar o cada 15 días si aquello salía medio qué. Rafael Ramírez señala la satisfacción que producía sólo mover el paso dentro de San Andrés desde el cancel hasta el altar mayor sin contratiempos.

El hermano costalero

Así comenzó el boom de los costaleros. El mundo cofrade se rejuveneció pero el pregonero del Costalero señala que «hubo un momento, en esa transición, que se dio una cabida al costalero y al mundo del martillo que no tenía que haberse dado».

Rafael Ramírez Galvín

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El relato de los hermanos costaleros había calado hondo y era ya imparable. Las generaciones que se incorporaron a él se lo encontraron en marcha y «algunos pensaban que tenía que ser así porque no habían conocido otra cosa», apunta. En opinión de Ramírez, «éste es uno de los lastres que va a arrastrar el oficio durante muchos años», ya que «las cuadrillas de hermanos costaleros, para mí, es algo que muy romántico y creo que no existen ni han existido».

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