Asentamiento rumano en Córdoba capital
El chabolismo crece en Córdoba: más personas recurren a infraviviendas ante la falta de alternativas
Casi 800 personas sobreviven en asentamientos precarios, un 27% más que el año pasado
Los asentamientos en Córdoba han crecido en el último año, acogiendo a una población mayoritariamente compuesta por familias rumanas de etnia gitana. Aunque la precariedad y la inestabilidad laboral son factores determinantes, muchas de estas familias han echado raíces en la ciudad, donde encuentran apoyo social, administrativo y económico. Según Cruz Roja, los asentamientos de la capital tienden a ser más estables, mientras que los de la provincia son más provisionales y ligados a las campañas agrícolas.
La labor de esta entidad en la provincia ha aumentado significativamente en el último año, atendiendo a cerca de 800 personas en asentamientos dispersos tanto en la capital como en municipios como Adamuz, Baena, Rute, Puente Genil, Palma del Río, Lucena y Priego de Córdoba. Según Eva Arévalo, trabajadora social del programa de Inmigrantes de la organización humanitaria, los habitantes de estos campamentos sufren especialmente las inclemencias del tiempo, además de las dificultades de acceso a recursos básicos como agua potable o asistencia sanitaria. «Tratamos de apoyarlos y de estar cerca de ellos a través de nuestro voluntariado», señala Arévalo.
El programa de atención de Cruz Roja, financiado por la Consejería de Inclusión Social y el Ayuntamiento de Córdoba, busca proporcionar ayuda humanitaria, asesoramiento y facilitar el acceso a recursos sociales normalizados. Durante 2024, la organización distribuyó alimentos no perecederos y material de primera necesidad, además de acompañar a los residentes en la tramitación de documentos esenciales como el NIF o la tarjeta sanitaria.
Miembro de Cruz Roja atendiendo un asentamiento en Córdoba
Más asentamientos en la capital
Desde el Ayuntamiento de Córdoba Carmen León López, coordinadora del Programa para la Integración de Menores y Familias en Exclusión Social de la Fundación ADSAM, confirma el aumento del número de asentamientos en Córdoba, alcanzando los 18 identificados. «Estos últimos 15 días hemos detectado la llegada de varias familias nuevas», explica León, quien atribuye este fenómeno a la estabilidad que encuentran en la ciudad. «Muchas familias llevan años aquí, sus hijos han nacido en Córdoba y están escolarizados. Ya se sienten parte de la comunidad».
Los asentamientos más grandes se encuentran en el barrio de la Fuensanta, donde destacan los de Camino de la Barca y Camino de Carbonell. También hay un núcleo importante en la zona norte de la ciudad. Aunque la mayoría de los residentes son de origen rumano y etnia gitana, también hay inmigrantes de Marruecos, Mali y Argelia.
A pesar de los esfuerzos institucionales, la falta de alternativas de vivienda sigue siendo un problema estructural. «Muchos de ellos están en listas de espera para acceder a una vivienda social, pero el proceso es lento y las opciones limitadas», apunta León. Sin embargo, reconoce que no todos quieren mudarse: «Algunos prefieren vivir en el campo cerca de sus familiares, juntos en grupo. Otros dicen que les gustaría tener un piso, pero sin una nómina estable es casi imposible acceder a un alquiler».
La percepción del chabolismo como un problema de seguridad no siempre se corresponde con la realidad. «Llevo desde el año 2005 trabajando con ellos y son familias con las que se puede dialogar. No son personas conflictivas, al contrario. Se preocupan por sus hijos, los escolarizan y tratan de adaptarse», afirma Carmen León. «En muchos asentamientos hay limpieza y orden. Son espacios precarios, sí, pero no siempre insalubres como a veces se piensa».
El acceso a ayudas sociales, económicas y administrativas es un factor clave en la permanencia de estas familias en los asentamientos. «Tienen apoyo institucional en Córdoba. Les ayudamos con escolarización, empadronamiento, búsqueda de empleo, formación y todo lo que necesiten para regularizar su situación», explica la coordinadora. «Muchos vienen directamente a buscarnos cuando llegan, ya saben que pueden contar con nosotros».
Desde Cáritas, Laura Cabello, coordinadora del programa de Acompañamiento a las Cáritas Parroquiales, señala que, aunque no tienen un programa específico para la población rumana en asentamientos, atienden a todas las personas en situación de vulnerabilidad. «Las principales demandas que nos plantean son alimentación y asistencia social», comenta.