Francisco Jurado
Francisco Jurado pregona con emoción y raíces cofrades la Semana Santa 2025 de Bujalance
El templo de la Asunción de la localidad cordobesa acogió un pregón íntimo y muy personal, cargado de vivencias y devoción
La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción -conocida popularmente como la Catedral de la Campiña-aacogió el pregón oficial de la Semana Santa 2025 de Bujalance, a cargo de Francisco Antonio Jurado Moreno. Muy vinculado al mundo cofrade local, Jurado ha sido presidente de la Hermandad del Gran Poder y de la Patrona, la Virgen Inmaculada del Voto. En la actualidad, forma parte de la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Vera Cruz.
Su trayectoria cofrade es extensa y variada: comenzó como monaguillo y romano, fue capataz del Resucitado y del paso de palio de la Paz y Esperanza de Villa del Río, además de costalero del Gran Poder, el Vía Crucis, la Oración en el Huerto, la Soledad, el Resucitado y el Cristo de Gracia de Córdoba. En reconocimiento a su compromiso, fue distinguido como Cofrade Ejemplar de Bujalance.
El acto se abrió con la actuación de la Banda de Tambores y Cornetas del Imperio Romano, y la presentación del pregonero corrió a cargo de su amiga Juana Jiménez Ortega. A partir de ahí, Francisco Jurado ofreció un pregón novedoso, de gran profundidad religiosa . Pleno de vivencias personales y sentimientos cofrades, cautivó al público que llenaba el templo, guiándoles por los lugares y momentos más especiales de la Semana Mayor bujalanceña, declarada de Interés Turístico.
La alcaldesa de Bujalance, junto al pregonero
El recorrido de su pregón comenzó con un paseo por los templos de la localidad donde residen las principales devociones marianas. A continuación, evocó su propio itinerario vital en el seno de las hermandades que han marcado su vida, hilando recuerdos de infancia junto a su familia, sus años como monaguillo en la parroquia, el impacto que le causó la Virgen Milagrosa, y su paso por el Imperio Romano.
La segunda parte del pregón fue un viaje sentimental por la Semana Santa bujalanceña, desde la luz del Domingo de Ramos hasta la alegría del Resucitado, descrito todo ello en un tono apasionado y poético. Como colofón, el pregonero abrió su corazón a sus dos grandes devociones: la Virgen Inmaculada del Voto y el Santísimo Cristo del Gran Poder.